El grupo de países bautizados como los Frugales o Moderados son partidarios de que el fondo europeo de recuperación sea temporal, a través de préstamos y que no conlleve una mutualización de la deuda ni un aumento en las contribuciones de los países a las arcas europeas.

La iniciativa de este grupo de Estados miembros llega antes de que la Comisión Europea presente, este miércoles, su propio plan de recuperación junto a la nueva propuesta para el presupuesto comunitario a siete años, y una semana después de que Alemania y Francia abogaran por un fondo de medio billón de euros en transferencias y no de préstamos.

La propuesta asegura buscar “una recuperación eficiente y sostenible” tras la crisis de la Covid-19 y sugiere que los países afectados por la pandemia podrían solicitar un préstamo de este fondo durante un máximo de dos años que esté “dirigido a las actividades que más aportan a la recuperación”, como la innovación, la investigación o la transición verde.

El documento de Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca, que defiende un fondo “temporal y puntual” que sea un añadido a las ayudas ya aprobadas y al presupuesto para el 2021-2027, no incluye una cifra concreta como el plan francoalemán, sino que propone esperar a que la Comisión Europea determine primero cuánto dinero necesita cada país para la recuperación financiera.

Bonos perpetuos

Por otra parte, el magnate George Soros instó a la Unión Europea a emitir “bonos perpetuos”, también conocidos como “Consols”, para hacer frente a la crisis económica provocada por la pandemia.

Se trata de bonos conocidos en Reino Unido y Estados Unidos, y en los que sólo se pide el pago de intereses, sin fecha para devolver la cuantía principal.

El multimillonario alertó de que el daño que provocará el Coronavirus en la eurozona durará “más de lo que la mayoría cree”, porque el virus está “evolucionando rápidamente y cambia la manera en la que ataca a los órganos humanos; esto haría mucho más difícil desarrollar una vacuna fiable”.

Sugiere que Bruselas debería recurrir a los “bonos perpetuos” porque estas emisiones no tienen que pagarse y solo conllevan la “obligación mutua del pago de un interés anual, que es insignificante” y que, además, no tendrían que vender de una sola vez, podrían emitirse en tramos y serían comprados por inversores a largo plazo”, argumenta.