La economía mexicana tocó fondo, pero su recuperación será “frágil, difícil y prolongada”, reflejaron los indicadores adelantados elaborados por el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), con los que anticipa el rumbo de la tendencia de la producción de manufacturas, consumo y servicios.

El Indicador IMEF Manufacturero aumentó en julio 5.0 puntos para ubicarse en 48.1 unidades, permaneciendo en zona de contracción (<50) por catorceavo mes consecutivo.

Para su medición, el Indicador IMEF varía en un intervalo de 0 a 100 puntos y el nivel de 50 puntos representa el umbral entre una expansión (mayor a 50) y una contracción (menor a 50), de la actividad económica.

Por su parte, el Indicador IMEF No Manufacturero registró en julio un alza de 4.0 puntos para cerrar en 47.0 unidades y ubicarse en zona de contracción por sexto mes consecutivo.

“Las cifras del indicador IMEF Manufacturero y No Manufacturero al inicio del segundo semestre del año en curso parecen sugerir que la economía mexicana tocó fondo en algún momento del segundo trimestre de 2020 y que, desde entonces, comenzó la recuperación”, dijo el IMEF en su reporte mensual.

Sin embargo, esta corrección se percibe frágil e incierta y, en el mejor de los casos, lenta y prolongada”, añadió.

Asimismo, la corrección parece haber comenzado en las exportaciones, pero falta que esta se refleje en el consumo y, sobre todo, la inversión.

Por último, el Indicador IMEF ajustado por tamaño de empresa sugiere que en el sector manufacturero la actividad económica de las empresas de mayor tamaño ya se encuentra en expansión mientras que en el sector servicios esta todavía sigue en contracción.

Luego de experimentar la mayor caída de la producción en la historia reciente del país, algunos indicadores sugieren que la economía mexicana ya tocó fondo y comienza un largo y complicado proceso de recuperación, en el que persisten riesgos sustanciales y sobre el cual prevalece una elevada incertidumbre.

El Producto Interno Bruto se contrajo 17.3% en el segundo trimestre de 2020, respecto al primero, y registraron caídas dramáticas la industria (-23.6%) y los servicios (-14.5%), mientras que las actividades primarias también cayeron, pero de forma menos estridente (-2.5 por ciento).

En línea con la severidad de la recesión económica, el panorama del empleo se deterioró abruptamente, perdiéndose en el segundo trimestre del año en curso 983,000 empleos registrados en el IMSS.

Sin embargo, esto solo es una parte de la historia. De acuerdo con las cifras oficiales del INEGI, que se dieron a conocer en la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), la pérdida de empleos habría llegado a 12.5 millones durante abril, al considerar la población formal e informal.

Asimismo, según las cifras más oportunas disponibles, el consumo privado interno se desplomó a una tasa real anual de 22.3% durante abril mientras que la inversión lo hizo a una de 36.9 por ciento.

Tras exponer los anteriores resultados, el IMEF dijo que distintos indicadores de abril y mayo mostraron la fuerte disrupción económica producida por las medidas de aislamiento para contener los contagios de Covid-19.

Sin embargo, algunos indicadores a junio muestran cierta mejoría, destacando entre ellos las exportaciones manufactureras, que luego de registrar un nivel promedio de 32,100 millones de dólares en el primer trimestre del año en curso, en abril cayeron a 20.3 millones de dólares y en mayo bajaron todavía más, a 15.3 millones de dólares, para recuperarse en junio a 29.5 millones de dólares.

“Es de esperar que los indicadores de los meses de junio y julio comiencen a mostrar mejoría conforme se avance en el proceso de reapertura de la economía. Sin embargo, la incertidumbre respecto a la fortaleza y velocidad de la reactivación es muy alta, ya que persisten riesgos sustanciales, comenzando por el proceso mismo de contagio del Covid-19, que no ha logrado contenerse cabalmente”, concluyó.

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