Uno de los más duros fondos "especulativos" y otro grupo de acreedores cuestionaron el lunes la oferta hecha por Argentina para poner fin al multimillonario litigio por su deuda en default desde 2001, mientras se aguarda una decisión de la justicia de Nueva York sobre la propuesta.

El presidente del fondo Aurelius Capital, Mark Brodsky, acusó al gobierno argentino de haber "comprado" el apoyo de Dart Management, uno de los dos grupos sobre los seis principales que aceptaron la oferta de pago del 75% de sentencias por 9.000 millones de dólares del juez federal Thomas Griesa.

"Argentina compró el apoyo de Dart acordando pagar por completo su reclamo. Aurelius aceptaría gustosamente esa generosidad, aunque siempre hemos estado dispuestos a aceptar un recorte", afirmó en un comunicado Brodsky, cuyo fondo ha sido uno de los más duros en la disputa junto a NML Capital del magnate Paul Singer.

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Enviados del nuevo gobierno argentino del presidente de centroderecha Mauricio Macri y representantes de esos fondos especulativos y otros acreedores negociaron la semana pasada en Nueva York una propuesta para poner fin al litigio que lleva más de una década en los tribunales estadounidenses.

Al final de cinco días de arduas tratativas, Argentina presentó una oferta que incluye una quita de 25% sobre una deuda reconocida de 9,000 millones de dólares, es decir 6,500 millones de dólares, que serían pagados en efectivo.

Según el ministerio de Finanzas argentino, los fondos Montreux Partners LP y Dart Management Inc. aceptaron la propuesta.

En cambio, siguen las negociaciones con NML Capital y Aurelius, que en 2012 lograron la sentencia favorable para cobrar una deuda que hoy asciende a 1.750 millones de dólares.

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A la espera del juez

Argentina espera ahora que Griesa levante la orden judicial de julio de 2014 que congeló un pago de 539 millones de dólares en Nueva York a bonistas que habían adherido a los canjes de deuda del 2005 y el 2010, provocando un default parcial del país, además de privarlo de financiación externa.

Para ello, cuentan con el apoyo del mediador judicial Daniel Pollack, quien elogió la "buena fe" de Macri en el litigio y podría poner presión sobre los fondos, que rechazaron entrar en esas reestructuraciones aceptadas en su momento por 93% de los acreedores y que incluyeron importantes quitas.

En este caso con múltiples actores, un grupo de acreedores que presentó una demanda colectiva en el juzgado de Griesa envió el lunes una carta al juez para pedirle que no levantase la orden, argumentando que no fueron incluidos en las negociaciones.

"Argentina ha tomado una decisión consciente y deliberada de no negociar con los querellantes de la demanda colectiva (...). Como resultado de ello, no hemos sido invitados a las actuales negociaciones", afirma la misiva que lleva la firma de la abogada Marta Colomar-García.

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Por ello, los querellantes "piden respetuosamente que el tribunal no levante las actuales órdenes que impiden a Argentina violar las obligaciones de 'pari passu'", es decir el tratamiento equitivativo de todos sus acreedores.

El precedente gobierno de centroizquierda de Cristina Kirchner (2007-2015) se había negado a aceptar el fallo de Griesa y calificaba de "buitres" a los fondos especulativos por haber comprado bonos en default a precio de remate para buscar recuperar su valor nominal por vía judicial.

La oferta a los acreedores en Nueva York se suma al anuncio de un preacuerdo con 50,000 bonistas italianos para pagar al contado 150% del importe original del capital de 900 millones de dólares por títulos en default, es decir un total de "1,350 millones de euros", según su representante Nicola Stock.

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