Los prestamistas internacionales le prometieron a Grecia entregarle la ayuda financiera para que el país evite la bancarrota, pero le advirtieron que su plan de austeridad acordado el mes pasado no es suficiente y que Atenas debe cerrar un agujero de 5,500 millones de euros.

El gobierno helénico presentó este jueves a los representantes de la Unión Europea la serie de medidas destinadas a tapar ese hoyo negro y, aunque los acreedores estuvieron de acuerdo con la mayor parte del plan de ajustes, mantuvieron la presión para que el Parlamento de Grecia adopte el impopular plan de ajustes rechazado por la oposición.

Entre las medidas anunciadas por el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, destaca una baja del umbral mínimo a partir del cual se deben pagar impuestos a las ganancias, a 8,000 euros al año desde el actual nivel de 12,000 euros.

Además, Venizelos notificó que el gobierno socialista aumentaría el impuesto al combustible de calefacción e impondría un gravamen de solidaridad por una sola vez a las rentas de entre 1 a 5 por ciento.

Consultado por los esfuerzos de Europa para involucrar al sector privado en un nuevo programa de rescate financiero para Grecia, Venizelos respondió: Es obvio que los tenedores domésticos de bonos griegos -es decir, bancos y fondos de pensión- quieren y van a participar en este proceso .

El Ministro dijo que los funcionarios y los miembros del Parlamento van a pagar las más altas tasas del impuesto de solidaridad. Tenemos que sufrir primero los mayores recortes. Es nuestro deber moral , afirmó.

El asunto básico del día es finalizar el programa. Nuestro objetivo principal es recuperar nuestra credibilidad , agregó Venizelos en una rueda de prensa.

En función del voto del Parlamento griego, los europeos decidirán en una reunión clave el 3 de julio si desbloquean una ayuda para evitar la bancarrota inmediata y si sientan las bases del nuevo rescate.

El primer ministro, Giorgos Papandreou, pidió oficialmente el lanzamiento de ese segundo plan, tras el adoptado el año pasado por la eurozona y el Fondo Monetario Internacional por un monto de 110,000 millones de euros.

Pese a ello, Grecia no ha logrado levantar cabeza y su deuda se eleva ya a 150% del PIB, por lo que existen dudas de que aún con una gran ayuda financiera logre librarse de la bancarrota.

El 3 de julio, si hay programa de austeridad, los europeos aprobarán concretamente el desembolso de la próxima partida de 12,000 millones de euros previstos en el rescate y diseñarán el segundo, que se prevé ronde los 100,000 millones de euros y cuente con la participación voluntaria del sector privado.