España tenía cerca de 5.3 millones de desocupados a fines de 2011, o sea una tasa del 22.9% de la población activa, la más elevada desde el primer trimestre de 1995, según cifras oficiales publicadas el viernes.

A fines de diciembre, el número de personas sin trabajo era de 5 millones 273,600, en aumento respecto al trimestre anterior en el que 4 millones 978,000 personas carecían de empleo (21.52%), anunció el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

La caída del empleo se aceleró desde finales de septiembre, con la destrucción de 295,300 puestos, mientras que en el tercer trimestre de 2011 se habían registrado 148,000 nuevos parados.

La cifra anunciada el viernes es ligeramente inferior a los 5.4 millones de desempleados avanzada por el presidente del gobierno conservador español, Mariano Rajoy, que convirtió el empleo en una de las grandes prioridades de su mandato, junto con la lucha contra el déficit público.

El aumento del desempleo es especialmente dramático para los menores de 25 años, más de la mitad de los cuales (51.4%) se encuentra sin trabajo, frente al 45.8% a finales de septiembre de 2011.

También se incrementó en el último trimestre el número de hogares en los que todos los miembros están desocupados, situándose en 1,575 millones.

Entre las 17 comunidades autónomas españolas, la tasa de paro varía entre el 12.61% del País Vasco en el norte y el 31.23% de Andalucía en el sur.

Por sectores, el número de empleos cayó en los servicios (-305,700) en parte debido al fin de la sesión turística, la construcción (-93,900) y la industria (-50,000). Sólo la agricultura registró datos positivos con 100,800 nuevos puestos.

Pese a congratularse por los esfuerzos de rigor presupuestario del nuevo gobierno, el Banco de España, la Unión Europea y el FMI expresaron en los últimos días su preocupación por el creciente desempleo y urgieron a España a reformar cuando antes su mercado laboral, considerado demasiado rígido.

El gobierno español prevé adoptar una ley en este sentido próximamente.

RDS