Mientras la quita de los bonos a canjear con Grecia permanezca en el estatus de voluntaria no se harán efectivos los Derivados de Incumplimiento Crediticio (CDS, por su sigla en inglés), anunció la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA, por su sigla en inglés).

En un comunicado, el comité de la Asociación, integrado por 15 de los principales bancos y fondos de inversión globales, informó que aun en el caso de que el Banco Central Europeo (BCE) no participe en el swap de bonos soberanos, tampoco se supondría un evento de crédito o impago. Estas decisiones han sido unánimes entre los miembros del ISDA.

El Comité -donde participan Goldman Sachs, Barclays Capital, Morgan Stanley, Bank of America, Credit Suisse, Deutsche Bank, entre otros- aclaró que esta decisión es temporal bajo el escenario hipotético descrito. Dejaron abierta la posibilidad de que los participantes del mercado remitan dudas al ISDA¬ sobre la evolución de la situación griega, en la eventualidad de una nueva decisión financiera.

Según las estadísticas más recientes del Banco de Pagos Internacionales, al mes de junio del año pasado el volumen de deuda griega asegurado con estos CDS se situó en 51,000 millones de euros.

EL ABC DE LOS CDS

Participantes del sector financiero internacional explicaron que los CDS son operaciones en las que, a cambio del pago de una prima, el vendedor de la protección entrega al comprador la contraprestación acordada en caso de que ocurra un evento crediticio previsto, como es la insolvencia o moratoria de un país. Es una especie de seguro contra el siniestro de la moratoria.

El precio de los CDS, aclararon, es determinado de acuerdo con el riesgo del acreditado. Ese precio puede cambiar en la medida en que los vendedores de protección revaloren o vuelvan a analizar la probabilidad de que ocurra el evento crediticio establecido en el contrato.

En esencia, la naturaleza de estos instrumentos crea una posición únicamente de riesgo de crédito.