Atenas.- Las concesiones que los prestamistas internacionales dieron el martes a Grecia no consiguieron el respaldo de dos partidos pequeños de la coalición gobernante que bloquearon un acuerdo sobre un paquete de medidas de austeridad vitales porque se oponen a reformas laborales.

Las esperanzas de un acuerdo final sobre los recortes aumentaron después de que los inspectores de los prestamistas dejaron Atenas la semana pasada diciendo que ambas partes habían acordado la mayoría de las reformas y medidas de austeridad necesarias para liberar el próximo tramo de ayuda para el país.

Un borrador del documento con las medidas y objetivos acordados entre ambas partes que Reuters obtuvo el martes decía que los recortes de austeridad se distribuirían en un lapso de cuatro años, como buscaba Atenas, en lugar de los dos años originalmente previstos bajo el rescate para Grecia.

"Eso limitará los impactos negativos al crecimiento en 2013-14, cuando la economía necesita hallar una posición más firme, mientras conserva un buen ritmo de ajuste", dice el borrador del documento.

Los estados de la zona euro otorgarán a Grecia dos años adicionales para llevar su déficit de presupuesto a las metas pactadas, de 3% del Producto Interno Bruto (PIB), informó el diario alemán Sueddeutsche Zeitung en su edición del miércoles sin citas fuentes.

Sin embargo, el Gobierno de Grecia primero debe superar divisiones internas antes de lograr un acuerdo detallado sobre los recortes.

El partido Izquierda Democrática y los socialistas del PASOK de la coalición de gobierno del primer ministro Antonis Samaras, liderada por conservadores, se han opuesto a las impopulares propuestas de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) de recortar sueldos, indemnizaciones por despidos y descartar las alzas automáticas de salarios.

El ministro del Trabajo Yannis Vroutsis dijo que los prestamistas habían dado marcha atrás sobre los planes de eliminar las alzas automáticas de salarios, pero que eso no convenció a los dos partidos de firmar el paquete de austeridad de 11,500 millones de euros (14.900 millones de dólares).

Atenas necesita un acuerdo detallado sobre los recortes al gasto para conseguir la ayuda que la mantenga a flote.

"No aceptaré ni votaré a favor de las reformas laborales que la troika exige, y tampoco lo harán los diputados de la Izquierda Democrática", dijo Fotis Kouvelis, el jefe del partido, a periodistas después de una reunión de los líderes de la coalición de Samaras.

"Esta será mi postura, firme e inalterable, hasta el final (...) Los derechos laborales ya han sido deteriorados y estas exigencias de la troika no son nada más que un plan para eliminar lo que queda", agregó.

Evangelos Venizelos, jefe de los socialistas del PASOK, también reiteró su oposición a las reformas e instó a Samaras a convencer a sus homólogos europeos a retirar las propuestas.

"No debemos abrir nuevos frentes como las reformas laborales, que no contribuyen con nada a nuestras metas fiscales", dijo Venizelos, agregando que los recortes al sector laboral fueron implementados anteriormente este año.

"Es injustificado y provocativo el abrir esta discusión nuevamente ahora", agregó.

Funcionarios de la llamada troika -la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI- dijeron al ministro de Finanzas que planean informar a la reunión del jueves del Grupo de Trabajo Euro que no se ha logrado un acuerdo con Grecia, dijo un funcionario de la cartera.

En el pasado, los aliados indicaron que firmarían el paquete de austeridad luego de conseguir concesiones de los prestamistas sobre las disputadas reformas laborales.

Pero a Grecia se le acaba el tiempo para cerrar un acuerdo, y su continua negativa a aprobar el paquete amenaza con crear un estancamiento político que podría poner en riesgo los esfuerzos de Atenas por recibir la ayuda antes de que se le agote el dinero el próximo mes.

En un comunicado transmitido por televisión, Samaras hizo un llamado a sus aliados y al país para que respalden el controvertido paquete de austeridad antes de que sea demasiado tarde.

"Ni siquiera quiero pensar en lo que sucedería si en este momento no me aferro a la dirección. Sólo miro hacia adelante, pidiendo la mayor unidad posible", dijo Samaras.

"Salvaremos a Grecia, aquellos de nosotros que nos atrevamos", agregó.

El Gobierno de Samaras ha estado sosteniendo negociaciones paralelas durante meses con los líderes de la coalición y los prestamistas de la troika sobre los odiados recortes al gasto.

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