El gobierno de Argentina anunció el martes que llegó a un acuerdo con sus principales acreedores para reestructurar 65,000 millones de dólares en deuda extranjera, lo que ayudaría a salir de una cesación de pagos y a aliviar a la economía que lleva en recesión más de dos años.

Tras meses de difíciles negociaciones el Ministerio de Economía expresó, en un comunicado, que que extenderá hasta el 24 de agosto el plazo, que expiraba este martes, para que los acreedores acepten formalmente el nuevo acuerdo y que se ajsutarán cláusulas legales para mejorar lo que se había anunciado como la oferta “final” a principios de julio, sin modificar el pago general de capital o intereses.

“El objetivo que nos fijamos, lo hemos logrado. Para Argentina, el acuerdo que hemos alcanzado significan 37,700 millones de dólares menos, que deberemos pagar en los próximos 10 años”, dijo el presidente Alberto Fernández.

Entre los acreedores que aceptaron el acuerdo destacan el Grupo Ad Hoc, el Comité de Acreedores de Argentina y el grupo de tenedores de bonos Exchange, trío que se había asociado para oponerse a una oferta previa del gobierno, lo que provocó un estancamiento en las negociaciones y amenazaba la posibilidad de un eventual acuerdo.

Según los analistas, con el apoyo de esos grupos, el gobierno argentino tendría asegurado el respaldo para avanzar con la reestructuración de los bonos que operan bajo la legislación de Nueva York sin correr el riesgo a enfrentar litigios.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) felicitó a las dos partes, consideró el acuerdo como un “paso significativo”.

Si bien los bonistas extranjeros representan 20% del total de la deuda pública argentina —que asciende a unos 320,000 millones de dólares — este grupo representaba el obstáculo más difícil a la hora de renegociarla.

Lucha contra la inflación

Argentina, uno de los principales productores mundiales de alimentos, cayó en su novena suspensión de pagos en mayo y se encamina a una contracción económica cercana a 12% con una inflación de 40% en el 2020, en medio de la pandemia del coronavirus.

“La situación económica en Argentina es muy desafiante y el foco clave para nosotros era asegurarse de que hubiera suficiente flujo de caja para el gobierno en el corto plazo para ayudarlo a lidiar con el coronavirus”, añadió.

Alberto Fernández heredó un país que llevaba cerca de dos años en recesión, con una de las inflaciones más altas del mundo, en el 2019 ésta fue de 54 por ciento. Argentina desde el 2018 no tiene acceso al mercado internacional para financiarse.

El tango argentino

• Agosto del 2019: El entonces presidente Macri dijo que tenía que renegociar la deuda con acreedores y con el FMI.

• Enero del 2020: Martín Guzmán, ministro de Economía, anunció el plan de reestructuración integral de la deuda pública.

• Febrero del 2020: El FMI evalúa que la deuda de Argentina es insostenible.

• Abril del 2020: El gobierno congeló los pagos de la deuda en dólares bajo la ley local, además, lanza su primera oferta a acreedores, buscando una reducción importante en cupones y un congelamiento en el pago por tres años.

• Mayo del 2020: Tres grupos de acreedores rechazan conjuntamente la propuesta y presentan contraofertas por separado. Argentina cae en su noveno incumplimiento.

• Junio del 2020: Argentina rechaza contraoferta propuesta por sus  acreedores.

• Julio del 2020: Argentina presenta una oferta formal modificada, mejorando los pagos de cupones y acelerando vencimientos.

• Julio del 2020: Los tres acreedores más importantes se unen y presionan por ajustes a los términos legales y por un pago un poco más alto.

• Agosto del 2020: Se llega a un “acuerdo” para reestructurar la deuda. Los grupos clave de acreedores dicen apoyar el trato.