El sector de la vivienda es, como toda industria de la economía, un ente vivo, es decir que se transforma con frecuencia y evoluciona continuamente; sin embargo, durante este gobierno todavía no se aterrizan de todos los planes referentes a la industria, lo cual hace que la producción social sea la que más adolezca de esta incertidumbre, de acuerdo con Víctor Manuel Requejo Hernández, actual presidente del consejo de administración de Banco Inmobiliario Mexicano (BIM).

En sus oficinas ubicadas en la Ciudad de México, el hoy banquero de 84 años recibe a EconoHábitat para hablar sobre su percepción de la industria de la vivienda, luego del impacto que ésta tuvo a raíz de la emergencia sanitaria actual y hace una crítica por cómo el gobierno actual ha llevado el tema para acabar con el rezago habitacional en el que actualmente se encuentran más de 33 millones de personas, pues viven en condiciones de hacinamiento, falta de servicio sanitario o que habitan espacios con carencias en los materiales de construcción.

— ¿Cómo percibe actualmente a la industria de la vivienda?

El sector de la vivienda es, como todo sector de la economía, muy vivo, quiere decir que se transforma con frecuencia y va evolucionando a medida que la economía, el mercado, las necesidades de la gente y los criterios de autoridad van cambiando.

Hace un par de sexenios se tenía mucho interés en edificar vivienda barata, para atender a la clase de menos ingresos y se construyó mucha vivienda, pero se cometieron muchos errores, pero se hizo vivienda, a veces, sin ton ni son, pero la mayor parte de los que se construyó se salvó y hay millones de personas que viven en esas viviendas.

En el sexenio actual, se eliminaron los subsidios y al eliminarlos los trabajadores dejaron de comprar porque ya no les alcanzaba, prefirieron esperarse a que el subsidio entrara en vigor de nuevo para hacer uso de él, pero no regresó, las normas se volvieron a cambiar, el plan de desarrollo de vivienda tardó mucho tiempo en publicarse, entonces nos hemos pasado el sexenio en planes y lo que ha sufrido es la construcción de la vivienda social, lo cual significa que el trabajador no puede comprar vivienda accesible.

Actualmente, el mercado es el de la vivienda barata, digamos en la Ciudad de México de 3 o 4 millones de pesos para abajo y en provincia de 3, 2 o 1 millón de pesos. Esa vivienda se vende, se vende bien, yo creo que ese año construiremos nuevas unas 220,000 viviendas más o menos, pero no se cumple con las necesidades del país, porque en el país se forman alrededor de 800,000 hogares al año.

— ¿Qué le hace falta al gobierno desarrollar en materia de vivienda?

Le sigue faltando al país un plan de desarrollo congruente, donde la federación se coordine con los estados y con los municipios, porque el problema de la vivienda está en manos de los municipios, que son los que finalmente autorizan la construcción y poner de acuerdo a 2,700 municipios a veces es muy complicado, la mayoría no tiene planes de desarrollo, entonces, comienzan los problemas.

La vivienda es un artículo de primera necesidad y necesitamos vivir bajo un techo, entonces, tenemos mercado, la gente tiene más o menos recursos, desafortunadamente los de menos recursos no los tienen, que es donde está el mayor problema.

— ¿Cómo califica al sector de la vivienda en este momento?

Como un sector muy desconcertado porque había tenido un periodo muy boyante y la gente está acostumbrada a esos periodos de éxito y es muy difícil olvidarse de eso y quieren que sea lo mismo que antes, entonces hay que acostumbrarse a que no, lo importante es que el sector se adapte a los nuevos tiempos, no hay más remedio.

El gobierno apuesta realizar en este sexenio cerca de 6 millones de acciones de vivienda, y cerca de 70% sería de autoproducción, ¿Qué opina de este modelo?

Que es un problema de literatura, porque un trabajador no va a dejar su trabajo para ponerse a construir su casa... La autoconstrucción es un sueño, desde mi punto de vista, que le han metido al presidente para evitar que el promotor gane dinero, pero sale peor, porque le van a costar más los materiales.

México necesita de 500,000 de viviendas al año, cuando menos, si producimos 800,000 familias al año, necesitamos 500,000 de viviendas y que las otras 300,000 vivan donde puedan, entonces la autoconstrucción no resuelve el problema.

— ¿Cómo le ha ido a BIM durante este periodo de emergencia?

Nos hemos dedicados a atender a los desarrolladores medianos y pequeños, los consultores grandes no tocan la puerta de BIM usualmente, ellos reciben el crédito de instituciones que les cobran más barato, nosotros tomamos el dinero caro y no lo podemos prestar más barato, es complicado competir con los grandes, pero tenemos nuestro público, para todo hay.

Nos estamos dedicando a la vivienda mediana, seguimos financiando; 60% o 70% de las viviendas que financiamos valen menos de 1 millón de pesos, viviendas de más de 4 millones de pesos no financiamos, entonces el nicho es el mediano. Este año ha ido bien.

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