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Torneos WTA en México no están en riesgo: Alastair Garland
El vicepresidente de Octagon, empresa que posee las licencias de los Abiertos de Guadalajara y Mérida, descarta que la incertidumbre de ATP en el país se replique en el circuito femenil.

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Los torneos de la Asociación de Tenis Femenil (WTA, por sus siglas en inglés) en México no están en riesgo. Esa fue la respuesta contundente de Alastair Garland, vicepresidente de Octagon, a El Economista durante el Guadalajara Open 2026.
“No lo están. Nuestra intención absoluta en Octagon, como propietarios autorizados, es permanecer. Creemos que contamos con socios excelentes y una base sólida sobre la cual queremos seguir desarrollando el tenis más de lo que ya hemos hecho. Esperamos permanecer aquí durante muchos años”.
En semanas recientes, ha sonado que el circuito varonil, ATP Tour, no continuará con torneos en México después de 2027.
Se especula que las licencias del Abierto Mexicano, celebrado en Acapulco (categoría 500), y el de Los Cabos (250) sean adquiridas por fondos árabes, aunque esa información no ha sido confirmada por fuentes oficiales.
Ante ello, los aficionados empiezan a cuestionar la estabilidad de los torneos WTA, recordando que, en la actualidad, el país recibe tres al año: Mérida, Monterrey y Guadalajara, todos, de categoría 500.
Los de Mérida y Guadalajara son organizados por los empresarios Gustavo Santoscoy Arriaga y Gustavo Santoscoy García a través de su promotora, GS Sports, que, a su vez, está aliada con Octagon, agencia de origen estadounidense que posee las licencias de dichos torneos.
Esta agencia también representa a atletas de la talla de Simone Biles y Stephen Curry. Además, cuenta con especialidad en marketing y patrocinios deportivos. En su cartera destacan marcas como BMW y Standard Chartered, que está al frente de la camiseta del Liverpool FC en la Premier League.
Octagon y GS Sports han celebrado el Guadalajara Open por cinco ediciones y el de Mérida por cuatro. También crearon un canal de confianza con WTA para albergar las Finals 2021 y 2023 en México, algo inédito para Latinoamérica.
Por todo eso, Garland asegura que la visión de los torneos está sólida: “Nuestra intención como propietarios autorizados es quedarnos a largo plazo. Hemos creído muy fuerte en el tenis en México. Somos conscientes de que hay ciertos movimientos en los eventos del país, pero el compromiso de Octagon con Guadalajara y Mérida sigue siendo muy firme”.
Guadalajara tiene un peso específico porque en sus primeras ediciones, 2022 y 2023, albergó torneos categoría 1000, que sólo están debajo de los Grand Slams.
Para Garland, la capital de Jalisco tiene características atractivas para los promotores internacionales no sólo en cuanto a tenis.
“Es un mercado clave. México es un país muy grande y Guadalajara es una gran ciudad con muchas empresas que tienen aquí sus oficinas principales o sedes. Por ello, el torneo cuenta con una base sólida de patrocinadores a los que puede recurrir”, explica.
“En términos generales y comerciales, Guadalajara es una ciudad que año tras año eleva su perfil internacional. Aquí se celebró la Copa del Mundo (de la FIFA) y también hemos tenido las WTA Finals. Existe una confianza constante en que Guadalajara es una ciudad excelente para albergar eventos deportivos de gran envergadura”.
México necesita figuras
El vicepresidente de Octagon insiste en que México tiene múltiples cualidades para albergar eventos deportivos con respuesta positiva en cuanto a retorno de inversión (ROI).
“En México los aficionados son magníficos, conocedores, entusiastas y apasionados, así que la mayoría de los eventos deportivos, si no todos, tienen éxito gracias a la afición. Mi experiencia ha sido sumamente positiva”.
La expectativa de derrama económica del Guadalajara Open 2026, por ejemplo, oscilaba entre 250 y 300 millones de pesos, según comentó el director del torneo, Gustavo Santoscoy García, a este diario.
“Es un país con una economía sólida y en crecimiento. Por eso pienso que el deporte en general seguirá creciendo en México”, asevera Garland.
En el caso específico del ROI, describe: “Es bueno, tanto a nivel nacional como internacional. Este evento (Guadalajara Open) se transmite por ESPN en más de 120 países y la exposición global es enorme. En consecuencia, la valoración resulta muy positiva para el patrocinador”.
Sin embargo, opina que México debe contar con figuras en cada uno de sus eventos deportivos para redondear el interés de los aficionados.
“Considero importante contar con jugadores locales en cualquier deporte que se quiera promover. Se necesitan líderes locales que formen parte, porque eso es clave del crecimiento. Espero que, en la cantera de México, estén surgiendo tenistas de gran nivel”.
El Guadalajara Open 2026 contó con tres mexicanas entre los cuadros principales de singles y dobles: Renata Zarazúa, Giuliana Olmos y Marian Gómez Pezuela, pero ninguna superó la primera ronda.
Panorama económico de WTA
Por otra parte, Alastair Garland descartó que la WTA se encuentre en crisis financiera, como han publicado algunos medios tras la ruptura con el Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudita.
Dicho país tenía previsto organizar las WTA Finals por tres años, pero el último, 2026, no se cumplirá. Eso significará perder una bolsa de más de 15 millones de dólares para las participantes.
“El tour está atravesando una etapa de transición y parte de esa transición consiste en reubicar las WTA Finals de este año a Indian Wells. Por supuesto, eso tiene un impacto financiero a corto plazo, pero a largo, si analizamos las bases, la WTA se encuentra en una buena posición para tener un futuro exitoso”, afirma Garland.
“Las bases de la WTA son muy sólidas. Contamos con las deportistas más reconocidas del mundo, las mejor pagadas y con el deporte femenil más visto del mundo. Existe una demanda muy fuerte de tenis femenil en todo el planeta y, por eso, mi perspectiva para el futuro de la WTA es muy positiva”.
El WTA Tour 2026 concluyó en México con el título de Iva Jovic en Guadalajara. En octubre habrá un torneo categoría 125 en Querétaro, pero está en rango menor al calendario oficial.

