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Beatriz Haddad Maia: tenis, arte y poder matriarcal

Su madre y abuela también fueron tenistas, lo que incentivó su desarrollo hasta ser top 10 en WTA; es un legado que ahora intenta compartir con nuevas generaciones en Latinoamérica.

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Beatriz Haddad, tenistaCortesía Mérida WTA 500

Fredi Figueroa

Mérida, Yuc.- Hablar de deporte brasileño suele dirigir la mente hacia niños dominando un balón de futbol en las favelas.

Sin embargo, hay referentes de ese país que alcanzaron proyección mundial gracias a otras disciplinas, como Ayrton Senna en el automovilismo y María Bueno, Gustavo Kuerten y ahora Beatriz Haddad Maia en el tenis.

Bia, como le dicen de cariño, visitó México para disputar el Mérida WTA 500, con la jerarquía de ser una de las cuatro latinoamericanas mejor ubicadas en el ranking mundial actual (junto a las colombianas Emiliana Arango y Camila Osorio, así como la argentina Solana Sierra).

Aunque fue eliminada en primera ronda, trascendió con mensajes que van más allá del tenis, entre arte, resiliencia y poder matriarcal.

“El tenis es un deporte individual, caro y muy duro para mucha gente. Se pierde todas las semanas y hay que tener cabeza muy fuerte. Yo siempre me quedo muy contenta de representar a mi país y hacer lo mejor posible”, expresó en entrevista con El Economista desde el Yucatán Country Club.

“Obviamente, también quiero incentivar a niñas a jugar. Creo que esa es la mayor motivación para mí y es muy especial representar a todos los brasileños y sudamericanos. Espero que ojalá tengamos muchas más sudamericanas en el tour”.

Su personalidad no sólo se basa en esa vehemencia por el tenis, sino también en su gusto por dibujar con pinturas de aceite y tocar la guitarra para refugiar su mente.

Talento de familia

Beatriz debutó en el tenis profesional en 2010 y entre sus hitos, hasta ahora, destaca haber sido la primera brasileña top 10 del ranking mundial y primera en semifinales individuales de Roland Garros en la Era Abierta.

Acumula cuatro títulos y 9.2 millones de dólares en premios del WTA Tour, además de una sonrisa que resplandece junto a sus 1.85 metros de estatura.

Además de eso, hay un espíritu de nobleza que siempre la acompaña a donde vaya: su familia, origen y motor más allá de su faceta deportiva.

“El tenis, para mí, representa la raíz y amor que tengo por el deporte desde el principio. Esto empezó con mis abuelos, de parte de mi madre jugando tenis y de parte de mi padre jugando basquetbol”, describe a este diario.

“Tuve el deporte cerca de mí desde siempre y creo que el tenis me ha enseñado muchas cosas desde chica: a tener mucho respeto, a ser muy resiliente y a mantenerme en el presente. Es un deporte que seguramente es la mayor escuela de mi vida y lo quiero mucho, espero jugar muchos años más”.

Su abuela se llama Arlette Scaff Haddad y su madre Lais Scaff Haddad. Ninguna tiene registro estadístico en WTA, pero medios como Olympics.com citan que fueron destacadas dentro del tenis en Brasil. Ellas motivaron su carrera y siguen siendo sus referentes.

“Mi abuelita sigue jugando al tenis. Cumplirá 93 años este julio y es un ejemplo no sólo como persona, sino en disciplina de un atleta”, recalcó.

“Va al club para hacer movilidad, calentamiento y abdominales, después se va a la cancha y luego de jugar una hora de tenis hace natación. Muchas veces a las 11:00 de la mañana ya hizo todo eso y, por el contrario, muchos jóvenes no tienen esa voluntad. Es muy lindo que ella siempre nos enseñó a tener ganas de hacer cosas de la mejor forma y representa todo el amor y cuidado que tenemos con toda la familia”.

Haddad Maia acumula 12 victorias contra jugadoras top 10, incluyendo a Iga Swiatek y Elena Rybakina. Uno de sus títulos mas destacados fue el WTA Elite Trophy 2023 contra Zheng Qinwen.

Pero todos estos méritos no desvían el foco familiar que le ha enseñado ‘miminha’, como nombra cariñosamente a su abuela materna.

“Me ha enseñado a intentarlo siempre de nuevo, pero creo que lo más lindo es que nos enseña que lo más importante de la vida es el cuidado con la gente que amamos. Al final, el deporte es un partido, un punto y lo más importante es saber que hicimos nuestro mejor esfuerzo, que aparte del tenis cuidemos de la gente que amamos”.

Impacto regional

Apenas cinco jugadoras de Latinoamérica se encuentran en el top 100 actual de WTA. Al ser Haddad Maia una de ellas, analizó las dificultades que hay que superar en el profesionalismo.

“Creo que siempre hay que recordarles (a las nuevas generaciones) que el camino muchas veces puede parecer más difícil o duro, pero por atajos es difícil llegar a donde queremos.

“Si tienen un sueño, que se envuelvan de un ambiente y personas que las lleven para arriba, que siempre crean en ellas. Sí es posible hacer lo que quieren si se trabaja muy duro. Que elijan el camino más duro, porque muchas veces queremos llegar lejos por el camino más fácil o cómodo, pero la incomodidad estará siempre”.

Gustavo Kuerten fue número 1 del mundo y tricampeón de Roland Garros, mientras que María Bueno también fue líder del ranking y campeona de 18 Grand Slams entre singles y dobles. En la actualidad, los mejores brasileños de la clasificación mundial son Haddad Maia y Joao Fonseca (38 de ATP).

Bia, que llegó a ser décima del ranking en 2023, expresó su perspectiva y anhelos hacia el tenis en Latinoamérica no sólo para las jugadoras, sino para el entorno general.

“Es algo muy importante ver que cada vez hay más mujeres jugando y más entrenadoras profesionales en el circuito, no sólo en tenis, sino en otros deportes.

“También hay más torneos en Sudamérica tanto a nivel WTA como ITF y eso es muy importante, porque tenemos una cultura con la que tenemos que batallar mucho más por distancia y dinero, que no está tan valorizado como el euro o el dólar. Por todas las dificultades que tenemos, merecemos tener más oportunidades”.

Hace un par de años, Wimbledon la entrevistó mientras dibujaba un paisaje y mencionó que deportistas y artistas tienen algo en común: “intuición para resolver problemas cuando las cosas no van en el camino que quieres. Pintar es lo mismo que estar en la cancha: el partido no dura dos o tres sets, tenemos que prepararnos mucho desde antes para llegar a un partido”.

Con esa vena artística y la sabiduría familiar recopilada, Haddad Maia evaluó positivamente el presente del tenis femenil en la región.

“Creo que estamos en un momento de evolución y progreso. Eso es lo más importante, que cada una siga haciendo su mejor esfuerzo para abrir puertas para nuevas generaciones”.

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