Ravshan Irmatov es una figura del futbol de Uzbekistán, aún sin ser jugador. La FIFA designó al árbitro uzbeco para dirigir el partido inaugural del Mundial de Sudáfrica 2010, donde se registraría una audiencia de 4,500 millones de telespectadores, cifra que ni en sus mejores sueños pudo imaginar Islom Karimov para proyectar a la nación que preside.

Irmatov ganó dos veces el premio a mejor árbitro de Asia y a su regreso de Brasil 2014, donde también participó, el Estado le entregó un automóvil, una medalla de honor de manos del presidente y la Orden de la Federación de Futbol de Uzbekistán -el escudo del organismo con un diamante incrustado en el centro-, distinción que sólo han recibido el presidente del país y Joseph Blatter.

Me gustaría señalar una vez más que en Uzbekistán se está prestando una atención especial a los deportes, en particular con el futbol. Es muy importante para el futuro , dijo Ravshan, y no estaba equivocado.

Como en casi todas las repúblicas soviéticas, tras la disolución de la URSS el poder quedó en manos del líder del partido socialista de la región. Karimov ha emprendido la misión de legitimar su régimen -acusado de violar las libertades de los ciudadanos- y el futbol se convirtió en un tema de estado y su oportunidad para ganar prestigio a nivel global.

Los equipos nacionales, principalmente en categorías inferiores, han logrado superar las primeras fases en mundiales y Uzbekistán participó por primera vez en futbol en los Juegos Olímpicos de Londres.

Por decreto presidencial, los clubes de futbol quedaron exentos de pagar impuestos. Eso ayudó para que Bunyondkor, el club más importante de la última década, ganara cinco de los últimos siete títulos de la liga local. Gulnara Karimova, hija de Islom, funge como presidenta honoraria de un equipo que destinó 24 millones de euros en los salarios de Rivaldo, Zico y Luis Felipe Scolari y otros 70 millones en la construcción de un lujoso estadio.

La diplomacia ya no es exclusivamente de gobierno a gobierno, sino también pública y cultural. Los países se clasifican, entre otros factores, según su rendimiento en eventos deportivos internacionales , expresa James Dorsey, miembro del centro de Estudios Internacionales de la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur.

El experto indica que el futbol, como deporte más popular del mundo, sirve para que los países lo utilicen para aumentar su poder blando , agregó.

La diplomacia surtió efecto cuando en el 2012 la Federación de Uzbekistán ganó el premio al Fair Play de la FIFA, debido a que sus equipos y selecciones fueron las que mayor honorabilidad y respeto mostraron ante los rivales. Parece contradictorio en un territorio descrito por Human Rights Watch con un amplio espectro de violaciones, la libertad de expresión está severamente limitada y las autoridades reprimen a los activistas , según su reporte del 2014.

A Uzbekistán aún le hace falta trascender en la cancha; perdió el repechaje mundialista de Asia ante Jordania, y Bunyondkur tiene como tope las semifinales de la Copa de Campeones del continente. No obstante, los intentos siguen y en la Copa de Asia intentarán cumplir con las órdenes de Karimov, el presidente que ve en el futbol el método para legitimar su régimen.

eduardo.hernandez@eleconomista.mx