La dura caída 4-1 de Uruguay ante Bolivia dejó a la selección campeona de América en quinto lugar en las eliminatorias sudamericanas y en medio de turbulencias que se acentuaron a partir de su fracaso en los Juegos Olímpicos de Londres-2012.

Tras un período de ensueño que comenzó en 2010 con la sorpresiva obtención del cuarto puesto en el Mundial de Sudáfrica y que se extendió con la coronación en la Copa América de Argentina-2011, la eliminatoria desnuda una vez más las debilidades de la celeste, que históricamente sufre en las clasificatorias mundialistas.

"Obviamente no estamos bien, somos una selección de mucha tradición y venimos de muy buenos momentos, así como hay circunstancias que generan bajón de rendimiento, sabemos que podemos salir de esta situación", comentó el director técnico del combinado uruguayo, Oscar Tabárez, tras la goleada que su equipo recibió en La Paz.

Perder el cuarto puesto dejó a los uruguayos fuera de la clasificación directa a Brasil-2014, ya que el combinado que ocupe el quinto lugar deberá jugar un repechaje contra el quinto clasificado de Asia, a siete fechas cierre de las eliminatorias.

Venezuela, Uruguay y Chile suman 12 puntos, pero la vinotinto marcha cuarta, los celestes quintos y la Roja sexta por diferencia de goles.

La primer señal de alerta apareció en la eliminación de la fase de grupos del torneo olímpico de futbol al que la selección Sub-23 de Uruguay llegó como favorita gracias a la presencia de los delanteros estrella de la mayor, Luis Suárez (Liverpool, Inglaterra) y Edinson Cavani (Nápoles, Italia).

A la decepción vivida en los Juegos Olímpicos se encadenaron magros resultados en la eliminatoria que terminaron rompiendo el idilio que la mayor parte de la prensa y la hinchada mantenía con el plantel de jugadores, que los hizo vibrar con un cuarto puesto en un Mundial, tras décadas de ostracismo.

El Maestro , pieza clave en la recuperación de la estirpe ganadora del combinado charrúa -campeón del mundo en los lejanos 1930 y 1950-, reconoció el difícil momento que atraviesa el equipo, pero sentenció: "no estamos muertos".

La pesadilla celeste prosiguió en septiembre cuando el equipo recibió una humillante goleada 4-0 a manos de Colombia en Barranquilla, mala racha que siguió en Montevideo pocos días después cuando dejó escapar dos puntos de local ante Ecuador (1-1).

Jugadores por debajo de su rendimiento habitual, como Diego Forlán -quien brillara en Sudafrica para guiar a su equipo y transformarse en el mejor futbolista del Mundial- y el capitán Diego Lugano, que sigue sin jugar en su club, el Paris Saint Germain, explican en parte el bajón del equipo.

A eso se suma la falta de recambio en varios puestos, donde varios jugadores superan los 30 años, y una excesiva dependencia a sus figuras de ataque Súarez y Cavani, que muchas veces sacrifican metros en el campo para generar el futbol que no lo hacen los mediocampistas.

La peripecia celeste llegó a su punto más álgido en la última fecha doble eliminatoria en la que fue goleada sin piedad por la Argentina del deslumbrante atacante Lionel Messi (3-0) y por Bolivia que sacó máximo provecho de la altura de La Paz, para poner en el marcador el contundente 4-1 que terminó de complicar a Uruguay.

De ahora en adelante, Uruguay tendrá siete fechas para enderezar su camino. De esos encuentros jugará cuatro de visitante ante Chile, Venezuela, Perú y Ecuador y tres en Montevideo ante Paraguay, Colombia y Argentina, en el cierre de la eliminatoria.

Desde su clasificación consecutiva a los mundiales de México-1986 y Italia-1990, Uruguay intercaló ausencias y presencias en la máxima cita del futbol mundial clasificando a Corea del Sur y Japón-2002 y Sudafrica-2010 y quedando fuera de Estados Unidos-1994, Francia-1998 y Alemania-2006.

EISS