Era el último toro en su carrera y no dejó nada a la suerte, recibió a ‘Don Gustavo’ de San Mateo, marcado con el número 751 y 504 kilos de peso, a la verónica para luego hacer un vistoso quite por caleserinas que remató con la revolera para obtener los primeros olés en su despedida; se acercó a la barrera y llamó a su padre pidiendo a prensa y demás personas que se mantuvieran a la distancia de ese, un momento intimo entre su padre y él, para brindarle la muerte y fundirse en un cálido y entrañable abrazo propio del momento que vivía.

Inició su faena de rodillas toreando de las tablas a los medios por ambos lados y una vez en la boca de riego mostró un variado repertorio de pases y adornos que le jalearon con fuerza, las series por ambos lados, arrucinas, cambiados de mano y una tanda de manoletinas fueron preámbulo de la estocada, deficiente, pero que cumplió su cometido y tras la petición mayoritaria vino el apéndice otorgado desde el palco de la autoridad.

En la ceremonia del corte de coleta su padre tomó las tijeras con mano temblorosa mientras su hijo lo miraba con el rostro bañado en llanto y algo le dijo Federico, quizá que las etapas de la vida tienen un principio y un fin y que en alguna de las suyas posiblemente enfrentaría momentos así de emotivos, dramáticos y necesarios. El público reconoció su trayectoria con un cálido abrazo y gritos de ¡Torero! ¡Torero!

En su primero, ‘Don Nacho’, un burel incierto y nada fácil, lanceó a la verónica, realizó un quite por navarras y lidió con dominio ante un astado que calamocheaba y nunca humilló y al que mató de estocada entera para escuchar palmas.

El benjamín del cartel Gerardo Adame, tuvo un par de gestas valerosas en su lote, al tercero del festejo, ‘Don Antonio’, lo bregó magistralmente para luego torear por ambos lados con aguante y quietud, cambiados de mano y una ceñida tanda de manoletinas para matar de pinchazo y entera y saludar en el tercio tras un aviso.

Ante el cierra plaza y bajo un diluvio, Adame lanceó a la verónica y toreo con despaciosidad por ambos lados en series que le fueron muy coreadas, su arrojo y valentía motivaron al público a quedarse a verlo pues se esperaba el triunfo fuerte por parte del hidrocálido, sin embargo, erró con los aceros y lo sacaron a saludar en el tercio.

Por su parte Fermín Rivera pechó con un lote complicado, el primero que de salida parecía que podría funcionar luego de mostrar bravura y tumbar dos veces al picador del caballo, se apagó pronto, algo de toreo de aliño y con tres pinchazos y una estocada entera escuchó palmas tras un aviso.

En el quinto, un burel descastado y sin trasmisión, el diestro potosino derrochó voluntad, pero ante las malas condiciones del astado se vio obligado a abreviar para despedirse entre el aplauso del público asistente.

La empresa de la plaza México anunció la segunda parte de la temporada grande con un cartel este 20 de enero en el que están programados el francés Sebastián Castella, el queretano Octavio García El Payo y Juan Pablo Sánchez, quienes habrán de lidiar un encierro de la ganadería hidalguense de Fernando de la Mora.