Luis Antonio Álvarez Murillo (Mexicali, Baja California, 13 de abril de 1991) es uno de los 114 atletas mexicanos que ya aseguraron su plaza para los Juegos Olímpicos de Tokio. Se dedica al tiro con arco desde los 12 años y regresa a la máxima justa deportiva después de Londres 2012, cuando debutó entre la fascinación y el nerviosismo: “me sentía como un niño en un parque de diversiones”, recuerda.

Su presente es muy diferente a aquel chico de 21 años debutando en suelo británico, explica. Ahora, con casi tres décadas de vida, oros ganados en Centroamericanos y Panamericanos y una carrera en Ingeniería Mecánica a punto de concluir, se siente listo para encarar los Juegos de Tokio, agregando una fortaleza más: el aprendizaje de la pandemia.

Después de vivir 10 años fuera de su natal Mexicali debido a su preparación en el tiro con arco, regresó a casa de sus padres durante el confinamiento. Su estabilidad mental, la base para todo arquero, se tambaleó entre dudas e incertidumbres provocadas por el encierro total de casi medio año, tiempo en el que sus mayores lecciones fueron convertirse en una persona paciente y separar su lado negativo.

Dicha versión negativa, le cuenta Luis a El Economista, es una dualidad interna de la que le ha costado separarse, ya que proviene de su apodo de la infancia: ‘el abuelo’. Todas las búsquedas en Google sobre este atleta incluyen ese apodo e, incluso, durante su debut olímpico, la prensa y el público le adjudicaron la frase “abuelito, soy tu nieto”. Lo curioso es que el origen de ese seudónimo no es algo bonito para él y está aprendiendo a dejarlo atrás.

“El apodo no surgió de algo bonito. Me decían así porque yo era muy gruñón, realmente no me gustaba porque yo soy Luis Antonio; en Juegos Olímpicos se hizo más famoso y ya no me lo puedo quitar. Sí me ayudó en una etapa en la que necesité sacar el carácter y la fuerza interna para lograr objetivos, desafortunadamente ‘el abuelo’ empezó a ir por otro camino: el del rencor, odio, enojo, de guardar muchísimas cosas… el día que ‘el abuelo’ se pueda deshacer de eso y quedarse con todo lo bueno junto a Luis, el ingeniero y arquero, cuando los dos puedan coexistir muy bien, estaremos del otro lado. Espero estar en el proceso de lograrlo”.

Luis recalca a este diario que su único patrocinador es Fivics, marca coreana especializada en el diseño de arcos, además de ser sargento de segundo grado en el Ejército mexicano.

Álvarez Murillo, Alejandra Valencia (convenciones), Omar Echeverría y Samuel Molina (paralímpicos) son los arqueros mexicanos que ya aseguraron su boleto para Tokio. Todavía hay posibilidad de conseguir más plazas en la categoría por equipos en junio, durante la fase tres de la Copa Mundial de Tiro con Arco en París.

La historia de México y el tiro con arco olímpico comenzó en Múnich 1972, cuando debutó con seis arqueros: Francisca de Gutiérrez, Aurora Bretón, Silvia de Tapia, Alfonso Jones, Rafael Aveleira y José Almanzor. Desde entonces, el país solo se ha ausentado de este deporte en Montreal 1976 y Moscú 1980.

Pero el boom se dio en 2012 gracias a las medallas que consiguieron Aída Román (plata) y Mariana Avitia (bronce) en la categoría individual.

Ese año fue la primera vez que México volvió a tener una delegación de seis arqueros como en su debut en 1972. En 49 años, solo un hombre ha ganado una medalla: Alfredo Chávez, oro en los Juegos Paralímpicos de Arnhem 1980.

Luis Antonio ganó su pase a Tokio durante el Campeonato Panamericano celebrado en Monterrey del 22 al 28 de marzo, su primer evento presencial desde que inició la pandemia. Entrenó en casa de marzo a agosto de 2020, luego en un campo especial de Mexicali y desde febrero está concentrado en el Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (CNAR) en la Ciudad de México.

Su actividad deportiva se redujo fuertemente en 2020, lo que aprovechó para enfocarse más en sus estudios de Ingeniería Mecánica, a los que ingresó en 2011. “Tengo muchos años estudiando y es algo de lo que no me siento orgulloso”, cuenta con voz pausada, aunque asegura que nunca ha dejado de estudiar pese a tener encima las giras y preparación de su deporte.

La ingeniería es otra pasión para Luis, al igual que el tiro con arco y la pesca. Estudia en el Centro de Enseñanza Técnica y Superior (CETYS) de Mexicali y su objetivo es diseñar arcos, aprovechando sus conocimientos deportivos aunados a su gusto por la aerodinámica y los sistemas de simulación por computadora.

Tiene claro que la formación académica es un pilar en su futuro ante las flaquezas económicas del deporte mexicano. Él fue uno de los atletas que sufrieron un recorte a su apoyo de CONADE en 2019 y la Federación de su deporte no recibe recursos directos de dicho organismo desde 2014 debido a una acusación a Effy Sánchez, ex presidenta del tiro con arco mexicano, de un desvío de 27 millones de pesos.

Pese a ello, Luis tiene la filosofía de no enfocarse en lo que recibe o no del gobierno, sino en construir su historia con base en su propio esfuerzo:

“Podría decir cuántas cosas han faltado, pero si me las dieran mañana, no cambiaría mucho, no me va a llevar a nada, lo que importa es mi entrenamiento, mi preparación física, técnica, mental (…) A lo mejor no es el apoyo que uno quiere, pero existe. Muchos deportistas se quejan de que no hay apoyos, pero al final de cuentas nadie nos obligó a hacer deporte. A mí no me gusta grillar o apuntar acerca de eso, al final lo hago por mí mismo; no importa qué tantas dificultades se presenten, sino seguir adelante”.

El equipo multidisciplinario de Luis rumbo a Tokio se compone de su entrenador Alejandro Vélez, sus compañeros Ángel Alvarado, Javier Rojas y el reserva Iván González, así como de un médico, nutriólogo, fisioterapeuta y una psicóloga. Todas han sido importantes en el proceso, destaca, aunque en el tiro con arco “la parte mental es un 85%, porque se trata de controlar las emociones y pensamientos”.

Meditación, música y ejercicios de respiración le acompañan antes de una competencia, en la que puede llegar a tirar 200 flechas. Por ello, en sus entrenamientos se prepara para tirar al menos el triple de eso, con una concentración que llega a ser exhausta y solitaria.

“En la línea de tiro estoy muy solo, es el lugar más solitario del mundo porque nadie te puede ayudar más que tú mismo, pero a lo largo de estos años me he dado cuenta que no he estado solo, solo me queda agradecer a todos los que han repercutido en mí positivamente”, indica Luis, recordando a sus padres, hermanos, amigos y a su familia no biológica, “la que yo escogí”, en la que destaca a su tata don Toño (Antonio Gurrola), un señor de tercera edad originario de Tijuana, a quien perdió en diciembre debido a la pandemia.

Luis tiene varias facetas. Se reconoce como un hombre tranquilo, una cualidad esencial para tener éxito en el tiro con arco, aunque dice tener un carácter fuerte. Así como puede estar seis horas tirando flechas totalmente concentrado, también puede preparar una carne asada con sus seres queridos o desconectarse del mundo frente al Mar de Cortés (entre Baja California y Sonora), cuando sale a pescar: “y realmente lo que me gusta de la pesca es el ritual que hay detrás; el destino no es lo importante, sino el viaje”.

Su aprendizaje es que en el tiro con arco como en la vida, solo controlas “lo que piensas, haces y hablas, pero de ahí no tienes el control absolutamente de nada fuera de tu ser”, por eso, su legado al deporte mexicano va más allá de obtener una medalla en Tokio: “No voy a decir que nunca hay que desanimarse, pero siempre hay que seguir luchando y volver a empezar. Vale la pena un millón de veces empezar otra vez, no importa qué hayas ganado o hecho”.

La federación: relación con Conade y golpe económico

Santiago Avitia, presidente de la Federación Mexicana de Tiro con Arco (FMTA), aseguró a El Economista que la relación con CONADE y el Comité Olímpico Mexicano (COM) “está en orden y en coordinación, nos han apoyado al 100%”.

Sin embargo, también menciona que el desfalco no comprobado de la ex titular Effy Sánchez tiene bloqueado el ingreso de recursos a la federación: “Regularizar la situación con Conade, que es una situación ajena a nosotros (refiriéndose a su gestión), nos ayudaría mucho a que nuestro deporte se desarrollara de mejor manera. En 2014 no aceptaron una comprobación a la federación, que no me corresponde a mí comprobar, y eso nos tiene bloqueados de recibir recursos de manera directa”.

Avitia, quien está en el cargo desde 2017, indica que desde entonces se han mantenido “con puros ingresos directos de la federación”, que son captados a través de dos vías: la realización de eventos y las afiliaciones.

Sin embargo, con la pandemia azotando el 2020, los ingresos del tiro con arco mexicano disminuyeron hasta cinco veces debido a que solo se realizó un evento presencial de cinco que se tenían contemplados en ese año, como los de categoría infantil, bajo techo y el máster nacional. Agrega que, al no haber eventos, las afiliaciones también se redujeron.

“No puedo decir cuánto nos ha costado, pero como nosotros manejamos un presupuesto neto de afiliaciones y eventos, a la federación sí le ha afectado, y con la situación adversa que nos dejó la administración anterior ante CONADE, sí estamos un poquito en desventaja”.

Santiago Avitia recalcó que la delegación masculina del tiro con arco que se encuentra en el CNAR ya recibió su primera dosis de vacuna contra el covid-19 y que a las mujeres las vacunaran en cuanto se integren a este centro el 11 de abril.

El universo del tiro con arco en México, de acuerdo con datos del presidente, se compone de alrededor de 2,000 atletas repartidos “equitativamente entre mujeres y hombres”. Los estados más destacados en este deporte son Baja California, Nuevo León, Jalisco, Yucatán y el Estado de México.

fredi.figueroa@eleconomista.mx