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Tiger ruge para Vanity Fair
Tras el escándalo que lo obligó a retirarse del ojo público, el golfista aparece con una imagen nunca antes vista en la edición de febrero.

Tras el escándalo que lo obligó a retirarse del ojo público, el mejor golfista de su generación regresa con una imagen nunca antes vista.
Woods es la figura de la edición de febrero de la revista Vanity Fair, en la que aparece con el torso desnudo y en pose provocadora captada por la lente de la afamada Annie Leibovitz.
El jugador no se hace ver desde el 27 de noviembre, en que estrelló su camioneta deportiva contra un árbol a las 02.30 de la mañana y comenzó a salir a la luz una vida oculta, inimaginable hasta entonces.
Nunca fue un individuo perfecto: a veces se irritaba, usaba un lenguaje soez e ignoraba a quienes le pedían autógrafos. Pero esas cosas eran ignoradas o perdonadas en cuanto Woods comenzaba a dar golpes mágicos en los campos de golf.
Su talento único no lo está ayudando a poner fin al festín que se hacen los tabloides con sus romances extramatrimoniales. Una de las mujeres con las que tuvo relaciones le entregó a un programa las grabaciones de mensajes hablados que le dejó Woods. La mujer dice que la relación comenzó cuando la esposa de Woods estaba en el séptimo mes de embarazo, esperando el primer hijo de la pareja. A partir de allí surgieron más revelaciones sórdidas y en cuestión de semanas Woods había caído de su pedestal y era la comidilla de los comediantes.
Woods y Elin Nordegren se casaron en el 2004 y tuvieron dos hijos hermosos. Parecían una familia ideal y Woods daba la impresión de tener todo lo que un hombre puede desear.
Ahora que todo se vino abajo, resta por verse que sucederá con el matrimonio y cuándo regresará Woods al golf.
Es previsible que, cuando vuelva, será tan dominante como antes. Alguien que ha ganado 84 torneos, incluidos 14 grandes, antes de cumplir 34 años no se olvida de cómo jugar de la noche a la mañana.
De hecho, Woods todavía no alcanzó la edad de mejor rendimiento de un golfista y se da por descontado de que batirá la marca de 18 torneos grandes del legendario Jack Nicklaus.
Woods, no obstante, se topará con un mundo distinto al que estaba acostumbrado: no se descarta que los aficionados que lo idolatraban ahora se muestren hostiles y que muchos jugadores le den la espalda.