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Scheffler, humildad y altruísmo en la cima del golf
A pesar de vivir el momento más álgido de su carrera, Scottie no deja de cooperar a una fundación con cáncer que le dejó el legado de un viejo amigo.

“Es raro encontrar a alguien que tenga éxito en un alto nivel y se mantenga humilde, no dejar que se les suba a la cabeza. Es el mejor golfista del mundo en este momento, pero su misión sigue siendo ayudar a otras personas”. Con estas palabras, Mecklin Ragan describió el presente de Scottie Scheffler, quien ratificó su posición como número 1 del golf al lograr el título de la edición 86 del Masters de Augusta ante competidores férreos como Jon Rahm, Collin Morikawa y Rory McIlroy.
Scheffler llegó al histórico campo de Augusta, en Georgia, con el peso de poseer el ranking mundial número 1, luego de tres títulos en poco más de un mes: el Phoenix Open, el Arnold Palmer Invitational y el Dell-Technologies Match Play, que ganó entre el 13 de febrero y el 27 de marzo de este año.
El originario de Nueva Jersey solo había jugado nueve majors en su carrera antes del repunte de sus resultados, en el caso particular del Masters de Augusta, sólo había aparecido en dos ocasiones, terminando en la posición 19 en su debut en 2020 y 18 el año pasado, rendimientos contrastantes con el título de 2022 con una ventaja de tres golpes sobre McIlroy, quien igualó la mejor ronda final de la historia del torneo. Con una última tarjeta de 71 golpes (-1) y un acumulado de 278 (-10), Scheffler resistió la presión para conservar el liderato alcanzado desde el sábado.
Pero su triunfo en Augusta cuenta una historia mucho más allá de birdies y putts. Durante la semana en los campos de Georgia, Scheffler aprovechó para reunirse con la familia de su amigo de la infancia, James Ragan, con quien compitió en el circuito de golf junior cuando eran adolescentes. Ragan murió a los 20 años (en 2014) después de una ardua batalla de siete años contra una forma rara de cáncer de huesos llamada osteosarcoma. Ese vínculo sentimental dejaría marcado al actual número 1 del golf sin importar que ahora esté convertido en una figura mundial.
James era considerado un prodigio desde los 13 años, cuando empezó a deslumbrar por la potencia de sus tiros en el golf, sin embargo, experimentó intensos dolores de rodilla que derivaron el descubrimiento del cáncer y le obligaron a tomar quimioterapias de forma inmediata. Además, se sometió a una cirugía en la que le reemplazaron el 40% de su fémur y el 20% de su tibia con metal.
Ragan continuó en el golf a pesar de sus tratamientos porque los médicos le recomendaron continuar en este deporte para mejorar físicamente. Comenzó a jugar en el Legends Junior Tour en Texas y fue ahí donde conoció a Scottie Scheffler, quien era un poco más joven.
Después de compartir diversos torneos juntos llegaron a un momento especial cuando James invitó a Scottie al club de golf de su ciudad natal, el Corpus Christi Country Club, donde James, de 16 años, y Scottie, de 14, derrotaron a un field de adultos por el título. Compartieron un vaso de la bebida Dr. Pepper y sonrieron ante la mirada atónita de los veteranos.
“Había respeto entre los dos. Creo que Scottie respetaba la forma en que James intentaba vivir su vida, divertirse y ser bueno en un deporte que disfrutaba mientras trataba de lidiar con el cáncer y de ayudar a otros con cáncer. James se vio impactado por la forma en que Scottie se ocupaba de su negocio. Podía decir que estaba destinado a ser alguien grande. Se influyeron mutuamente”, recordó Mecklin, hermana de James y amiga de Scottie.
Con todo lo que estaban aprendiendo entre los campos de golf y el padecimiento de James, la familia Ragan decidió crear la Triumph Over Kid Cancer Foundation en 2010, para crear conciencia e investigar sobre los más de 175,000 niños diagnosticados con cáncer cada año en Estados Unidos.
La fundación unió aún más a James y Scottie. Aunque fueron a universidades diferentes (James a la de Rice y Scottie a la de Texas), James continuó corriendo la voz sobre su misión, organizando anualmente una competencia de golf que se duplicaba como una fiesta para recaudar fondos para combatir la enfermedad y Scottie nunca se perdía dicho evento.
Poco después de convertirse en profesional, en 2019, Scheffler ganó el RSM Birdies Fore Love, una competencia que otorga al ganador 300,000 dólares para organizaciones benéficas de su elección. Scottie asignó 50,000 a la fundación de los hermanos Ragan y, desde entonces, sus donaciones no se han detenido, por el contrario se ha asociado con Mecklin para crear un programa que lleva a los niños que luchan contra el cáncer a los campos de golf.
Las donaciones de Scheffler cubren desde bolsas y equipos hasta la instalación de greens en hospitales. A menudo, él mismo viaja para hacer estas donaciones junto con su esposa Meredith. La estimación de las contribuciones del actual número 1 del mundo rondan los cuatro millones de dólares en total para la fundación.
“Este chico es muy querido en casa. El golf no es lo primero y eso te da la comodidad de salir y cometer errores y seguir jugando. Si pones las expectativas del mundo en ti, es difícil de realizar, pero él mantiene los pies en la tierra y no tiene la cabeza demasiado grande”, señaló Ted Scott, caddie de Scottie Scheffler en alusión a la humildad del nuevo campeón del Masters de Augusta.
Por su parte, Mecklin Ragan añadió a la descripción de Scheffler: “Sí, es el número 1 del mundo, pero solo es Scottie, seguirá siendo el mismo”.