San Mamés ocupa sus gradas con leones. Lo son de los pies a la cabeza. Athletic de Bilbao ha encontrado en el ADN vasco su identidad, su carácter… Su fortaleza. Es como si en cada partido se disputara una nueva guerra, una en la que está de por medio el honor de Vizcaya. Así lo describe, Iddcisa Días de Cerio, socia del club.

Pocos rivales pueden con ello. Patriotismo y orgullo, disueltos. Para Iddcisa, en días de partido el territorio que alguna vez fue apuntado como traidor por el régimen franquista muestra todo lo contrario y se vuelca con Athletic.

En la calle de Pozas, que conduce a La Catedral, comienza la peregrinación. Luego viene el rezo: ¡Athletic, Athletic, eup! Athletic rojo y blanco para todos eres muy nuestro, porque naciste del pueblo, te ama el pueblo .

Así se llega a San Mamés, que cuando anuncia la alineación del encuentro no tiene en sus filas locales a Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, pero como Días de Cerio los demás hinchas no tienen nada que reprochar, ahí están Fernando Llorente, Javi Martínez, Iker Muniain para la satisfacción de su honra.

Los leones rugen durante todo el partido y no es de coraje es de nervios aclara. Que odien o que teman al rival da igual. Athletic ya comenzó a jugar y todos estamos de una con ellos . No hay insultos para los contrarios, sólo aliento para los suyos. En San Mamés, la educación sobresale .

La hostilidad ya la viven los jugadores desde que pisan el territorio vizcaíno, la estancia en La Catedral es sólo el clímax. Adonde el equipo rival vire su pupila mirarán rasgos vascos: cara triangular, nariz prominente, piel blanca.

Son 90 minutos en los que en la Catedral se alaba diferente, se alaban a dioses con el balón. Entonces, si para el mundo orar es hablar con dios, para los aficionados eso significa un gol del Athletic en San Mamés, su equipo símbolo de tradición, patriotismo y orgullo.

[email protected]