Renata Zarazúa coloca al tenis femenil mexicano en el mapa de un Grand Slam, el primero de su vida.

Un año en el que por causas de fuerza mayor se pausaron los torneos de tenis, casi con seis meses de confinamiento por la pandemia. Encierro sin connotación negativa para Renata, que relató a medios de comunicación que aprovechó el tiempo para hacer yoga, leer más y en descubrir su gusto por Tik Tok.

En febrero dio el estruendo como estrella derrotando a unas de las favoritas en el Abierto Mexicano de Tenis. Esa noche al pasar sobre Sloane Stephens en Acapulco el público, en el lleno de las gradas en sus partidos, testificó como se volvía la primera mexicana en llegar a semifinales.

Instalada ahora en París, en el Roland Garros la primera prueba es la tenista francesa Elsa Jacquemot ubicada en el sitio 522 del ranking y compartiendo la misma edad: 22 años. Y tan sólo por estar en la primera ronda Renata ganará 60,000 euros, luego de los ajustes al prize money que realizó el torneo para apoyar en las primeras rondas a los tenistas, una medida como respuesta a la situación por la pandemia y la afectación que tuvieron los jugadores después de casi seis meses sin actividad. Para ella, estos nueve meses del año en curso, le ha servido para posicionarse en el lugar 178, la escala más alta en su historia, desde que comenzó a aparecer en el registro del ranking de la WTA en el 2013.

En Francia, la acompañan su hermano mayor y entrenador Patricio y sus patrocinios, Wilson y Adidas (para su vestimenta una vez que en junio dejó a Nike). Ambas marcas también se relacionan con el mexicano Santiago González, que tendrá la misma oportunidad de jugar en tierra batida.

Este año, con la ayuda del Fondo de Desarrollo Grand Slam de la ITF, hizo el cambio más importante al nombrar a su hermano como su entrenador y contrató al fisio Carlos Aranda durante la pretemporada.

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