Un ambiente de alivio y algarabía inundó el Estadio Olímpico Universitario. Tras nueve meses sin ganar, más de 10 partidos, incluyendo seis derrotas, y un comienzo de torneo que amenazaba la permanencia de José Luis Trejo, Pumas ganó 3-0 a Tijuana con una exhibición de eficacia.

Como hace mucho tiempo no se observaba tanta confianza en sí mismos. Apenas la jornada anterior, el equipo logró su primer triunfo del torneo y ante Xolos el desempeño de los locales tuvo momentos de lucidez.

Ahí fue donde salió a relucir Martín Bravo, líder de goleo del campeonato, y que ayer incidió en dos goles. Fue una pesadilla para la defensa de Tijuana, siempre buscando el regate, la velocidad y la precisión. También Martín Romagnoli destacó como el equilibrio del conjunto, recuperando balones y siendo un escaparate para la salida de Pumas.

Los goles otorgaron certidumbre al grupo. Ludeña, refuerzo para esta temporada, mediante un tiro de larga distancia al ángulo de la portería de Cirilo Saucedo; Verón, el capitán del equipo, mediante un remate de cabeza tras un tiro de esquina, y David Cabrera, la joven promesa, que remató de cabeza un centro preciso de Bravo y que con su festejo liberó toda la presión contenida del grupo: su gol que certificaba regresar a la victoria en CU. Con el ceño adusto y las manos al cielo, la confianza en su talento retornó en Cabrera y en sus compañeros.

El transcurso del juego parecía una copia del primer juego del torneo ante Puebla, con un amplio dominio y creando más de una decena de tiros a la portería. Sin embargo, el segundo tiempo comenzó con tedio e inconsistencias de Universitarios, lo que fue aprovechado por Xolos, para vivir sus mejores momentos del partido y crear sus ocasiones más claras, que fueron contenidas por Alejandro Palacios.

No obstante, la velocidad de Bravo y su buen momento salieron a relucir, con un desborde por la izquierda y un centro preciso al centro, que Cabrera conectó de cabeza para sentenciar el encuentro. Una jugada llena de confianza y que acabó con 10 partidos de martirio en CU, nueve meses de frustraciones y reclamos, pero que, sobre todo, ratifican el proyecto de Trejo.