El 9 de septiembre del 2013, Miguel Romero —médico de la Selección paraguaya— inició su explicación frente a los medios de comunicación.

Explicó que Pablo Aguilar no había sido convocado al representativo porque tenía una disminución anormal de plaquetas, es decir, su sangre tardaba más tiempo en coagular en comparación con otras personas.

El médico recomendaba que no realizara ningún tipo de actividad física por el momento, y que debía apartarse del equipo.

“La anormalidad que sufría Aguilar era una enfermedad sanguínea llamada púrpura trombocitopénica idiopática, que impide que el paciente tenga buena coagulación y lo hace vulnerable a hemorragias difíciles de controlar”, comenta a El Economista el hematólogo paraguayo Alfredo Boccia, quien atendió al zaguero durante varios años.

El mayor riesgo, según comenta Boccia, era que durante un partido sufriera un golpe en la cabeza que desencadenara en una hemorragia cerebral.

“No es exagerado decir que su vida corrió peligro”.

Pero para Aguilar el diagnóstico no fue una sorpresa. Según reconoció en aquella época, él sabía los riesgos y así jugó desde su debut en el 2007 con el Sportivo Luqueño. En alguna ocasión mencionó que si debía morir, quería que fuera en el terreno de juego.

El zaguero jugó con su padecimiento hasta el 2013. En diciembre de ese año se sometió a una cirugía en la que le extirparon el bazo. Según el hematólogo, sin el órgano mejoraría su coagulación y existiría 70% de probabilidad de que la enfermedad se erradicara para siempre. Hasta el momento, no ha vuelto a recaer en la enfermedad.

“Es el ejemplo de la resiliencia, que en psicología se conoce como la capacidad de superar circunstancias traumáticas. No sólo por superar la enfermedad, también porque mantuvo su buen nivel pese a la suspensión de 10 juegos que sufrió cuando golpeó al árbitro Fernando Hernández en el 2017 -en partido de CopaMX-y porque superó las carencias económicas que padeció en su infancia”, comenta Pedro Lezcano, periodista del portal paraguayo D10.

Aguilar firmó este semestre con el Cruz Azul y su impacto ha sido inmediato.

El equipo sólo ha permitido tres goles en la Liga MX, que lo colocan como la mejor defensiva del torneo. Aguilar ha jugado como titular siete de los ocho partidos que ha disputado el club en la Liga.

Antes de que él llegara, a esta misma altura del torneo pero en el Clausura 2018, Cruz Azul había permitido nueve anotaciones.

“Es un líder en el terreno de juego por su futbol, especialmente por su juego aéreo. Nos da seguridad en la defensiva y es un arma en el ataque. En el vestidor y en la cancha nos ordena y a veces nos grita. Es el complemento que necesitábamos para la defensiva”, comenta Adrián Aldrete, compañero de Aguilar en la defensa cruzazulina.

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