“Somos de la porra y nos quedamos afuera”, se quejaba uno de los aficionados con el torso desnudo, la piel tatuada y sosteniendo una de las banderas de Cruz Azul que ondeaba con la música y los gritos. “Pero ya lo verás, cuando el Azteca esté vacío se darán cuenta de que los que están adentro, ahora en el estadio, no van a ir”.

Marco Antonio es de Naucalpan y se expresó así el sábado pasado, un sentimiento de frustración que vivieron aficionados de las barras como la Sangre Azul, a quienes ha acompañado durante ocho años.

Los boletos del último partido en el Estadio Azul se agotaron por primera vez en las 16 jornadas del Clausura 2018, siendo el más asistido en 83%, es decir, concurrieron 27,253 personas. Además, la taquilla mantuvo el mismo precio promedio de la temporada: 227 pesos. La única vez que el precio incrementó fue en el encuentro contra Pumas, unas 2.4 veces más respecto al resto de la temporada.

Luis Patiño no pertenece a una barra, pero se mantenía cerca de ellas afuera del estadio. A los 11 minutos del primer tiempo, el sonido local de La Máquina y el ruido de los asistentes que presenciaron el primer gol contra Monarcas aglutinaron a las porras para celebrarlo.

“Hoy sí mucha gente viene porque es el último partido. La falta de buen futbol y juego causaron que la gente dejara de venir. Estoy aquí según me alcance la economía, falté como dos partidos de local. La temporada pasada vine más”, expresó.

Cruz Azul no logró entrar a la liguilla en un torneo en el que se colocan en el lugar 14 de los 18 clubes en asistencia y, además, fue menos concurrido respecto a los dos torneos anteriores. Si medimos el actual torneo (Clausura 2018) con los dos anteriores podemos concluir lo siguiente: respecto al Clausura 2017, acudieron 2,632 menos aficionados por partido y, en comparación con el Apertura 2017, la asistencia este año decreció casi 20 por ciento.

La constancia de los fans no pesó más este Clausura. En tres jornadas lograron menos de 50% de asistencia como local, en los encuentros contra Lobos Buap, Querétaro y Puebla.

“Pese a la falta de resultados, la barra sigue aquí siempre. Todo el torneo hemos estado firmes. Los pseudoaficionados que vinieron hoy nos dejaron sin tickets cuando nosotros venimos cada 15 días y somos parte de la Sangre Azul desde hace cinco años”, mencionó Alejandro Cruz de la Ciudad de México.

De hace un año a la fecha, los precios incrementaron en 27% y, para Marco Antonio, que viene desde Naucalpan a apoyar, su relación de ocho años con la Sangre Azul no se traduce en beneficios.

“El precio de los boletos los elevaron bastante. Los que siempre estamos hoy nos quedamos afuera y los que tienen tarjeta, preferencia en Ticketmaster, empresas y bancos están adentro. Todo porque quieren hacer su negocio. Nosotros no vivimos de precios o marcadores sino por los colores y el sentimiento. Para muchos, es fácil reírse y se burlan, pero no es lo mismo vivirlo desde la casa que estar enfrente del estadio”, dijo.

El Estadio Azteca será la nueva sede de Cruz Azul la próxima temporada, con una capacidad para 87,000 personas y donde en ocho jornadas como local han registrado una asistencia por debajo de 50 por ciento. Los aficionados cruzazulinos tendrán 50,000 lugares disponibles más comparado con el estadio Azul.