Ángel Ernesto Ramos viaja cuatro horas en transporte público desde Tultitlán hasta las instalaciones de la Cantera de Pumas. Es el tiempo que invierte en un viaje de ida y vuelta; a veces alguno de sus compañeros que llevan auto le puede dar ride al metro Universidad.

Él llegó hace 18 meses al club, vía el equipo filial de Cuautitlán, la sede alterna del equipo para formación de jugadores y el primer filtro antes de llegar a las instalaciones del Pedregal, donde también entrena el primer equipo.

Ese mismo día, Sebastián Población espera en las gradas de piedra volcánica de la cancha de entrenamiento de cantera a su madre. Ella viene de Polanco y el tránsito del mediodía le lleva más de una hora de trayecto. Él está en el equipo de visorias de este verano, fue uno de los 25 jugadores que llegaron a la fase final y espera que su experiencia en las fuerzas básicas de América y en un equipo de Tercera División le ayude a firmar contrato y quedarse en el equipo Sub-17, para ser compañero de Ángel Ernesto.

Ambos jugadores llegaron a Pumas a través de las visorias de los scouts oficiales del club, el principal método de reclutamiento, aunque no el único, ya que también se apoyan en las escuelas oficiales y prospectos que algunos entrenadores mandan directamente al equipo.

“Estamos haciendo más amplia nuestra red de captación, queremos revivir la credibilidad que se tuvo en este proyecto”, dice José Luis Arce, vicepresidente de captación de talento de Pumas.

El perfil del canterano de Pumas indica que en su mayoría es un joven del centro del país, con arraigo familiar, que cursa sus estudios correspondientes y que, en promedio, proviene del estrato socioeconómico medio, medio-bajo.

“Antiguamente nosotros nos sentábamos a esperar a que nos llegaran los futbolistas porque el club era de los pocos que daban oportunidades; actualmente tenemos que ir a buscarlos, ya sea a un colegio, un llano, en torneos amateur o invitarlos después de verlos jugar en otro club y hacerles la oferta de venir a jugar. Hay que ir a buscar en todos lados”, explica José Luis Arce.

El 70% de los jugadores de las categorías juveniles obligatorias por la Liga es de la Ciudad de México y el Estado de México. En el resto de las categorías, niños de entre 11 y 15 años fueron captados desde las escuelas oficiales, por lo que todos son del centro del país.

La composición de los equipos ocasionó un perfil de jugador donde los padres son muy importantes. Muchos de los jóvenes son seguidos por sus padres a los entrenamientos, no enfrentan el shock psicológico del cambio de ciudad, sociedad y hábitos.

Actualmente, han llegado cuatro jugadores que no habían tenido formación deportiva seria en el futbol, por lo que las fuerzas básicas de Pumas es su primera experiencia a nivel profesional.

—¿A qué se enfrenta un canterano?

El autoestima de los chicos que vivieron con carencias en su infancia no es tan alta como en los niños que tuvieron mejores oportunidades sociales y económicas. Otra situación que enfrenta Pumas en el proceso de selección de talento se presenta con los problemas de alimentación de los jóvenes, “a veces los detectamos y podemos resolverlos a tiempo, aunque puede ser un obstáculo para que se desarrollen en el alto rendimiento”, añade José Luis Arce, quien señala que la problemática no es específica de un estrato social, sino de la falta de cultura de alimentación en general en la sociedad.

El proceso de captación de talento de Pumas tiene tres fases: la primera tiene que ver con el talento para jugar futbol y en donde se consideran variables de calidad técnico, físico y táctico; después, detectan su mentalidad.

Para Andrés Lillini, el canterano del equipo debe cumplir con un perfil que han demostrado históricamente “jugadores muy fuertes, de personalidad”, dice el director de fuerzas básicas de Pumas.

Después, a través de un estudio sociológico, “se conoce el origen de los jugadores, de dónde vienen, cuál es su formación académica y en qué los podemos apoyar para que mejore.

“Le hacemos ver que las probabilidades estadísticas de que un jugador de fuerzas básicas llegue son de uno entre 200 para poder convertirse en profesional, eso es así en todo el mundo, no se trata de engañar a nadie, sino de brindarle los elementos para que se pueda desarrollar”, añade José Luis Arce.

Actualmente, sólo 30% de los jugadores de fuerzas básicas de Pumas son foráneos, es decir, vienen de estados de la República como Morelos, Jalisco y Guerrero. La nueva política deportiva del club pretende llegar hasta 40% del total de jugadores no originarios del centro del país, aunque sólo para jugadores desde los 15 años.

Andrés Lillini expone que los jugadores originarios de barrios marginales no necesariamente van a tener más espíritu de lucha, en comparación con el jugador que es apoyado por su familia, que es del centro del país y que no enfrenta un cambio radical en su dinámica de vida.

“Antes era muy difícil encontrar a chicos de escuelas privadas, hoy en México tenemos muchos jugadores que van a colegios privados y hacen un gran sacrificio y optan por dejar el colegio privado por una escolarización más simple para darle prioridad al futbol”, añade el director de fuerzas básicas.

A diferencia del futbol sudamericano, el joven futbolista en México no enfrenta la presión de convertirse en el proyecto de toda una familia, ya que en países como Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil o Colombia, ser futbolista profesional puede representar la vía de crecimiento socioeconómico de toda una generación.

“Allá es un método de vida, pero sólo se escucha a los que llegaron, los que tienen ese discurso, que vienen de un barrio marginal, de salvar a la familia, y son el proyecto de la familia; pero hay 3,000 o más casos que no han llegado y donde muchas familias han hecho fracasar la carrera deportiva por la presión que han ejercido”, analiza Andrés Lillini.

Eso sí, tanto Andrés como José Luis Arce explican que deben gestionar emociones e ilusiones de chicos que aspiran a convertirse en futbolistas profesionales, aunque no todos tienen posibilidades de llegar a vivir profesionalmente del futbol.