Italia exige el cambio de sede a la UEFA para la final de la Champions League el 30 de mayo de 2020 que se llevará a cabo en Estambul a causa de su conflicto bélico con los kurdos.

Vincenzo Spadafora, primer ministro de deportes italiano, destaca la paz como valor que actualmente atenta con las actuaciones de Turquía.

En el partido entre Turquía y Albania, los jugadores turcos realizaron la salutación militar como gesto para apoyar a Erdogan en la invasión turca a la región kurda en Siria. Además, repitieron el mismo gesto en el partido ante Francia.

El jugador turco Cenk Sahin, fue apartado por su club el St. Pauli alemán, por su apoyo a través de las redes sociales a favor de la intervención ya que el club cree que es incompatible contra los valores del de paz y harmonía de la entidad.

De hecho el organismo europeo de futbol ya abrió una investigación al respecto, ya que no están permitidas manifestaciones políticas en los escenarios de futbol.

El primer ministro italiano considera que la UEFA debe cambiar de país para celebrar la final de la Champions League, ya que cree que el futbol es un instrumento de paz y por lo tanto Turquía no debe albergar la final.

Spadafora reconoce que esta potencial decisión no solucionará nada, pero dejará a Turquía sin la posibilidad de la importancia política, mediática, económica y cultural que tiene este la final de Champions, uno de los eventos deportivos más importantes en el mundo.

Derrama hasta de 50 millones

De acuerdo con Marco Evangelisti del Corriere dello Sport, la final del torneo continental factura hasta 400 millones de euros e inyecta a la economía de la sede entre 30 y 50 millones, lo que depende de los equipos finalistas y de la capacidad adquisitiva de sus aficionados que realizan el viaje.