La negociación que realizó América por el fichaje de Enrique Borja en 1969 duró 97 días. El delantero rechazó la transferencia y pidió la intervención del rector de la Universidad Nacional, hasta que el caso llegó al comité de futbol de la institución y se determinó que el jugador ya no entraba en planes de los Pumas.

“No soy un costal de papas”, expresó Borja tras confirmarse su traspaso, por el cual América había pagado 400,000 pesos.

La rivalidad entre Pumas y América se puede explicar por las enfrentamientos directos o los partidos que decidían al ganador en una final, pero también por el intercambio de jugadores, a veces de manera directa, y en otras ocasiones futbolistas que portaron la playera de alguno de los dos equipos, tiempo después, defendieron el escudo del rival.

Desde 1950, un total de 28 jugadores han vestido ambas playeras.

En todas las décadas, desde 1950, existió el intercambio de jugadores entre Pumas y América, pero fue durante el periodo entre 1982 a 1992 que sólo un jugador jugó para ambos equipos: el delantero chileno Osvaldo Castro.

En ese periodo se desarrollaron las tres finales de Primera División que disputaron ambos equipos, dos a favor de América (1985 y 1988) y una para Pumas (1991).

“En el momento que llegué a Pumas se respiraba un aire de revancha. Lo primero que escuché fue: hay que llegar a la final y ojalá que tengamos oportunidad de encontrarnos otra vez con América”, dijo Juan Carlos Vera, futbolista chileno que jugó para los Pumas entre 1990 y 1993.

El exjugador, que resultó campeón con los universitarios en 1991, recordó que América hizo una oferta por él al finalizar el torneo de 1992, pero que el presidente de los Pumas en ese entonces, Raúl Borja Navarrete, no aceptó ninguna negociación, ya fuera de préstamo o de compra.

“Fui el jugador más cercano en ir al América, aunque poco después Luis García, que había viajado a España a jugar, regresó a los cuatro años a jugar a América.

“Estoy contento de no haber llegado a América, porque en lo económico para mí hubiera sido bueno, pero era difícil ir al equipo rival, porque a la afición de Pumas se sentía traicionada”, señaló Vera.

Existen al menos tres etapas que marcaron la rivalidad entre Pumas y América: la primera fue el traspaso de Enrique Borja (1969); después una década donde se enfrentaron en tres finales, y la última etapa, a partir de los años 90, cuando el intercambio de jugadores o la contratación de los mismos aumentó, sin importar que se formaron, jugaron y se hicieron figuras con el rival que marcó a varias generaciones.

Desde 1990, un total de 21 futbolistas han jugado para ambos equipos, destacando los casos de Hugo Sánchez y Luis García, que regresaron del futbol europeo para jugar en América, y más recientemente Rubens Sambueza y Nicolás Castillo, futbolistas extranjeros cuyo primer equipo en México fue Pumas, pero que después de unos años aceptaron la oferta laboral del equipo azulcrema.

“Era imposible ir al América porque era el equipo enemigo de Pumas y la afición te lo recordaría siempre”, recordó Vera.

En el historial de las operaciones entre ambos equipos, 18 futbolistas que primero jugaron en Pumas después defendieron la playera de América.

En contraparte, sólo 10 jugadores que comenzaron jugando en el equipo de Coapa, fueron a jugar al equipo del Pedregal.