Inglaterra despejó los nubarrones que se cernían sobre su futuro al ganarle 1-0 a Eslovenia el miércoles con un gol de Jermaine Defoe y avanzar a la segunda ronda de la Copa Mundial.

Defoe anotó a los 23 minutos e hizo que Inglaterra terminase segunda en el Grupo C, con cinco unidades.

Inglaterra casi gana el grupo, pero cayó al segundo lugar cuando Estados Unidos anotó un ga fase, Estados Unidos enfrentará al segundo del C e Inglaterra al primero.

El técnico de Inglaterra Fabio Capello la acertó con tres cambios en relación con el último partido: Matthew Upson entró por Jamie Carragher, quien está suspendido, John Milner regresó al mediocampo en lugar de Aaron Lennon y Defoe reemplazó a Emile Heskey. Los tres fueron clave.

La velocidad de Defoe le dio otra dinámica al ataque inglés y Milner se hizo sentir en la marca y con subidas por la derecha. Un centro suyo permitió que Defoe anotase promediando el primer tiempo y despejase el camino hacia la victoria.

Defoe casi marca otro al inicio del segundo tiempo, cuando la defensa eslovena no pudo despejar un centro. El delantero se encontró con un balón alto en el corazón del área y alcanzó a pellizcarlo por sobre el arquero, pero el remate salió desviado.

Eslovenia, a la que un empate le alcanzaba para avanzar, se mostró poco ambiciosa y le cedió la iniciativa al rival. Casi no atacó. En todo el partido hizo unos pocos tiros de media distancia sin consecuencias y dejó escapar una buena ocasión en el primer período cuando Bostjan Cesar se demoró en un contragolpe y dejó que John Terry le tapase el remate.

Cerca del final, los eslovenos estuvieron cerca del empate, cuando hicieron tres tiros dentro del área. Dos rebotaron en defensores ingleses y el tercero, de Valter Birsa, se fue afuera.

Con su juego repetitivo, que busca siempre el centro al área, Inglaterra generó mucho más peligro. Ensayó varios tiros desde media distancia y tropezó con la segura actuación del arquero Samir Handanovic, quien tuvo intervenciones notables ante dos disparos de Frank Lampard, uno de Glen Johnson y, sobre todo, un remate desde 15 metros de Steven Gerrard tras un buen pase de Wayne Rooney. También despejó en forma espectacular un cabezazo de Terry.

Rooney se mostró activo y alternó buenas y malas. Arañó el gol en el complemento, cuando un remate suyo se estrelló en la base del poste. Dio la impresión de que estaba adelantado, pero el árbitro hizo seguir el juego.