El toreo de verdad, de entrega, enjundia y decoro regresó al ruedo del coso de la colonia Nochebuena en su LXXIV aniversario en la persona de José Mauricio, quien a pesar de pechar con el lote malo de la tarde, un burel soso, violento y descastado y un segundo que fue un auténtico Galimatías, realizó un toreo de altos niveles, amplio poder y admirable valor, mientras que los triunfadores, Enrique Ponce y Joselito Adame, contaron con la colaboración de los dos únicos toros de Fernando de la Mora que funcionaron, para cortar sendas orejas.

Abrió plaza el diestro de Chiva, Valencia, quien recibió a ‘Rompe Palos’, un burel noble y con calidad al que al lancear a la verónica se dio una vuelta de campana que no afectó su quehacer al embestir y al que llevó ante la cabalgadura para luego realizar un quite por chicuelinas.

En la faena de muleta el experimentado matador valenciano dio una cátedra del toreo por ambos lados, los muletazos por el derecho cargados de temple, mando y lentitud para luego largar los recorridos con profundidad por el lado natural y volver al toreo derechista con la variante del cambiado por la cara, un par de Poncinas y el colofón con la estocada, que aunque no muy bien colocada, fue suficiente para despachar a su enemigo y poblar los tendidos de pañuelos blancos solicitando los apéndices, que no fueron dos por decisión del juez quien concedió sólo uno.

En su segundo, un manso de solemnidad, saludaron en el tercio su picador José Palomares y su banderillero Fernando García Jr., tras excelente puyazo y un par muy comprometido respectivamente, sobresalieron un par de tandas muy templadas por el lado derecho y luego de pinchazo y un golpe de descabello obtuvo silencio.

Por su parte, Joselito Adame enfrentó a ‘Corazón de Dragón’, un ejemplar soso y parado al que bregó para luego del encuentro con el caballo realizarle un quite por mandiles; pases por alto para iniciar su faena y series que le corearon con fuerza y logradas con base en la querencia y pisarle los terrenos, sin embargo, se le fue la mano algo abajo en la estocada y luego de recibir la oreja tras la petición, algunos protestaron y el matador hidrocálido la guardó en su chaquetilla para dar vuelta al ruedo entre aplausos y chiflidos de la gente.

A su segundo de nombre ‘Tequis’ que fue el otro toro que funcionó del encierro, lo lanceó a la verónica, hizo un quite por chicuelinas y luego inició con ayudados por alto su faena para luego torear a placer por ambos lados sobresaliendo el toreo al natural pero tras media estocada tendida y un golpe de descabello le fue negada la oreja levemente pedida y dio la vuelta al ruedo una vez terminada su labor.

En cuanto a José Mauricio, destacó el quite por caleserinas a su primero más la voluntad al tratar de sacarle los pases, pero tardó en matar y le sonaron un aviso.

Ante el quinto, las ceñidas chicuelinas y la forma de arrimarse al grado de ser prendido en dos ocasiones temiéndose hubiera sido cornado pero sin verse la ropa regresó ante la cara del burel y toreó por la cara, de aliño, evocando el viejo concepto del toreo clásico y verdadero para luego de un pinchazo en todo lo alto que le costó otro achuchón, dejar una estocada entera de efectos mortales que le valió una fuerte ovación en el tercio.

Ferrera sustituye a Roca Rey el 5 de febrero

Para la segunda corrida de aniversario, la empresa anunció un encierro de Jaral de Peñas para Uriel Moreno 'El Zapata', Antonio Ferrera en lugar de Andrés RocaRey quien pospuso su temporada americana, Morante de la Puebla y Octavio García 'El Payo'.