La convocatoria preliminar de 28 jugadores de la selección mexicana para el mundial de Rusia 2018 sólo tiene a tres jugadores campeones mundiales juveniles. Carlos Vela, Giovani Dos Santos y Héctor Moreno fueron los únicos integrantes de aquel equipo que en el 2005 conquistó el título sub 17 en Perú.

Después de aquel campeonato, el plan de selecciones nacionales contemplaba que aquellos niños tendrían su mejor momento dentro de 13 años. La madurez y consolidación de esos jugadores tendría que ser en Rusia 2018, aunque la realidad indica que sólo 10% de esa primera generación de campeones mexicanos tendrá representación mundialista.

“Hay jugadores que piensan que ganar un campeonato mundial juvenil es el final de su carrera, cuando es el principio, o que debutar es un logro, lo cual es sencillo, pero lo importante no es llegar sino mantenerse”, reflexiona Raúl Gutiérrez, exentrenador nacional de México en categorías sub 17 y sub 23.

¿Qué factores influyen para la consolidación de una promesa?

Al mismo tiempo que la selección mexicana se encuentra en la última fase de preparación para su participación en el mundial de Rusia 2018, la categoría sub 20 participa en el Torneo Esperanzas de Toulon, en Francia, y donde ganó su primer partido de preparación 4-1 sobre Qatar.

En el equipo se encuentran:

—César Montes — Monterrey — 93 partidos en Primera División.

—Carlos Vargas — Tijuana y América — 41 partidos en Primera División.

—Jonathan González — Monterrey - 37 partidos en Primera División.

—Diego Lainez — América — 24 partidos en Primera División.

Son algunos de los jugadores con proyección de convertirse en referentes del futbol mexicano.

En el equipo de 20 futbolistas, 16 ya debutaron en Primera División, aunque sólo siete acumulan 17 partidos desde su fecha de debut, que es la misma cantidad de un torneo completo.

Para Raúl, entrenador del equipo campeón sub 17 en el 2011, en la consolidación de un futbolista intervienen factores como la calidad, el entorno familiar, la fortaleza mental del jugador, pero sobre todo, un proceso adecuado llevado desde su club, con oportunidades y evolución en las distintas categorías de formación del futbol mexicano.

“Los jugadores sub 17 son futbolistas en formación, que al tener logros importantes a nivel de selección, todavía no son una garantía de llegar al máximo circuito”, señala Raúl Gutiérrez.

Un ejemplo es la generación del 2011, campeona del mundo en el mundial Sub 17 celebrado en México, y de la cual ninguno de sus integrantes participará en el Mundial de Rusia 2018. Arturo González de Monterrey y Marco Bueno, actualmente en Everton de Chile, son los únicos que han llegado a ser convocados para la selección mayor de México.

Diego Lainez (América), Roberto Alvarado (Cruz Azul), Jesús Godínez y José Juan Macías (Guadalajara) se encuentran en un momento decisivo para su carrera, considera Raúl Gutiérrez, porque ya debutaron en Primera División, tienen experiencia en selecciones menores, pero están en el proceso de consolidación, donde intervienen las políticas deportivas de sus clubes, técnicos, incluso el momento de resultados de los equipos.

“Trataría la situación de Diego, como un jugador al que se le aceleró demasiado su proceso”, indicó Miguel Herrera el torneo pasado, cuando los minutos en el primer equipo de América fueron disminuyendo.

Al día de hoy Diego acumula 1,141 minutos en Primera División, no ha anotado goles, pero ha dejado en la cancha desequilibrio y audacia, sobre todo para un chico que hace apenas un año jugaba con niños de su edad, de 16 años.

“No es muy habitual que a un jugador de entre los 18 y 20 años tenga continuidad en Primera División, no pasa mucho, ahí tiene que ver con las políticas de los clubes y el crecimiento del jugador (...) Además, todavía no adquiere la forma física ni mental para jugar y convertirse en un referente de su club”, expresó Raúl Gutiérrez, sobre la importancia de los factores que interviene para la consolidación de una promesa.