En la pizarra del estadio Alfredo Harp Helú, casa de los Diablos Rojos del México, no figuran números, sino la palabra austeridad. Esa es la estrategia de juego para vencer al rival más duro: la pandemia.

“En lo económico, el 2021 luce muy complejo, en un escenario no descabellado puede haber solo ingresos de patrocinadores. Sí ha habido una reingeniería total de la organización, tanto en dinero como en trabajo estamos viendo cómo gastamos lo menos posible. Nuestro esquema es de total austeridad”, confiesa Othon Díaz, gerente general del equipo, en entrevista con El Economista.

La ausencia de público ha cambiado todo. En 2019, el último año en el que el público entró con normalidad a los estadios de la Liga Mexicana de Beisbol, Diablos Rojos ingresó 72 millones de pesos por concepto de taquilla, lo que representó entre el 43 y 45% de los ingresos totales del club en dicha temporada. Para este 2021, la organización se verá obligada a regresar el 100% del dinero de sus 3,500 abonos vendidos, lo que asciende a una pérdida de 12 millones de pesos.

Cuando comenzó la pandemia, la liga fue suspendida por primera vez en sus 95 años de historia, dejando a los clubes varados en la incertidumbre.

A pesar de ser una de las franquicias más sólidas, Diablos Rojos no fue la excepción, perdiendo dinero de sus cuatro principales fuentes de ingresos: boletaje, venta de alimentos y bebidas, tienda de souvenirs y patrocinios.

Sobrevivimos por nuestro dueño”, menciona Othon Díaz, ya que Alfredo Harp fue quien corrió con los gastos de la plantilla con dinero de su propia bolsa: “fueron aportaciones porque somos una sociedad anónima”.

Los contratos estipulan que si no hay temporada, a los jugadores no se les tenía que pagar, sin embargo, “vivimos una situación de solidaridad” en la que Alfredo Harp asumió los pagos. La cantidad que recibieron beisbolistas y cuerpo técnico en 2020 (entre 12,000 y 50,000 pesos) fue equivalente al 25 o 30% de lo que habría sido su sueldo en una temporada normal, y fue su único ingreso del año por concepto de su actividad deportiva.

Para el 2021, el panorama no luce tan diferente. Othon Díaz explica que el plan de austeridad del club incluye la baja de salarios de todos los que conforman la organización, aunque el porcentaje de reducción dependerá de lo que gana cada jugador: “Si tienes uno que gana entre 350,000 o 400,000 pesos, a lo mejor en él sí tomas un descuento del 50%, pero uno que gane 30,000 no porque no le alcanza ni para la renta”.

Las reducciones de salarios y el recorte de personal (de 27 a 15 personas) son consecuencias de los golpes de la pandemia. Luego de las buenas entradas en 2019, Diablos Rojos había conseguido acuerdos con patrocinadores por 60 millones de pesos para el 2020, pero la suspensión de la liga provocó que las marcas no pagaran esa cantidad. Othon Díaz señala que parte de esos ingresos ya fueron utilizados y los que no serán devengados en este año: “tapamos un hoyo para el 2020 pero estamos abriendo uno para el 2021”.

Describe que las negociaciones con los patrocinadores para la temporada 2021, que comenzará en mayo, están siendo más difíciles porque ahora las marcas ponen sobre la mesa tres cuestionamientos: que no tienen dinero, no saben si habrá público y la reducción de partidos, que pasó de 102 a 66 por equipo.

De acuerdo a esto, la estimación más optimista de ingresos por patrocinadores en 2021 es de 20 millones de pesos, es decir, una tercera parte de lo que el club había conseguido antes de la pandemia, y en cuestión de taquilla, en caso de recibir aforos de 30%, estiman ingresar 12 millones, que representan apenas el 16% de lo que percibieron por dicho concepto en 2019: “y esos son escenarios muy favorables, hay escenarios en los que hay ceros (en ingresos)”.

Otro golpe a los ingresos de Diablos Rojos será la centralización de derechos de transmisión, que a partir de este año serán administrados por la Liga Mexicana de Beisbol y no por cada club. De acuerdo a información obtenida por este diario, algunos clubes llegaban a ganar más de cinco millones de pesos por temporada por acuerdos con algunas plataformas.

Aunado a estas mermas continúa el tema de protocolos sanitarios por el Covid-19, que representa “un costo adicional importante” de cara a la temporada 2021. Othon Díaz asegura que ha habido mucho acercamiento de la LMB con los equipos respecto a este tema, aunque los gastos de las pruebas correrían a cargo de cada club.

El entrevistado calcula que durante la ‘Copa Juntos por México’ (del 12 de noviembre al 12 de diciembre de 2020), Diablos Rojos gastó entre 1.5 y 2 millones de pesos mensuales por pruebas de Covid a sus jugadores y staff. Para 2021, estima que esa cifra mensual se reduzca gracias a la disminución global de costos de pruebas, aunque en total sí sería un gasto más elevado porque la temporada durará entre cuatro y cinco meses (incluyendo pretemporada).

Pese a este panorama económico, el gerente general de los Diablos Rojos garantiza que “en lo deportivo, el 2021 va a tener una liga competitiva y espectacular”, ya que la gran mayoría de sus figuras permanecerá a pesar de la reducción de salarios: “Hay una realidad, pocos jugadores se pueden dar el lujo de renunciar y quedarse otro año sin jugar, van a tener que ayudarnos y ser conscientes”.

En la presentación de Miguel Ojeda como nuevo manager (tercera etapa con el club), Othon Díaz y Jorge del Valle, nuevo director deportivo, indicaron que también dentro del plan de austeridad se encuentra el darle más oportunidad a los jóvenes mexicanos en vez de fichar a una gran suma de extranjeros.

“Este es un año en donde todos tenemos que poner nuestro granito de arena para que las cosas funcionen, se trata de ser conscientes en el tema económico y aceptar que no va a ser época de vacas gordas pero tampoco se morirán las vacas. Tendremos a los jugadores que ustedes conocen, refuerzos, y lo que sea necesario para enfrentar la campaña con todo el éxito”, mencionó Díaz, y del Valle lo complementó: “la prioridad va a ser cuidar mucho la economía del equipo”.

Diablos Rojos es el equipo más ganador en la historia de la Liga Mexicana de Beisbol con 16 títulos, además de que mediante sus academias ‘Alfredo Harp Helú’ han logrado potenciar a 26 jugadores a Grandes Ligas en los últimos cinco años, durante la gestión de Jorge del Valle, además de ser base de la selección mexicana sub 23 que ganó el título mundial en 2018.

fredi.figueroa@eleconomista.mx