“¡Hijos de puta, hijos de puta!”

Diego Maradona repite esas palabras, mientras las cámaras de televisión lo enfocan y los aficionados italianos silban el himno argentino.

Es la final del Mundial de Italia 90.

Los italianos rechiflan a la Selección argentina porque, en las semifinales en Nápoles, los sudamericanos eliminaron a Italia. El público que acude al Estadio Olímpico de Roma no perdona la afrenta, tampoco lo hace el resto del plantel argentino y menos Maradona. Al lado de él, Edgardo Codesal reprueba silenciosamente la acción, su abuelo nació en Argentina, pero en su papel como árbitro del partido no puede molestarse, debe mantener la calma.

“Fue un momento muy desagradable”, reconoce.

—¿Trató de tranquilizar a los argentinos?

Sí, me acerqué con varios de ellos. Recuerdo que Maradona estaba furioso y me repitió las mismas palabras que dijo ante las cámaras. Traté de que se calmara y le insistí que esto lo tenía que resolver con su calidad dentro del terreno de juego. Pero no estaba en sus cabales.

Usted marca un penal a favor de los alemanes que eventualmente define el partido, ¿cómo lo recuerda?

Rudi Voller recibe un pase filtrado y Roberto Sensini llega temerariamente con la pierna y lo atropella. Era una falta clara, luego todos los argentinos me reclaman la decisión y les tuve que sacar amonestaciones porque estaban como locos. Se pusieron así, porque alguien o algo les hizo pensar que yo tenía la orden de hacerlos perder, lo cual es mentira. He visto muchas veces la jugada e insisto en que la juzgué bien.

—¿Habló con los jugadores argentinos después de la final?

Sí, con varios he tenido la oportunidad de platicar. Especialmente recuerdo el encuentro que tuve con Pedro Troglio, uno de los que más me reclamó ese día. Años después, vino a México y consiguió una entrevista conmigo para hablar del partido en televisión. No creó más polémica, sino que me pidió una disculpa por la forma en que se comportó. Pedirme disculpas era algo que le prometió a su hija y tenía que cumplírselo. Fue un momento especial para los dos.

—¿Hay algo de lo que se arrepienta en ese partido?

Con los años he pensado que si aplico el reglamento a rajatabla debí expulsar a Maradona por los insultos con los que se refirió a la afición, lo cual hubiera hecho que no jugara la final. Hubiera sido un precedente y más en una final de la Copa del mundo. Estoy seguro que la FIFA me hubiera apoyado porque las imágenes eran claras, estuvieron en la televisión. Al final no lo hice, porque utilicé el criterio del árbitro, ese que indica que el silbante no deber ser protagonista en un partido de esa índole.

Óscar Ruggeri dice que le reclamó ese penal cuando vino a jugar a México.

Nunca sucedió eso. Como en muchos otros buenos partidos, hay cosas que se inventan. Éste es un mito alrededor de ese partido.

Codesal decidió que después de la Copa del mundo se retiraría del arbitraje. Debutó en el certamen en la victoria de Italia sobre Estados Unidos en fase de grupos y luego participó en el triunfo de Inglaterra ante Camerún. Sus buenas actuaciones le dieron oportunidad de ser uno de los árbitros nominados para dirigir la final.

—¿Cómo se entera que fue elegido?

Tenía dos boletos para asistir a la final y tres días antes del juego me dicen las autoridades de la FIFA: ‘Va a tener que regalar sus entradas’. Me dijeron que había sido seleccionado para silbar en la final, fue una alegría inmensa. Estuve aislado tres días de todo junto con mis asistentes y cuerpo técnico. Ahí entendí lo que dijo mi padre que también fue árbitro.

—¿Qué le dijo?

Que pitar una final de la Copa del mundo es lo máximo para un silbante. Porque cuando continúas tu carrera después de ese partido, todo es cuesta abajo, ya no puedes superar ese logro. La final entre Argentina y Alemania se la dediqué a él, porque sabía que iba a estar orgulloso de mí. Él no pudo verme, porque falleció 11 años antes.

—¿Por qué es el único árbitro mexicano que ha dirigido una final del Mundial?

Además de estar muy reparado físicamente, psicológicamente, con conocimiento de las reglas, como silbante se debe hablar varios idiomas. Yo habló cuatro (español, francés, inglés e italiano) y eso me permitió relacionarme y mantener bajo control los partidos anteriores que dirigí. Con la sanción de México en ese Mundial, me benefició para calificar a la final, porque no tenía ningún conflicto de interés.

Para dirigir una final, se debe dar una combinación de factores además del talento y capacidad. Otros silbantes se han quedado a un paso y poco a poco han ganado prestigio internacional. César Ramos lo ha hecho muy bien este Mundial.

—¿Cuáles son las cualidades que ve en César Ramos?

Tiene buena resistencia física, criterio arbitral, toma buenas decisiones y domina a la perfección el idioma inglés. Al principio del Mundial tuvo problemas en el partido entre Brasil y Suiza, pero poco a poco mejoró. Él tiene la capacidad para dirigir la final del Mundial. No tengo duda.

Néstor Pitana arbitrará el domingo la Final del Mundial

El árbitro argentino Néstor Pitana dirigirá la final de la Copa del mundo entre Francia y Croacia el domingo en el estadio Luzhniki de Moscú.

Será el quinto partido de Pitana en este Mundial, en el que pitó el choque inaugural entre Rusia y Arabia Saudita y los encuentros entre México-Suecia, Croacia-Dinamarca y Uruguay-Portugal.

El argentino estará acompañado por sus compatriotas Hernán Maidana y Juan Belatti. El holandés Bjorn Kuipers será el cuarto árbitro.

alain.arenas@eleconomista.mx