Andy Ruiz Jr se convirtió en la sorpresa del boxeo e hizo historia por ser el primer mexicano campeón mundial de los pesos pesados cuando el 1 de junio de este año derrotó por nocaut a Anthony Joshua en el Madison Square Garden.

La revancha se firmó para seis meses después en Arabia Saudita, donde el pasado sábado Joshua recuperó los cinturones de la AMB, OMB, FIB y OIB al ganar por decisión unánime.

Tan pronto cedió sus títulos, Ruiz asumió sus culpas: fiestas, sobrepeso y desatención en el entrenamiento.

“Estoy un poco decepcionado. Estuve hablando con mi papá y mi equipo sobre que debí haberlos escuchado, debí haberme puesto en forma, traté de hacer el entrenamiento por mi cuenta y lo lamento por ellos. Debí haberlos escuchado más, creo que confié demasiado en mí mismo, pero bueno, yo gané una, él ganó una y si hay una tercera estaré mucho mejor”, dijo el peleador que se mantuvo invicto entre el 2009 y el 2016 en sus primeros 29 combates, antes de caer por decisión dividida con Joseph Parker, en Australia, por el cinturón vacante de la OMB.

Durante el 2017, estuvo ausente del ring, pero entre marzo del 2018 y abril del 2019 ganó en tres ocasiones, y con menos de dos meses de descanso, llegó la segunda oportunidad para ser campeón mundial, lo que consiguió en Nueva York frente al británico, quien iba pelear con Jarrell Miller, pero dio positivo por dopaje. Ruiz Jr envío un mensaje por Instagram al promotor Eddie Hearn: “dame la pelea, voy a pelear más duro que cualquiera de los hombres que han mencionado, voy a darle una mejor pelea y voy a vencer a Anthony Joshua”, escribió el mexicano según el promotor.

Entonces llegó la fecha histórica y después la celebración de la victoria, que se extendió al grado de afectar su rendimiento en su primera defensa. “No quiero decir que los tres meses que pasé de fiesta celebrando no me afectaron, porque ciertamente sí me afectaron. Pero, ¿qué puedo decir? Sólo debo aprender de estos errores ahora que soy joven ya que éste es recién el comienzo para mí”.

Ruiz Jr subió 7 kilos para la revancha: de los 121 kilogramos que pesó en la primera pelea, pasó a 128 el fin de semana; Joshua bajó de 121 kilos en junio a 107 el sábado. “Él hizo lo que tenía que hacer y yo al haber estado fuera de forma no pude boxear de la mejor manera”, admitió Andy Ruiz.

Ya se habla de un tercer enfrentamiento, para el cual el mexicano promete lograr su mejor forma física.

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