Tomar la dirección técnica de un club, luego de un periodo previo como asistente técnico, es un cauce natural y aspiracional. Pero hacerlo cuando el entrenador del equipo es despedido toma un matiz negativo en el futbol mexicano. Extécnicos como José Guadalupe Cruz y Gabriel Pereyra charlaron con El Economista y aseguraron que cuando el primer técnico abandona una institución se debe apelar a la “lealtad” y a la “formación” sin importar cuál sea la propuesta económica y deportiva. La nueva dirección técnica en Lobos en responsabilidad de Daniel Alcántar, exauxiliar de Rafael Puente del Río, es el caso más reciente.

“No tuve la oportunidad de platicar ese tema, le deseo muchísimo éxito (a Alcántar), está persiguiendo sus sueños y no tengo nada más que decir”, fue la respuesta que dio Puente a ESPN cuando fue cuestionado sobre su exauxiliar.

José Guadalupe Cruz, exjugador de Atlante y director técnico, aclara que, sin conocer a raíz el tema, es una situación “sensible” el caso entre Alcántar y Puente del Río.

“Pareciera ser una traición (que se haya quedado Alcántar en el banquillo del Lobos). Pienso que debe existir un código no escrito en el entendido de que debe haber una lealtad hacia quien te lleva”, argumentó.

Pepe Cruz recordó que cuando empezó su carrera como auxiliar de Miguel Herrera, habló con el Piojo sobre su lealtad y puso en sus manos la decisión de su destino, una vez que dejó el banquillo del Atlante para ocupar el de Monterrey (en el 2004).

“Por ese agradecimiento y lealtad hacia Herrera, cuando le ofrecen lo de Monterrey, inmediatamente le dije que decidiera si quería que yo me fuera con él o si podría dirigir al Atlante (...) al final, él fue quien me recomendó”, dijo.

En diciembre del 2005, Isaac Mizrahi y Rubén Omar Romano vivieron un episodio similar cuando el segundo no renovó su contrato con Cruz Azul y el primero aceptó la propuesta de la directiva celeste para sustituir al que fuera su maestro.

“Uno lo que busca es que sus auxiliares despeguen y vuelen, pero de la forma que tiene que ser, no es por otra cosa, él me dijo esa noche seis o siete veces:‘yo me voy con vos, porque vine con vos’; se va a Miami tres días y después firma contrato”, recordó Romano en una entrevista que le realizaron hace un año después de que se sintiera traicionado.

Cruz Azul guarda en su historia otro caso, cuando en el 2008 el uruguayo Sergio Markarián dejó el cargo y Benjamín Galindo pasó de auxiliar a titular. Galindo llegó al equipo a través de las decisiones de la directiva y su función sería ayudar al charrúa a adaptarse a la Liga MX.

Gabriel Pereyra, exjugador argentino que militó en Atlante y Cruz Azul y que ha sido director técnico de los Potros y auxiliado a Rubén Omar Romano en Atlas, también opinó que lo ideal es tomar las maletas e irse con el entrenador cuando es destituido.

“Es un tema que no se platica, es un asunto de formación, de cómo te han educado tus padres, una cuestión que va de acuerdo con tus ideales, no a una propuesta económica o deportiva”, expresó.

Además, recordó que cuando salió Wilson Graniolatti del Atlante en el Apertura 2013 y él era parte del cuerpo técnico, desechó la propuesta de la directiva azulgrana, que le ofrecía tomar al equipo.

“A pesar de que él no me había traído, les dije que no podía quedarme con el puesto, porque había formado parte de su cuerpo técnico”, situación que se repitió con el uruguayo Rubén Israel en el 2014.

Ese mismo Clausura 2014 cuando llegó Pablo Marini “yo decidí bajarme a la Sub 20, porque mi deseo es ser entrenador de la Primera División, entonces opté por renunciar al cuerpo técnico de Marini para después poder a aspirar a ese cargo”.

Además de los puntos de vista de Cruz y Pereyra, Mario Carrillo, entrenador y analista de ESPN, calificó como “desleal” la acción de Alcántar y Pedro Caixinha, en la conferencia de prensa tras el primer partido de Alcántar como técnico en Lobos, explicó que, cuando se conforma un cuerpo técnico, toma en cuenta tres aspectos “la lealtad, la competencia y el conocimiento”.

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