La temperatura promedio de Melbourne, Australia, es de 14 grados centígrados, mientras que la temperatura actual de Vladikavkaz, Rusia, es de 14 grados bajo cero. Entre esos extremos se cuenta la vida del tenista ruso Aslan Karatsev, el primer debutante en la historia de la era Open que alcanzó las semifinales (en el Australian Open 2021).

Karatsev está acostumbrado a los marcados contrastes. Entre él y su rival, Novak Djokovic, hay 113 posiciones en el ranking de la ATP (114 para Karatsev y 1 para Nole) y de su natal Vladikavkaz a Melbourne hay una distancia 13,495 kilómetros que el ruso ha atravesado con escalas en Israel, Alemania, España y Bielorrusia.

Su vida nómada comenzó apenas a sus tres años, cuando junto con sus padres emigró a Tel Aviv, Israel, debido a las raíces judías de su familia materna. Allí ingresó al mundo del tenis y, con 12 años de edad, consiguió su primer campeonato nacional.

Estando en la pubertad, afianzaba su camino en este deporte, aunque la situación económica de su familia sería su primera gran barrera.

Estas carencias obligaron a los Karatsev a regresar a Rusia y en específico las raquetas de Aslan continuaron su estilo gitano en búsqueda de la gloria: antes de los 23 años deambuló entre Taganrog y Moscú en su país y después en Halle, Alemania, y Barcelona, España, donde continuó forjándose bajo la sombra de recursos apretados.

“Karatsev nos dijo que lo sentía, pero que no le daba para más, que no disponía de ayuda y que económicamente andaba muy justo”, declaró su ex entrenadora en España, Salva Navarro, para Eurosport. Por si fuera poco, en dicho país, Aslan se lesionó la rodilla en 2017. Su panorama no tenía nada que ver con lo que en ese entonces ya vivían Djokovic, Stefanos Tsitsipas y Daniil Medvedev, los otros semifinalistas del Australian Open 2021.

Karatsev ya había buscado el éxito en cuatro países, así que no le fue diferente viajar otros 2,000 kilómetros de su tierra natal a Minsk, la capital de Bielorrusia, para encontrarse con Yegor Yatsyk, un ex tenista promedio (su mejor marca en el ranking ATP fue el puesto 1,106) solamente un año mayor que él y quien lo ha entrenado hasta llegar a la cumbre en 2021.

“Desde el año pasado he estado trabajando con Yegor, nos entendemos y él me guía correctamente. Puede que no diga nada nuevo, pero tiene razón. Solía entrenar en buenos lugares: Alemania o Barcelona, pero esa gente no me convenía. Entonces decidí trabajar con Yegor. Vivo en Minsk y me gusta todo”, narra Karatsev.

En una época en la que el mundo fue puesto a prueba para soportar una pandemia, un nómada con la piel curtida en cicatrices encontró su mejor momento: se mantuvo activo con 20 partidos en Estados Unidos, fue finalista en tres torneos en la República Checa y junto a Daniil Medvedev, Andrey Rublev y Evgeny Donstoy consiguió el título de la ATP Cup 2021 para Rusia.

“A Aslan hay que alabarlo por cómo ha jugado después de superar todos los cataclismos posibles. Siempre se ha caracterizado por ser introvertido, obstinado y un gran trabajador”, describe Shamil Tarpischev, presidente de la Federación Rusa de Tenis.

La vida ha cambiado meteóricamente para muchas personas durante la pandemia, y uno de esos casos, enfocado al éxito, es el de Karatsev. Con su pase a las semifinales del Australian Open se embolsó 662,000 dólares, más de lo que había ganado en todo el resto de su carrera (618,000) y ya asegurado ascender del puesto 114 al 42 del ranking ATP; además, es el segundo ruso después de Medvedev en alcanzar las semifinales de un Grand Slam y el ranking ATP más bajo en llegar a cuartos de final o más desde el estadounidense Patrick McEnroe (114) en 1991.

Todos estos récords no vuelven loco a Karatsev. “Habría sonreído si alguien me hubiera dicho que llegaría a las semifinales. Estoy muy sorprendido de estar aquí, he hecho mucho trabajo antes, así que sigo jugando cada partido. Estoy listo para enfrentarme a cualquiera, pero mi objetivo real no era sino meterme en el Top 100 ATP. Ya lo he conseguido, estoy feliz”, mencionó al calificar a las semifinales frente a Djokovic.

El nómada que transitó por cinco naciones al fin ha encontrado el fuego del éxito. Han pasado 15 años desde su primer título en el tenis, siendo un puberto (ahora tiene 27). Antes de la cuarentena solo había ganado tres partidos de ATP Tour en su carrera y nunca había superado la primera ronda de un Grand Slam. Pero en 2021, después de pasar tres meses junto a su padre, un leñador de Vladikavkaz, ha llegado a la cima de su carrera.

Sus logros no solo resuenan en Australia, también en Israel, Alemania, España, Bielorrusia y, por supuesto, Rusia, su país natal. Pero resuenan más en su corazón de león. Después de todo, su nombre, Aslan, ha personificado a este animal mitológico en Las Crónicas de Narnia, que ahora serán las crónicas de Aslan Karatsev.

fredi.figueroa@eleconomista.mx