Decir que la dinámica es una cualidad de los asiáticos es ya un lugar común. Pero no es cotidiano decir que ahora ya juegan futbol. Calidad y velocidad, ésta es la nueva versión que presentan Japón y Corea del Sur, del Lejano Oriente.

Después de 1998 los equipos de Asia han perfeccionados sus técnicas, mucho influenciado por el futbol latino en sus ligas y tienen ahora el control de la pelota. Hasta hace cuatro años las posibilidades de ganarle a un europeo era casi nula, quizás uno o dos por ciento. Ayer Japón dio un pequeño paseo con mucha pegada y demostrando que puede ser competitivo.

Ésta es la primera gran muestra de que los asiáticos también pueden ser protagonistas. Lo que ocurrió en el 2002 se le etiquetó como sorpresa a las semifinales de Corea del Sur, pero ahora junto con Japón tienen reales opciones de seguir adelante.

Enfrente tendrán a dos sudamericanos que parten con favoritos. Corea ante Uruguay y Japón frente a Paraguay, y aunque la historia y quizás el futbol se cargue del lado de América, tampoco es seguro que van a ganar.

Jugadores como Honda, de Japón, tienen cabida en cualquier equipo del mundo. Un mediocampista que cubre cancha, tienen gol y ejecuta tiros libres.

Un jugador completo en toda la extensión de la palabra. No es un Messi, pero sí un futbolista que cumple sobradamente.

Ambas regiones del planeta están dándole un poco de pimiento al torneo que carece de emociones y que las mejores jugadas las han hecho en este par de continentes.

En un deporte donde nos encantan las comparaciones, pues el fin de semana definiremos si Sudamérica impone su jerarquía o Asia es una potencia emergente.