La sonrisa e “imagen fresca” que mostraba Matías Almeyda cuando se plantaba frente a las cámaras ha cambiado por un “rostro demacrado, que denota fastidio y evidencia que algo le incomoda”, asegura Eric Olavarrieta, especialista en imagen deportiva que charló con El Economista.

La presencia constante del Guadalajara en Liguillas y dos títulos de Copa MX y uno de Liga al frente del Rebaño mantenían la tranquilidad en el entrenador argentino, pero luego de que, tras obtener el doblete en el Clausura 2017, el equipo se le viniera abajo y concluyera en la posición 13, con 18 puntos de 51 posibles, al Pelado, que actualmente marcha con registro de una victoria, un empate y dos derrotas, se le mira “ojeroso e incómodo”.

“Matías ha tenido un cambio en su actitud y lenguaje corporal”, analiza Olavarrieta, quien asegura que el estratega debe cuidar sus emociones, porque los “jugadores son siempre lo que su técnico es” y actualmente él transmite fastidio.

Tras ser cuestionado sobre cuáles son las señales que manda Almeyda para percibir su fastidio, Eric explicó que ya se mira a una persona “ojerosa, se ve cansado, viejo, con el ceño fruncido, levanta demasiado la ceja en señal de que algo le sorprende e incomoda y su postura ya es algo jorobada”, analizó el experto, quien destacó que a pesar de que el hombre que ocupa el banquillo rojiblanco se ha querido controlar, “el tema comienza a superarlo”.

Las causas del declive rojiblanco

Alberto Guerra, ex entrenador de Chivas que en 1987 llevó al conjunto tapatío al título, platicó con este diario y señaló la actitud de “algunos jugadores” como la causa del descenso del nivel del Guadalajara de Almeyda.

“Hay futbolistas que se sienten muy cómodos en el equipo y se creen insustituibles”, analizó en primera instancia el director técnico, quien luego agregó que a estos elementos les respetan en el club su trayectoria “pero ellos no corresponden a la institución”.

Además, Guerra explicó que futbolistas que eran fundamentales en el esquema del Rebaño como Orbelín Pineda “apenas recuperan su nivel”, y otros, como los defensas centrales, “aportan muy poco”.

Hedgardo Marín y Carlos Salcido son dos de los futbolistas que se han desempeñado en esa zona, mientras que Jair Pereira y Oswaldo Alanís, piezas clave en el título del 2017, no han tenido actividad.

Por si lo anterior no fuera suficiente, el cuerpo técnico ha tenido que lidiar con lesiones que han sufrido hombres de ataque como Alan Pulido, Ángel Zaldívar —entre estos dos sumaron 11 goles en el semestre que Guadalajara ganó la Liga— y Carlos Cisneros, así como las bajas de Carlos Fierro y José Juan Vázquez, quienes fueron vendidos a Cruz Azul y Santos.

“El equipo patea poco dentro del área y tiran pocos centros, les faltan variantes”, agregó Alberto, quien sentenció que debido a esto y a la actitud de algunos elementos tapatíos, Almeyda tiene que “reconstruir el equipo jornada tras jornada”, situación que lo ha llevado a dejar ver una imagen totalmente diferente a la que daba cuando llegó a nuestro país.