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Ambriz, un técnico autoritario que crea empatía
El entrenador de León ha construido sus estrategias de trabajo con el análisis de la psicología. Para alcanzar el sitio de liderazgo que ocupa ahora, atravesó una época en busca de oportunidades y de crisis en proyectos. Su personalidad le permitió adaptarse y aprender.

Ignacio Ambriz diseñó junto al psicólogo Jorge Carrasco los conceptos que debían incluir en la pirámide de Maslow que los ayudó a definir una estrategia mental para el entrenador, su cuerpo técnico y los jugadores de Gallos Blancos. Era entonces el año 2014.
El ahora técnico líder del futbol mexicano, quien impuso con León un récord de 12 victorias consecutivas en la historia del futbol mexicano y que puede alargar la racha, era hace seis años un entrenador en busca de una oportunidad, que transitaba por un momento delicado de su trayectoria.
En febrero del 2013 había llegado a Querétaro para intentar salvar al equipo del descenso. No lo consiguió, pero la compra de la franquicia de Neza FC por parte de grupo Oceanografía mantuvo el futbol de Primera División en la ciudad.
Pero en los primeros meses del 2014, Amado Yañez, dueño del equipo, enfrentó una serie de acusaciones sobre fraude financiero a instituciones bancarias y falsificación de documentos, lo que ocasionó enfrentar demandas, juicios, el embargo de sus propiedades, incluido el equipo de futbol. Ignacio Ambriz y sus jugadores llegaron a acumular hasta tres meses sin cobrar su sueldo.
“Por la situación que el club estaba pasando, él requería apoyo”, recordó Jorge Carrasco Cadena, psicólogo deportivo quien trabajo con Nacho Ambriz en Querétaro.
Fue en los Gallos Blancos que el entrenador comenzó a construir su teoría mental, a fortalecer su liderazgo y definir estrategias como alianzas con los jugadores líderes del equipo.
“El perfil de Ignacio Ambriz es de un entrenador autoritario, porque, dentro de la imagen y la percepción mediática que se tiene de Nacho, a la gente le puede parecer parco, reservado; realmente él dentro del equipo tiene una personalidad autoritaria, pero también es democrático. Tiene una capacidad para adaptarse al entorno y de acercarse al jugador”, expuso el psicólogo deportivo.
Ambriz llegó a Gallos después de fracasar con Chivas, donde dirigió 18 partidos y su proceso fue cortado a medio torneo. En San Luis acumuló experiencia, pero nunca pudo confrontarse con la élite de entrenadores y competir por un título. La mejor oportunidad le llegó con Querétaro, aunque ahora el entorno administrativo y financiero del club lo ponía frente a obstáculos para consolidar su trayectoria.
Para ellos se ayudó de la pirámide de Maslow, a la que también se le conoce como jerarquía de las necesidades humanas, perteneciente a la teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow sobre las características que influyen en la motivación humana. La fórmula se define como una jerarquía de necesidades humanas y defiende que, conforme se satisfacen las necesidades más básicas (parte inferior de la pirámide), los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados (parte superior de la pirámide).
“El objetivo que teníamos era forjar una identidad: orden, intensidad, entrega, humildad y trabajo. Esos fueron los cinco pilares sobre una pirámide de Maslow, donde la base siempre fue el trabajo y la humildad. Posteriormente, cuando le toca partir a América, llega a un entorno muy complejo y donde estaba con la adversidad de frente y la gente no estaba con él”, indicó Jorge Carrasco.
“Los récords los cambio por una estrella”, dijo cuando León consiguió el triunfo número 10 de la campaña y que en ese momento significa imponer una nueva marca de victorias consecutivas. No han sido pocas veces las que Ignacio Ambriz apela a un discurso de humildad, trabajo y esfuerzo, conceptos que han cimentado su estrategia mental.
“Como lo dije al inicio: ‘Vine a trabajar y con humildad’”, expresó Nacho Ambriz en un momento de crisis con América.
El método ha ido perfeccionándose con el tiempo. Jorge Carrasco indica que gran parte del éxito de Nacho ha sido crear un cuerpo técnico sólido, con Édgar Solano y Gerardo Esquivel desde los tiempos en que dirigía a Querétaro. Otra cualidad es identificar los liderazgos que le pueden ayudar a transmitir los mensajes correctos a todo el plantel, es decir, delega y utiliza la figura de jugadores emblemáticos para unir al grupo.
En León, Luis Montes, Rubens Sambueza y la lealtad que formó con Ángel Mena son ejemplos del método mental y emocional de Ignacio Ambriz con el grupo, el cual lo tiene en la cima de la Liga MX.