El 2021 apaga el motor de la carrera de marcha de los 50 kilómetros, por razones como bajar el número de atletas en unos Juegos Olímpicos, incluir en su lugar, una prueba que ponga por delante la paridad de género y por quitar una transmisión que requiere más de cuatro horas en un programa olímpico que se compone, en esta edición, por 46 disciplinas.

Es justo el momento en el que el andarín Isaac Palma regresó al escenario olímpico después de 9 años, considerando sus últimos Juegos en Londres 2012. A la distancia, él mismo se describe como un atleta que a los 21 años no tenía madurez ni la experiencia que da el fogueo en competencias internacionales. Además, no clasificar a la justa de Río Janeiro 2016, le presentó el reto de mentalidad más importante de su vida.

“Ahora disfruté bastante el proceso desde la clasificación, todos los entrenamientos y es algo que no viví tal vez en mis primeros Juegos Olímpicos porque no sabía ni lo que conllevan, tenía 21 años y no era una meta clasificar a Londres 2012, simplemente se dio. Desde entonces han sido 9 años bastante difíciles para mí pero también con muchas satisfacciones, tuve la oportunidad de ir a muchas competencias. Fui a campeonatos del mundo, a unos Panamericanos, a una Universiada Mundial. Entonces, si no me equivoco, ya he estado en todas las competencias que puede ir un marchista con excepción de Juegos Centroamericanos que se me ha escapado la oportunidad en todas las ocasiones. Después de Río 2016 donde no pude clasificar, creo que fue una de las decepciones más grandes que tuve”, explica Palma en entrevista con El Economista.

Antes de Tokio 2020, sus mejores sitios en competencias fueron: en el 2017 el primer lugar en la prueba por equipos del Race Walking Around en Wuzhou, China, y el segundo lugar en la Universiada Mundial por equipos Taipei, China; en el 2018 dos primeros lugares en dos ediciones del Race Walking Meet Coatzacoalcos; y en el 2019 dos primeros lugares, el primero en el Campeonato Nacional de Atletismo Chihuahua, y después, en los 50 km en la Copa Panamericana de Marcha Michoacán.

El atleta michoacano salió de la zona de confort, por decirlo de alguna forma, es decir, saltó a la exigencia de los 50 km cuando antes de Tokio sólo tenía tres carreras en esta distancia. El cambio fue resultado de un trabajo de reingeniería interna. Mejoró su calidad de sueño procurando nueve horas por la noche y a veces, siestas de dos horas durante el día, siguió el trabajo psicológico, se enfocó en la recuperación, los tiempos y ritmos, y sobre todo no se confía en que su vasta experiencia de competencias en la distancia de los 20 kilómetros desde el 2011 sea la única fortaleza que puede desarrollar. Los años difíciles fueron para él los de mayor aprendizaje.

“Cuando no clasifiqué a Tokio pensé en retirarme, estuve mucho tiempo trabajando con la psicóloga y después de eso decidí intentar una prueba nueva, los 50 kilómetros, fui llevando todo el proceso con ella para estar mentalmente bien y recordando simplemente mis objetivos. Creo que eso me sirvió muchísimo, porque ahora Tokio sí fue una meta, algo que trabajamos. Físicamente hubo muchos cambios en mí, simplemente el hecho de cambiar de una prueba de 20 a 50 km, pues significa por lo menos 50 km semanales más a los que estaba acostumbrado a hacer”.

¿Qué cuidados tienes a tus 30 años para prolongar tu carrera?

“En el 2012 no tomaba en cuenta muchísimas cosas, porque en ese tiempo me enfocaba 100% en el entrenamiento. Ahora me cuido desde la alimentación, los masajes, la recuperación, el descanso, también me hago exámenes de laboratorio. También, por ejemplo, hay una aplicación que es muy usada actualmente por muchos deportistas que te mide en cuestión basal que es cuando te levanta la frecuencia cardiaca y entre tus latidos mide cada cuánto late tu corazón para ver tu recuperación de un día para otro. Con esos datos puedes hacer un entrenamiento conforme a lo planeado o le tienes que bajar un poco a la intensidad o al kilometraje o simplemente si necesitas una descarga”.

¿Quienes han sido a lo largo de tu carrera tus promotores?

“Primero mis papás han sido los más grandes impulsores de mi carrera deportiva, como creo que en muchas familias mexicanas que son su principal soporte en esta carrera y ya de ahí también estoy muy agradecido con la fundación Alfredo Harp Helú, que lamentablemente ya no apoya el deporte de alto rendimiento, pero el señor Alfredo Harp tiene una gran iniciativa hacia el deporte. El principio de mi carrera deportiva se logró desde el 2012 básicamente por su apoyo. Cementos Fortaleza también es otro de los grandes impulsores del deporte y también hubo una marca de suplementos y vitaminas que se llama Prowinner, que es yucateca y también estuvo en el proceso.

¿Cómo era Alfredo Harp Helú como promotor del atletismo?

“Tuvimos contacto con Othón Díaz Valenzuela que era el que llevaba la dirección de la Fundación, él era muy cercano a nosotros, formó un equipo de trabajo muy bueno en el que estábamos atletas de clavados, caminata y boxeo, estos cuatro deportes fueron los que apoyó don Alfredo Harp, tratando de ponernos todo a la mano, disponíamos de muchas herramientas, nos apoyaba con el doctor, con lo que necesitábamos, aparte nos daba una beca, lo cual para mi edad o al nivel que tenía creo que no podría haber conseguido de alguna otra manera".

marisol.rojas@eleconomista.mx