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Bistronomie

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¿Te hinchas más con el calor? Lo que comes puede explicarlo

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El cuerpo dilata los vasos sanguíneos para liberar calor, pero ese ajuste puede favorecer la acumulación de líquido. La comida también influye: exceso de sal, ultraprocesados y alcohol pueden hacer que la sensación sea más intensa.

Miriam Lira

La temporada de calor no solo se siente en la piel. También puede aparecer en los tobillos marcados por los zapatos, en los anillos que aprietan, en las manos inflamadas o en esa sensación de pesadez abdominal después de comer. En México, el tema llega en un momento concreto: del 5 al 8 de mayo de 2026, una nueva ola de calor afecta gran parte del país, con temperaturas que pueden superar los 45 °C en estados como Durango, Sinaloa y Guerrero, de acuerdo con información del Servicio Meteorológico Nacional.

La hinchazón asociada al calor no siempre significa aumento de grasa ni necesariamente un problema grave. En muchos casos se relaciona con un fenómeno conocido como edema por calor: una acumulación temporal de líquido en ciertas zonas del cuerpo, sobre todo cuando una persona permanece sentada o de pie durante mucho tiempo en ambientes calurosos

Qué pasa dentro del cuerpo

Cuando la temperatura sube, el organismo intenta enfriarse. Para lograrlo, aumenta el flujo de sangre hacia la piel y dilata los vasos sanguíneos. Es una respuesta útil: permite liberar calor. Pero ese mismo movimiento puede facilitar que el líquido salga de los vasos más pequeños y se acumule en los tejidos. Mayo Clinic define el edema como hinchazón causada por exceso de líquido atrapado en los tejidos, con mayor frecuencia en piernas y pies.

El problema se intensifica cuando se combinan varios factores: calor, poca movilidad, permanecer mucho tiempo de pie, comer alimentos muy salados, beber poca agua o consumir alcohol. También influyen condiciones previas como problemas circulatorios, enfermedades renales, insuficiencia cardiaca, embarazo o ciertos medicamentos. Por eso es importante distinguir entre una inflamación pasajera y una señal que merece revisión médica. 

El papel de la sal: no solo está en el salero

La comida entra en esta historia por una razón central: el sodio regula parte del equilibrio de líquidos del cuerpo. Necesitamos sodio para funciones básicas, pero el exceso favorece la retención de agua y puede agravar la sensación de inflamación. Más del 70% del sodio que se consume suele venir de alimentos empacados y preparados, no necesariamente de la sal que se añade en la mesa.

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SalFreepik

Por eso, en días de calor, la hinchazón puede sentirse más después de comer embutidos, botanas saladas, sopas instantáneas, comida rápida, pizzas, salsas comerciales, aderezos, alimentos curados, quesos muy salados o platillos de restaurante con alto contenido de sodio. El sodio se acumula en distintas categorías de alimentos cotidianos, entre ellas carnes frías, snacks salados, sopas, condimentos, panes, tortillas, pizzas y preparaciones con carne, pollo o mariscos.

La clave no está en satanizar la sal, sino en entender el contexto. Un caldo muy salado, unos tacos con mucha salsa procesada, una torta con carnes frías o una comida corrida cargada de consomés, cubitos y sazonadores pueden sentirse más pesados cuando el cuerpo ya está lidiando con temperaturas altas. 

Abdomen inflamado: no siempre es lo mismo que pies hinchados

Hay dos formas distintas de “hincharse” con el calor. Una es la retención de líquido visible en pies, manos, tobillos o piernas. Otra es la distensión abdominal: esa sensación de estómago inflado, presión, gases o pesadez después de comer.

La ciencia también ha observado una relación entre sodio y distensión abdominal. Un análisis del ensayo DASH-Sodium, publicado en The American Journal of Gastroenterology, encontró que una ingesta alta de sodio aumentó los reportes de hinchazón abdominal; investigadores de Johns Hopkins señalaron que reducir el sodio podría ayudar a disminuir ese malestar gastrointestinal.

Esto importa porque, cuando hace calor, solemos cambiar la forma de comer: más bebidas frías azucaradas, más botanas, más comida preparada, más antojos salados y menos preparaciones frescas. El abdomen no se inflama solo por temperatura; también responde a lo que llega al plato. 

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Alientos procesadosFreepik

Los carbohidratos no son enemigos, pero sí pueden modificar temporalmente la cantidad de agua que el cuerpo almacena. Cuando el organismo guarda glucosa en forma de glucógeno en músculos e hígado, ese glucógeno se almacena acompañado de agua. Estudios sobre metabolismo del glucógeno señalan que cada gramo de glucógeno puede almacenarse con al menos tres gramos de agua.

Esto no significa que comer fruta, arroz, pasta o tortilla “hinche” de manera automática. El problema aparece cuando se combinan grandes porciones de carbohidratos refinados con mucho sodio: pan dulce, comida rápida, snacks, frituras, pastas con salsas procesadas, pizzas, postres ultraprocesados o bebidas azucaradas. 

El alcohol merece un lugar aparte. Una cerveza helada puede parecer una solución inmediata, pero el alcohol favorece la deshidratación y complica la regulación térmica. 

Los refrescos y bebidas muy azucaradas tampoco son grandes aliados. Pueden dar alivio momentáneo por la temperatura y el gas, pero no resuelven la hidratación de fondo

Qué comer para no sentirse más hinchado

En días de mucho calor conviene pensar en platos con agua, potasio, fibra moderada y poca carga de sodio. Pepino, jitomate, sandía, melón, cítricos, calabacitas, hojas verdes, aguacate, plátano, papa cocida, leguminosas bien preparadas, yogurt natural y pescados o proteínas ligeras pueden ayudar a construir comidas más amables con el cuerpo.

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Alcalinizar el aguaFreepik

Cuando hace calor, tomar poca agua puede empeorar la sensación de hinchazón. Suena contradictorio, pero no lo es: si el cuerpo percibe falta de líquidos, puede activar mecanismos para conservarlos. Además, la hidratación ayuda al riñón a manejar mejor el equilibrio de agua y electrolitos.

El cuerpo no se hincha con el calor por capricho. Se hincha porque intenta adaptarse: mueve sangre, retiene o elimina líquidos, responde a la sal, al azúcar, al alcohol, a la falta de agua y al tiempo que pasamos sin movernos. La comida puede empeorar esa respuesta o hacerla más llevadera.

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Miriam Lira

Periodista gastronómica. Ha colaborado en medios como Reforma, Uno Tv, Revista Fortuna, Contralínea, El Universal, Food and Travel y El Heraldo de México, en donde fundó en 2017 Gastrolab, ganador de Mejor Medio de Comunicación gastronómica en 2023 por Vatel Club México. Ganadora de la beca Women Deliver 2019.

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