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¿Cómo potabilizar agua después de un huracán? Tres métodos para hacerla segura

Después de una inundación, incluso el agua que parece limpia puede representar un riesgo para la salud. Hervirla, desinfectarla y almacenarla correctamente son medidas fundamentales para evitar enfermedades.
Cuando pasa un huracán, la atención suele concentrarse en los daños materiales, las viviendas inundadas y la falta de electricidad. Sin embargo, existe otro problema que puede prolongarse durante días: la falta de agua potable. Aunque el suministro comience a restablecerse, eso no significa necesariamente que el agua sea segura para beber o preparar alimentos.
Las inundaciones pueden contaminar pozos, cisternas, tuberías y depósitos de almacenamiento. El agua puede entrar en contacto con aguas residuales, microorganismos y sustancias químicas. Por eso, incluso cuando se observa transparente y no presenta olores extraños, no necesariamente es apta para el consumo humano.
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Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos recomiendan recurrir primero al agua embotellada que no haya estado expuesta a una inundación. Cuando no se dispone de ella, existen procedimientos domésticos para reducir los riesgos microbiológicos, aunque es importante entender sus límites.

Cómo potabilizar agua después de un huracán
Tres maneras de hacer más segura el agua
1. Hervir el agua: la opción más recomendable
Hervir es uno de los métodos más eficaces para eliminar microorganismos que pueden provocar enfermedades gastrointestinales. Antes de hacerlo, si el agua está turbia, debe dejarse reposar para que los sedimentos se depositen en el fondo y después pasar la parte clara por un paño limpio o filtro de café.
El agua debe alcanzar un hervor intenso y mantenerse así durante un minuto completo. En localidades situadas por encima de aproximadamente 1,980 metros sobre el nivel del mar, como la Ciudad de México, la recomendación es prolongarlo a tres minutos.
Después, se deja enfriar naturalmente y se almacena en recipientes limpios, previamente desinfectados y con tapa. No debe mezclarse con agua sin tratar.
2. Desinfectar con cloro: cuando no es posible hervir
El cloro doméstico puede utilizarse como medida de emergencia, pero únicamente cuando se conoce su concentración y se trata de un producto sin perfume, colorantes ni limpiadores añadidos.
De acuerdo con los CDC, para un litro de agua clara pueden emplearse dos gotas de cloro sin aroma con una concentración de hipoclorito de sodio de entre 5% y 9%. Después de mezclarlo, es necesario esperar al menos 30 minutos antes de consumir el agua.
Si el agua está turbia, primero debe filtrarse o dejarse sedimentar. Si permanece turbia o muy fría, la guía contempla duplicar la dosis. La cantidad cambia cuando la concentración del producto es distinta, por lo que nunca debe agregarse cloro sin verificar previamente la etiqueta.
Este procedimiento elimina muchos microorganismos, pero no todos los parásitos. Tampoco elimina sustancias químicas. En México, donde existen diferentes formulaciones comerciales, es indispensable verificar que el producto sea adecuado para desinfectar agua destinada al consumo humano.

Cómo potabilizar agua después de un huracán
3. Filtrar el agua: un paso que puede ser insuficiente
Un filtro de tela, papel o café ayuda a retirar tierra y partículas visibles, pero eso no significa que el agua haya quedado desinfectada.
Los filtros domésticos y portátiles tienen capacidades diferentes. Algunos retienen ciertos parásitos, mientras que otros no eliminan bacterias ni virus. Por ello, cuando se desconoce la calidad del agua, filtrar no sustituye necesariamente hervir o desinfectar.
También debe evitarse utilizar agua procedente de inundaciones que presente olor a gasolina, combustibles, solventes o indicios de contaminación química. Hervirla, añadirle cloro o pasarla por un filtro convencional no la vuelve potable.
La seguridad del agua también influye directamente en la preparación de los alimentos. No basta con tener ingredientes en buenas condiciones si se lavan verduras, se prepara arroz o se elaboran bebidas con agua contaminada.
Asimismo, el agua utilizada para lavarse los dientes, hacer hielo, limpiar utensilios o preparar fórmulas infantiles debe cumplir las recomendaciones de las autoridades sanitarias. En el caso de bebés y personas vulnerables, debe priorizarse el uso de agua de una fuente confirmada como segura.
Después de una emergencia, conservar la salud también comienza en la cocina. Una olla de agua hirviendo puede ayudar a prevenir enfermedades, siempre que el problema sea microbiológico y no exista contaminación por químicos.
Hasta que las autoridades locales confirmen que el suministro vuelve a ser potable, la recomendación es mantener las medidas de precaución.



