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Pizza de desayuno: Huevo, queso y pan crujiente para romper la rutina

La pizza también puede llegar por la mañana. Con huevo, queso y una base crujiente, esta versión salada convierte el desayuno en algo práctico, adaptable y distinto a lo clásico.
El desayuno no siempre tiene que resolverse entre huevos al gusto, chilaquiles o café con pan. Hay mañanas en las que el antojo pide algo salado, crujiente y sencillo, pero con suficiente sustancia para arrancar el día. Ahí aparece la pizza de desayuno: una preparación que toma la lógica de la pizza —pan, queso, calor y toppings— y la lleva a la primera comida del día con huevo como protagonista.
No se trata de una pizza pesada ni de una comida disfrazada de desayuno. Su encanto está en la textura: una base dorada, queso fundido, vegetales y un huevo que, si queda con la yema suave, funciona casi como una salsa natural. Además, permite aprovechar ingredientes sencillos: pan pita, tortilla de harina, masa para pizza, queso, jitomate, espinacas, champiñones, frijoles y salsa.
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Porciones: 2
Tiempo de cocción: 12 a 15 minutos
Ingredientes:
2 bases individuales de pan pita, tortilla de harina gruesa, focaccia delgada o masa para pizza
2 huevos
1 taza de queso rallado, puede ser mozzarella, manchego, Oaxaca o una mezcla
4 cucharadas de salsa de jitomate, pesto o frijoles refritos
½ taza de champiñones rebanados, espinaca, rajas o jitomate cherry
1 cucharada de aceite de oliva
Sal y pimienta al gusto
Hojuelas de chile, orégano, albahaca o cilantro fresco, al gusto
Aguacate o salsa, para servir, opcional
Preparación:
Precalienta el horno a 200 °C. Si usas pan pita, tortilla de harina o focaccia, colócala primero en una charola y hornéala de 3 a 5 minutos para que tome firmeza y no se humedezca con los ingredientes.
Retira la base del horno y unta una capa ligera de salsa de jitomate, pesto o frijoles refritos. No pongas demasiada cantidad, porque la clave de esta pizza está en que el pan conserve una textura crujiente.
Agrega el queso rallado y distribuye encima los champiñones, espinaca, rajas o jitomates. Añade un poco de sal, pimienta y unas gotas de aceite de oliva.
Hornea durante 6 a 8 minutos, hasta que el queso comience a derretirse. Después, abre un pequeño espacio al centro de cada pizza y rompe un huevo encima. Regresa al horno de 5 a 7 minutos más, o hasta que la clara esté cocida y la yema conserve una textura suave.
Saca del horno y termina con hierbas frescas, hojuelas de chile, salsa o aguacate. Sirve de inmediato, cuando la base aún está crujiente y el queso sigue caliente.
Tip de cocina
- Si prefieres que el huevo quede más cocido, puedes dejar la pizza unos minutos extra en el horno.
- Para una versión más mexicana, cambia la salsa de jitomate por frijoles refritos, usa queso Oaxaca, agrega rajas y termina con salsa martajada.
- Para una versión más ligera, usa espinaca, jitomate cherry, queso fresco y un poco de aguacate al final.



