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Bistronomie

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Pan de muerto 2026: Dónde probarlo en cerveza, helado, pulque y hasta en pambazo

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Del azahar de un helado a las maltas de una cerveza y los huesitos de un pambazo, la gastronomía de temporada encuentra otras formas de llegar a la mesa.

Diego López

El pan de muerto también se puede beber, servir en una copa de helado o transformar en un antojito bañado en guajillo. Alrededor de esta preparación, heladeros, cocineros y cerveceros han encontrado una oportunidad para reinterpretar la memoria del sabor: mantequilla, azúcar, aromas florales y notas de panadería que anuncian la cercanía del Día de Muertos.

La versatilidad comienza por entender qué se quiere trasladar a otra receta. Algunas propuestas recuperan sus aromas característicos; otras incorporan el pan como ingrediente, y algunas toman su silueta para llevarla al terreno salado. El resultado abre distintas maneras de disfrutar la temporada más allá de la pieza azucarada que acompaña al café.

Falling Piano: panadería entre maltas

En la cerveza, la relación encuentra un punto de partida en las maltas tostadas. Falling Piano anunció para octubre de 2026 una Brown Ale elaborada con auténtico pan de muerto, cuyo perfil, según la cervecería, combina notas de pan tostado, caramelo y matices especiados.

La producción será de 2,400 litros, con 5.2% de alcohol y 23 unidades de amargor —IBU—. El dato permite dimensionar una edición acotada de temporada, en la que el pan participa como ingrediente de una bebida con identidad cervecera propia.

Esta bebida podrá probarse por primera vez en Expo Cerveza México, del 23 al 25 de octubre, y también estará disponible en sus espacios de Coahuila 99, Roma Norte, y Lago Manitoba 1, Ampliación Granada.

Meyvi: el pan de muerto se vuelve helado

En Meyvi, la interpretación parte de una base láctea con mantequilla y flor de azahar, de acuerdo con la descripción de su helado artesanal. La combinación recupera el carácter de la panadería y lo lleva a una preparación fría: el reconocimiento del sabor sucede sin depender de la textura de una miga.

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Helado de Pan de MuertoCortesía

Su participación en el Festival del Pan de Muerto 2026 incluyó una presentación coronada con una miniatura horneada. El interés gastronómico está en el propio helado, donde los ingredientes asociados con el pan construyen otra experiencia de la misma temporada.

Antojitos Muy Vargas: los huesitos se bañan en guajillo

El pambamuerto de Antojitos Muy Vargas juega con otro elemento reconocible: la forma. El pan del pambazo adopta los huesitos del pan de muerto y conserva la vocación de antojito, con el baño de salsa de guajillo que define a esta preparación. Aquí, la conexión con la festividad entra primero por los ojos y después por el sabor salado.

La propuesta permite distinguir entre cocinar con pan dulce y reinterpretar su identidad visual. En este caso, el atractivo está en llevar una figura de la panadería de temporada al universo de las garnachas. La creación está documentada desde años anteriores y sus fechas de venta deben consultarse para esta edición.

El negocio también cambió de ubicación. Una publicación de marzo de 2026 sitúa su nuevo domicilio en Cumbres de Acultzingo 13, esquina con Doctor José María Vértiz, en la colonia Narvarte.

Panana: la temporada también se toma en pulque

Otra ruta es el curado de pulque sabor pan de muerto, una propuesta de temporada vinculada con Pulquería Panana, en avenida Hidalgo 109. La idea reúne dos preparaciones con presencia en la gastronomía mexicana y convierte un referente de la panadería en una bebida.

El atractivo está en el contraste de sabores: la identidad del pulque se encuentra con el recuerdo del pan de muerto y ofrece otra manera de acercarse a la gastronomía de estas fechas. Una reinterpretación que convierte el acompañamiento habitual de la mesa en protagonista de la bebida.

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Pulque Cortesía

De la taza al postre: otras posibilidades

La exploración también llega a las bebidas calientes. Existen recetas de atole de pan de muerto que trasladan esta preparación a la taza, así como versiones de capirotada que aprovechan el pan en un postre distinto. Son caminos que permiten modificar su textura y su forma de consumo, aunque mantengan el producto horneado entre sus ingredientes.

Para cocinar sin incorporar una pieza de pan, el punto de partida puede ser su perfil aromático. Una crema, una natilla o una base para helado pueden explorar combinaciones de naranja, azahar y mantequilla; el reto consiste en equilibrarlas para que evoquen la panadería sin que un solo aroma domine la preparación. Se trata de posibilidades culinarias, más que de una receta única que represente todas las variedades regionales.

Estas reinterpretaciones muestran cómo una tradición puede abrir espacio a nuevas ocasiones de consumo: el postre frío, el antojito salado o la bebida compartida. Para los negocios, también representan una oportunidad de desarrollar productos de temporada con una referencia que el comensal reconoce antes del primer bocado.

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