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Mandarina, guayaba y tejocote: las frutas que debes comprar en octubre

El otoño lleva a los mercados ingredientes para comer frescos, preparar conservas y dar un giro al menú. Cómo elegirlos y aprovecharlos en la cocina.
Octubre tiene un aroma que se reconoce al pelar una mandarina, partir una guayaba o poner tejocotes al fuego. Estas tres frutas están entre los productos de temporada en México y ofrecen distintas maneras de llevar el otoño a la mesa: desde una ensalada con gajos cítricos hasta una compota para acompañar el desayuno.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural incluye mandarina, guayaba y tejocote entre los productos de octubre; el calendario de frutas de la Procuraduría Federal del Consumidor también los ubica en este mes. Esa guía estacional sirve para orientar la compra, aunque la disponibilidad en cada mercado depende de la región de origen, el clima y la distribución.
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Comprar por temporada puede ayudar a encontrar fruta fresca y precios convenientes, pero no garantiza que todos los puestos vendan más barato. Conviene comparar el precio por kilogramo, revisar la madurez y calcular cuánto se utilizará: una oferta pierde sentido si parte de la compra termina en la basura.
Mandarina: qué buscar y cómo usarla
La mandarina empieza a ganar presencia con el otoño. Agricultura señala que de octubre a diciembre se encuentra entre sus meses de mayor disponibilidad. Su equilibrio cítrico, entre dulzor y acidez, permite comerla en gajos y también incorporarla a preparaciones saladas.
Para elegirla, revisa que la cáscara esté íntegra, sin moho ni zonas hundidas o húmedas. Entre piezas de tamaño parecido, busca las que se sientan pesadas para su volumen. Como recuerda Profeco, los cítricos deben comprarse en un estado adecuado de madurez: esperar varios días en casa no hará que una mandarina poco dulce se vuelva mucho más dulce.
En la cocina, los gajos pueden acompañar hojas verdes, jícama y pepino; el jugo funciona como base de una vinagreta. Otra opción es incorporar un poco de ralladura a un bizcocho o una crema, después de lavar la fruta y evitando la parte blanca, que puede aportar amargor.

Mandarina; la fruta otoñal
Guayaba: del frutero a las conservas
La guayaba ofrece una intensidad aromática distinta. Profeco describe el olor dulce y fuerte que desarrolla al madurar, una característica útil para reconocer su momento de consumo. En octubre, su presencia en el calendario permite pensar más allá del ponche y explorar su versatilidad culinaria.
Para comerla pronto, busca un aroma reconocible y una textura que ceda ligeramente al tacto, sin estar deshecha. El color depende de la variedad y de la maduración, por lo que conviene observar también la consistencia. Si compras varias piezas, elegir distintos grados de madurez ayuda a escalonar su uso.
Una guayaba madura puede convertirse en compota, relleno para una tarta o salsa para acompañar queso fresco. Si se busca una textura tersa, la pulpa puede pasarse por un colador para separar las semillas. Antes de añadir azúcar, prueba la fruta: su dulzor natural debe orientar la preparación.

Guayaba rosada
Tejocote: no hay que esperar al ponche
Aunque suele asociarse con diciembre, el tejocote también aparece entre las frutas de octubre. Agricultura destaca su participación en ofrendas y celebraciones de fin de año. Su sabor agridulce permite usarlo en preparaciones que van más allá de la bebida de las posadas.
Al comprarlo, revisa que las piezas estén firmes y no tengan moho, grietas profundas o partes blandas. Para llevarlo a la cocina, una opción es cocerlo hasta ablandar la pulpa, retirar los huesos y preparar una compota con canela. También puede trabajarse como puré para un postre.
Si se prepara en almíbar, el resultado puede acompañar yogur natural o queso, con una cantidad de azúcar ajustada al gusto. La cocción permite aprovechar una textura diferente a la de los cítricos y abre la posibilidad de alternar las tres frutas en el menú, sin darles el mismo tratamiento.



