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Día Internacional del Café: de Etiopía al mundo y México

Es una fecha dedicada a una bebida que pasó de los rituales de África y Medio Oriente a convertirse en parte de nuestra vida cotidiana.
Cada 1 de octubre se conmemora el Día Internacional del Café, una fecha que reconoce la importancia económica, social y cultural de una de las bebidas más consumidas en el mundo. Detrás de cada taza existe una cadena que comienza en los cafetales y continúa con la cosecha, el procesamiento, el comercio, el tostado y la preparación.
Esta efeméride tiene una historia relativamente reciente. En marzo de 2014, los Estados miembros de la Organización Internacional del Café (OIC) acordaron establecer el 1 de octubre como una fecha común para celebrar al sector cafetalero a nivel internacional y la primera celebración oficial ocurrió el 1 de octubre de 2015.
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Un viaje que comenzó en África y llegó a los cinco continentes
Aunque existen distintas leyendas sobre el descubrimiento del café, la historia documentada ubica sus primeros usos en los bosques montañosos del sur de Etiopía. De acuerdo con la UNESCO, el fruto comenzó a popularizarse en Yemen durante el siglo XV y posteriormente se extendió hacia Arabia, Egipto, Turquía y otros territorios del Imperio otomano.
El café no tardó en adquirir una dimensión que iba más allá de ser una bebida. En Arabia, las reuniones alrededor del café se convirtieron en espacios sociales donde las personas conversaban e intercambiaban ideas. Su expansión también generó debates religiosos y sociales por los efectos estimulantes de la bebida, antes de que terminara consolidándose en distintas regiones.
Al llegar a Europa durante el siglo XVII, el café comenzó a formar parte de la vida urbana y de nuevos espacios de convivencia. Los establecimientos que se dedicaban a esta bebida se multiplicaron y terminaron convirtiéndose en lugares para conversar, intercambiar información y establecer relaciones comerciales, mientras diferentes países desarrollaban sus propias formas de prepararlo.
Una bebida, distintas culturas y rituales
La importancia cultural del café puede observarse en las diferentes maneras en que cada sociedad lo incorporó a su vida cotidiana. En Turquía, por ejemplo, la preparación tradicional utiliza granos molidos muy finamente y el café se sirve con los posos en la taza; esta tradición fue inscrita por la UNESCO en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2013.
La cultura del café turco también está relacionada con la hospitalidad y las reuniones sociales. Incluso existe la tradición de interpretar las figuras formadas por los posos que quedan en el fondo de la taza. En ceremonias de compromiso, reuniones familiares y celebraciones, el café conserva un papel que rebasa su consumo como bebida.
La expansión internacional del café también produjo una enorme diversidad de métodos de preparación. Espresso, café filtrado, café turco, capuchino, americano y otras variantes muestran cómo una misma semilla puede adquirir características diferentes dependiendo de la región, la molienda, el tostado y la forma de extracción.
México, entre los grandes productores
Para México, el Día Internacional del Café también representa una oportunidad de mirar hacia el campo nacional. De acuerdo con el Panorama Agroalimentario 2025 de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), el país contaba en 2024 con 701,735 hectáreas sembradas de café y mantenía una producción promedio cercana al millón de toneladas durante los tres años previos.
De acuerdo con la información, el país ocupa el lugar 13 entre los principales productores mundiales, con una participación de alrededor de 1.7% de la producción global. Chiapas destaca como una de las principales entidades productoras y concentra una parte importante del valor generado por el cultivo.
También se muestra un crecimiento en el comercio exterior. La Secretaría de Agricultura reportó que durante 2025 las exportaciones mexicanas de café sin tostar y sin descafeinar alcanzaron 863.4 millones de dólares, frente a 415.4 millones registrados en 2024, lo que representó un incremento de 107.9 por ciento.
Respecto a la producción, ésta se concentra principalmente en entidades del sur y sureste del país, figurando Chiapas, Veracruz, Puebla, Oaxaca y Guerrero, por lo que el café representa una actividad agrícola vinculada tanto con las economías regionales como con las tradiciones de numerosas comunidades.



