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Bistronomie

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La almeja chocolata perdió 40% de su extracción en una década y enciende el debate sobre su futuro

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La reducción del volumen extraído y del tamaño de las piezas abrió una discusión entre chefs, pescadores, científicos y autoridades sobre cómo proteger la especie sin ignorar la realidad de las comunidades que operan en la industria.

Miriam Lira

Las cifras de la Carta Nacional Pesquera (CNP), documento elaborado por el Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (IMIPAS), documentan el panorama de la especie: en poco más de una década, la extracción de la almeja chocolata cayó de 1,000 toneladas a cerca de 600, es decir, 40%.

La actualización de la CNP de 2023 —vigente en este rubro dado que la versión de 2025 se enfocó en pesquerías del Golfo de México y Mar Caribe— advierte que en Baja California Sur el volumen capturado mostró una tendencia ascendente hasta 2015 y descendente a partir de 2016. En las mesas, el impacto se refleja en conchas que pasaron de 300 gramos a piezas de apenas 80 gramos.

Este descenso abrió la puerta para registrar las posturas de una industria que debate sobre la gestión del recurso marino. A raíz de la veda decretada en Loreto para el periodo 2026-2027 y la decisión impulsada por chefs (Lalo García, Benito Molina, Elena Reygadas, entre otros...) para retirar el bivalvo de los menús, han surgido perspectivas que buscan establecer un modelo de trabajo futuro para cuidar a la almeja chocolata. 

En el centro de esta conversación se encuentran Ezequiel Hernández, oceanólogo y fundador de Jamat, y Alan Espinoza, empresario y fundador de Bendito Mar.

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Almeja chocolataFreepik

La estadística y la suspensión del consumo

Para Ezequiel Hernández, fundador de Jamat, la disminución de la especie se fundamenta en los registros gubernamentales y en el hecho de que, para él, no admite justificaciones regionales. "En el 2010 nos salían como unas 1,000 toneladas de esta almeja. Y en el 2023... ya como 600 y la tendencia va para abajo", detalla.

Desde su perspectiva, argumentar que en ciertas zonas hay producto disponible para su consumo deja de lado la tendencia poblacional de la almeja en toda una región. "No estoy de acuerdo con que se diga 'yo aquí en mi zona sí tengo y la vendo'. Eso es sofismático; es urgente que dejemos descansar a esta especie", señala Hernández sobre las voces que se basan en la extracción local.

Por ello, Jamat respaldó el manifiesto de los cocineros y detuvo su venta, lo que representó un impacto económico directo en sus operaciones de volumen. "Nosotros podemos consumir hasta 1,000 docenas de almejas en una semana", admite Hernández. La decisión no sólo implicó sacar un producto del menú, sino renunciar a una fuente de facturación constante en barras y cocinas donde la chocolata tiene alta rotación. 

Sustituir esa entrada económica requirió discusiones internas en la empresa para priorizar el recurso. "El brinco más fuerte fue vencer la voluntad, pero nosotros quisiéramos estar mucho más tiempo y tener chocolatas más para nuestros nietos", explica.

Su propuesta llama a los restaurantes a poner una regla de consumo basada en las tallas: "Si van a seguir vendiendo, que ofrezcan almejas de al menos 200 gramos, porque con ese peso sabríamos que esa almeja ya se reprodujo varias veces".

El factor territorial y la repoblación de especies

En contraste, Alan Espinoza, empresario y fundador de Bendito Mar, pide integrar el factor territorial para analizar las economías locales que operan en las zonas de extracción y bajo lineamientos oficiales. 

De acuerdo con la CNP 2023, en regiones como Bahía Magdalena la almeja chocolata se encuentra en un estatus de "aprovechado al máximo sustentable", opera bajo un esquema de cuotas asignadas y cuenta con una veda temporal estricta del 1 de septiembre al 31 de diciembre.

Espinoza expone que el mensaje de su empresa surgió por el efecto de la campaña de los restaurantes en las operaciones pesqueras legales. "Amigos e incluso trabajadores que tenemos acá en Bendito Mar en la zona de Bahía Magdalena se están viendo afectados, dejaron de haber pedidos de chocolata, los buzos, los pescadores dejaron de salir, es por eso que decidimos lanzar un video en conjunto con el restaurante Taller de Ostiones (CDMX) aclarando que la zona en la que hay veda es Loreto e invitando a comer chocolatas en nuestro lugar, que sirve la almeja de zonas que no tienen una veda activa", relata. 

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Almeja chocolataCortesía

En dicha zona, la extracción opera bajo mecanismos de evaluación formales: “El IMIPAS es la parte científica y ellos mandan biólogos al cuerpo de agua, bajan los buzos, hacen transectos, hacen una evaluación científica y dicen si se puede autorizar la captura", detalla Espinoza.

Como parte de sus prácticas para mantener el volumen de las especies, Bendito Mar aplica un modelo de acuacultura regenerativa.

Del 100% de los organismos que producen, la empresa cosecha el 70% para comercialización y destina el 30% restante a distintos bancos marinos para fortalecer la regeneración natural de la especie. "Del total que cultivamos, una parte se deja en el mar en diferentes bancos para que se regenere de manera natural", precisa Espinoza. El objetivo del sistema no es sólo sostener la oferta comercial, sino devolver biomasa al ecosistema y favorecer la reproducción futura.

Este método es ejecutado actualmente con la almeja Catarina. A la par, operan con la Universidad Autónoma de Baja California Sur para replicarlo con la chocolata y lograr "reproducir la almeja en laboratorio, traer la semilla y sembrarla en el mar para repoblar".

El consumo y las alternativas en las barras

Tanto Ezequiel Hernández como Alan Espinoza buscan mantener la existencia de la almeja chocolata y plantean organizar un foro donde interactúen los distintos actores de la cadena

Hernández sugiere "hacer un conversatorio donde se hable de esto y entender todas las posturas, que son muy válidas". Mientras Espinoza coincide en la intención "esto se trata de construir puentes y sumar a los diferentes actores que se puedan ver afectados o beneficiados".

Las alternativas para sustituir la chocolata

El IMIPAS establece las evaluaciones biológicas para autorizar capturas, pero no determina lineamientos de consumo comercial; las vías de sustitución provienen del mercado y los cocineros.

Las alternativas delineadas por la industria incluyen a la almeja Pismo, la almeja reina (o mantequilla) y la pata de mula roja (Akagai). Asimismo, figuran opciones provenientes de la acuacultura como los ostiones o la almeja Catarina cultivada.

El diálogo en curso refleja que la industria gastronómica ha integrado el origen y el ciclo biológico de sus ingredientes en la toma de decisiones. La ruta trazada demanda la participación técnica de la ciencia, la información de los proveedores, el filtro de los restaurantes y la selección informada y cada vez más consciente de los consumidores.

Miriam Lira

Periodista gastronómica. Ha colaborado en medios como Reforma, Uno Tv, Revista Fortuna, Contralínea, El Universal, Food and Travel y El Heraldo de México, en donde fundó en 2017 Gastrolab, ganador de Mejor Medio de Comunicación gastronómica en 2023 por Vatel Club México. Ganadora de la beca Women Deliver 2019.

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