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Honda no sacrificará calidad para desarrollar autos más rápido y competir con las marcas chinas
La marca japonesa acelerará sus procesos para no quedarse atrás frente a los fabricantes chinos, pero sus directivos advierten que ningún proyecto avanza si no pasa antes el filtro de calidad.

Honda Civic
Las marcas de autos chinas tomaron por sorpresa a toda la industria: en tiempo récord se expandieron y ganaron mercado tan rápido que no todos alcanzaron a reaccionar. Uno de sus secretos es acelerar los procesos de desarrollo con ayuda de la inteligencia artificial y de equipos enormes de ingenieros, mientras las marcas tradicionales luchan por mantenerles el paso. Honda reconoce que debe adaptarse para seguirle el ritmo a sus nuevos rivales, aunque deja claro que no piensa sacrificar la calidad que la hizo famosa.
Qué dijo Honda sobre competir con las marcas chinas

Honda Pilot
En una entrevista con el medio estadounidense The Drive, Eiji Fujimura, presidente y director ejecutivo de American Honda, explicó que la presión por moverse rápido es real, sobre todo en el terreno del software.
"Los cambios tecnológicos, especialmente en materia de software, están ocurriendo muy rápido hoy en día. Necesitamos competir con nuestros rivales y con China e India en software, sistemas avanzados de asistencia a la conducción y demás", señaló el directivo. Acto seguido puso el límite: "No podemos sacrificar esa confianza por la velocidad".
Para Fujimura, la confianza del cliente no es una variable negociable. Por eso, antes de avanzar en cualquier desarrollo, cada etapa y cada componente deben aprobar sus pruebas de calidad. Si algo no pasa, todo se detiene.
Por qué el departamento de calidad de Honda es independiente

Honda Prelude
Noriya Kaihara, vicepresidente ejecutivo de Honda Motor y responsable durante años de supervisar el control de calidad a nivel global, aportó el dato que explica cómo opera la marca por dentro: el área de calidad no depende de ninguna otra.
"Nuestro departamento de calidad está completamente separado de los demás departamentos. Eso significa que la calidad es siempre la preocupación número uno de Honda", afirmó. Y agregó que cada nueva tecnología, sin excepción, tiene que pasar por ese filtro antes de llegar al mercado.
El ejecutivo lo resumió en una regla sencilla de desarrollo: "Se necesita buena imaginación para desarrollar algo nuevo, pero cuando ese nuevo sistema o modelo sale al mercado habrá riesgos", por lo que "nada debe pasar al siguiente paso sin confirmar la calidad del paso anterior".
La lección que Honda aprendió de los problemas de motores de Toyota

Honda CR-V
La conversación no fue casual. Ocurre después de que Toyota tuviera que llamar a revisión miles de unidades por fallas en los motores V6 biturbo de la Tundra y la Lexus LX, un episodio que golpeó la imagen de confiabilidad de una marca japonesa justo en el momento en que la competencia china aprieta.
Kaihara reconoce que nada es perfecto y que por eso mismo la velocidad de reacción importa tanto como la prevención. "Tienes que evitar que los problemas de calidad ocurran, pero una vez que ocurren, ¿qué tan rápido puedes recuperarte? Eso es lo verdaderamente importante", explicó.
Su advertencia es directa: "Si dejas a un cliente con un vehículo de mala calidad y retrasas la solución, eso causará un daño realmente grave". Dicho de otro modo, las reparaciones lentas —tanto de software como de hardware— pueden acabar con la fe del cliente en la marca y empujarlo a la competencia.
Qué tan rápido desarrollan un auto las marcas chinas
El fenómeno tiene hasta nombre propio en la industria: "China speed". Los fabricantes chinos son capaces de desarrollar un auto completamente nuevo en dos años o menos, mientras que las marcas tradicionales suelen necesitar el doble de tiempo, o más.
Honda lo ha vivido de cerca. Toshihiro Mibe, presidente global de la marca, contó que tras visitar la planta de un proveedor en Shanghái su reacción fue tajante: "No tenemos ninguna oportunidad contra esto". La marca también resiente el golpe en ventas: en China pasó de 1.62 millones de unidades en su mejor año, 2020, a alrededor de 640,000 en 2025, con una previsión todavía menor para 2026.
Con lo anterior en mente, la marca se compromete a que sus siguientes productos —híbridos, eléctricos o de combustión, de alcance global o regionalizados— cumplan con los estándares a los que ha acostumbrado a sus clientes. Todo, aun cuando busque producir más y hacerlo más rápido para competir contra las marcas chinas que avanzan sin tregua en el mundo.
Para el comprador mexicano, donde las marcas chinas ya son parte del paisaje y pelean por precio y equipamiento, el mensaje de Honda es claro: su apuesta no será igualar el ritmo de lanzamientos, sino sostener la confiabilidad como argumento de venta.

