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¿Qué durará más, el auto o sus funciones digitales?
Los autos definidos por software son más útiles que nunca, pero también envejecen más rápido en lo digital: si la marca deja de actualizarlos, pueden perder funciones mucho antes de que el vehículo llegue al final de su vida útil.

Interior Tesla Model S 2021
El avance tecnológico y la llegada de funciones digitales han hecho a los autos más cómodos, seguros y conectados. Sin embargo, esa misma dependencia del software abre un riesgo poco discutido: la obsolescencia digital, es decir, que el vehículo siga funcionando perfectamente en lo mecánico mientras sus sistemas dejan de recibir actualizaciones.
La gente conserva sus autos cada vez más tiempo
Con la inflación encareciendo prácticamente todo lo que compramos, los autos no son la excepción: sus precios se han disparado en buena parte del mundo. Una consecuencia directa es que los conductores conservan sus vehículos por más tiempo. En Estados Unidos, por ejemplo, la edad promedio de los autos y camionetas ligeras en circulación alcanzó un récord de 12.8 años en 2025, de acuerdo con S&P Global Mobility; en el caso de los autos de pasajeros, el promedio ya es de 14.5 años.
¿Qué es un auto definido por software?

GAC S9
Esta tendencia choca con otra: cada vez es más común escuchar a las marcas decir que sus productos ahora están “definidos por software”. En otras palabras, las comodidades y funciones digitales que ofrecen ya tienen tanto o más peso que el producto físico que compramos. Pantallas, asistentes de manejo, navegación, conectividad y apps dependen de programas que necesitan mantenimiento constante.
El problema aparece cuando ambas curvas no coinciden: si los dueños conservan sus autos más de una década, pero las marcas y sus divisiones de software dejan de lanzar parches y actualizaciones mucho antes, esos vehículos quedarán rezagados en lo digital.
¿Qué pasa cuando un auto deja de recibir actualizaciones?

Ford Escape 2020
El riesgo de que un auto quede completamente inutilizable por falta de soporte es muy bajo. Lo que sí podría ocurrir es que algunas funciones clave dejen de operar o que el vehículo se vuelva más vulnerable a hackeos al no recibir parches de seguridad.
Esto ya ha pasado. Millones de autos que adoptaron de forma temprana los servicios de llamada de emergencia a través de redes 2G y 3G perdieron esa función cuando varios países comenzaron a apagar esas redes para reemplazarlas por 4G y 5G, como ocurrió en Estados Unidos en 2022.
De igual forma, otros modelos podrían perder su sistema de navegación nativo o apps que mejoraban la experiencia de uso, e incluso que fueron una razón clave para elegirlos. A esto se suma que el software exige cada vez más capacidad de procesamiento, y muchas veces el hardware de los modelos con más años no alcanza para ejecutar los nuevos programas y funciones que lanzan las marcas.
El impacto en el valor de reventa
La falta de soporte no solo afecta la experiencia diaria de quien compra un auto nuevo y lo conserva por muchos años. También podría golpear su valor de reventa: si una marca se gana la fama de ofrecer soporte por poco tiempo, muchos compradores del mercadod e segunda mano verán sus modelos como seminuevos poco atractivos, pues sabrán que perderán funciones rápidamente.
¿Hay alguna solución?
Por ahora no existe una respuesta clara, pero ya hay quienes piden legislaciones a nivel global que obliguen a las marcas a extender el periodo de soporte de sus sistemas o, cuando decidan terminarlo, a permitir que terceros tengan acceso a las herramientas necesarias para darles mantenimiento.




