Se trata de un elemento con más un siglo de vida. Hoy en día no solo es objeto de trabajo para lograr el mejor diseño sino también para hacerlo funcional, más tecnológico y como una herramienta de asistencia a la conducción. Para conocer más a detalle, Audi dio a conocer un estudio en el que profundiza sobre la función del volante así como de los esfuerzos e inversiones que lleva a cabo para que evolucione a la par de la industria del automóvil.

Algo de historia

Fue el ingeniero francés Alfred Vacheron quien ideó una nueva forma para conducir los automóviles aún en una edad muy temprana de la automoción. Hasta antes de él y de su forma circular que sobrevive hasta nuestros días, no había más que palancas que sobresalían del piso y llegaban un poco más arriba de la altura del asiento. A veces con ambas manos, el conductor tenía que mover una palanca para cambiar la dirección y con la otra frenar o acelerar.

Vacheron fue impulsado por la necesidad de hacer más competitiva su participación en la carrera París-Rouen de 1894 por lo que se le ocurrió adaptar una rueda para mejorar el control. Este fue el antecedente de lo que hoy sujetamos en nuestro auto al iniciar un viaje aunque no se hizo popular hasta la primera década de 1900.

Más que girar

La concepción y desarrollo de un volante cambia en cada tipo de vehículo sin embargo, Audi explica cuáles son los 3 principales fenómenos físicos que inciden directamente en él. La dinámica longitudinal, lateral y vertical son efectos que se transmiten directamente al conductor al acelerar o frenar, al girar en una curva o en una intersección así como las fluctuaciones de la carga o las vibraciones provenientes del chasis. Todo ello tiene que ser transmitido al conductor pero con cierta medida o se podría en peligro la seguridad de los ocupantes.

De esta forma Audi establece que el objetivo principal de sus ingenieros es encontrar el nivel de retroalimentación adecuado entre las fuerzas del eje delantero con respecto a las condiciones de conducción, el equilibrio, el nivel de agarre y los baches en la carretera. Al conocer y determinar el grado de incidencia de esos parámetros entonces la persona al volante puede determinar qué tan rápido va en un camino y si está al límite de sus habilidades. Por ello todo el sistema de dirección es un elemento que comunica seguridad en la conducción.

 

Steering wheel 1986 with Steel composite skeleton and horn
Steering wheel 1986 with Steel composite skeleton and horn

 

Evolución obligada

Los vehículos cada vez están equipados con un mayor número de sistemas y avances tecnológicos, algunos al mando del conductor y otros con un funcionamiento automático. El volante le da cabida a aquellos que pueden ser activados a voluntad.

Para Audi el volante es la interfaz entre el ser humano y la máquina y su importancia va a la par de su papel en el control del auto, Hoy se operan hasta 18 funciones a través de los botones multifunción, desde hacer o recibir una llamada telefónica, adentrarnos a la información de la computadora del auto o algunas asistencias como el Control crucero. De esta forma la marca alemana trabaja para encontrar el equilibrio entre funcionalidad, ergonomía y un manejo intuitivo.

Sello Audi

La fórmula establecida por la firma de Ingolstadt tiene parámetros claros que simplifican la concepción de un volante. El principio es que la geometría y el centro deben ser lo más compactos posibles.

De esta forma Audi estableció que 375 milímetros son la escala para la circunferencia del volante, mismo que se aplica en todas las series que actualmente tiene. Por su parte el diámetro del aro, de entre 30 y 36 milímetros, según sus estudios representa el mejor agarre del ser humano. Audi agrega que la posición del brazo radial o intermedio debe ajustarse al diseño básico de la posición de manejo y no debe obstruir la vista del conductor hacia las levas de cambio de la transmisión.

marcos.martinez@eleconomista.mx