El fácil acceso a la tecnología y la conectividad dieron paso al crecimiento de las aplicaciones de movilidad en México. Necesidades como llegar en menor tiempo al destino al más bajo costo y de forma segura fueron algunas de las razones por las que cada vez más habitantes de las principales ciudades del país demandaron sus servicios.

Sin embargo su expansión y penetración se vio frenada por la crisis del Covid-19. Empresas como Didi, Jetty, Uber, entre otras, vieron una grave disminución de sus operaciones, que en algunos casos superaron el 50%, y que se debieron a las medidas de confinamiento impuestas por las autoridades federales y locales.

Tiempo, primera necesidad

Oliver Aguilar, Gerente de investigación de dispositivos comerciales y de consumo para IDC México, explicó que en el último estudio que realizó la empresa de consultoria en temas digitales y de tecnología en enero, se encontró un gran cambio en las perspectivas de movilidad. Dijo que el primer indicador fue que los usuarios, dependiendo de la distancia a recorrer, toman decisiones de servicios de movilidad que tienen al alcance. En ese sentido agregó que los usuarios no son únicos de una modalidad exclusiva como solo utilizar auto, autobús, metro, taxi o alguna otra opción.

Hasta ese momento otro indicador que mostraba un comportamiento positivo fue la frecuencia. “Una cosa es que tengas la aplicación en tu teléfono y otra que la uses con frecuencia. Por lo que vimos en este estudio, por lo menos un 30% de los usuarios de todas las opciones de transporte, lo utilizaban muy frecuente. Para plataformas como Uber, Cabify, Didi, etcétera, ocurre uno o dos días a la semana, y de tres a cuatro días a la semana, 29%. También es importante señalar que una de cada cinco personas que utilizaban el transporte miraban a estas nuevas opciones de aplicaciones principalmente por un tema de rapidez, y en segundo, llegar a su destino con el precio más bajo”, mencionó Oliver.

Generar modelos de negocio

Las noticias sobre el Covid-19 se conocieron a principios de año. China fue el epicentro y la rápida propagación del virus alcanzó en cuestión de días a Asia y Europa. En México el primer caso se detectó el 27 de febrero, y a partir de ahí fue imparable. Las medidas de resguardo y cuarentena obligaron a los mexicanos a adaptarse a una nueva realidad laboral en la que se tuvo que trabajar desde casa. Esta pausa en los viajes y traslados en las ciudades causaron serios estragos en algunas empresas.

Así lo explicó Onésimo Flores, socio fundador de Jetty, una plataforma tecnológica para el transporte colectivo que busca dignificar los viajes haciéndolos más cómodos, más seguros y más confiables.

“Nosotros lanzamos hace poco más de tres años un sistema de vans ejecutivas en las que el usuario podía ver muchas de las funcionalidades a las que se han acostumbrado los usuarios de los taxis con apps como calificar al chófer, pagar de manera digital, ver dónde está la unidad, tener a alguien de soporte que te responda dudas o te ayude a recuperar objetos perdidos, y pues llegamos a vender un millón y medio de boletos en el área metropolitana de la CDMX; ya habíamos desarrollado una serie de servicios de bajo costo en las que ya trabajábamos con autobuses. Nuestro precio más barato ya era de 15 pesos por viaje hasta Santa Fe y la trayectoria de crecimiento iba muy positiva y pues nos pegó la pandemia. La demanda de nuestro servicio se cayó por los suelos por la combinación de dos factores: el primero fue que la gente le empezó a tener miedo al transporte colectivo por los espacios cerrados, y el segundo porque muchos de nuestros clientes trabajaban en corporativos de Reforma y Santa Fe que mandaron a sus trabajadores a home office”, mencionó Onésimo.

Jetty, en palabras del empresario, fue una idea que nació desde cero pero que consideró referencias internacionales de servicios similares. “Yo viví once años en Boston, era investigador en temas de transporte, y en esa época acababa de terminar mi doctorado sobre la industria microbusera y estaba emergiendo Uber. Entonces la idea era cómo aprovechar las innovaciones que hicieron posible las empresas de taxi con app pero ponerla en un contexto de mayor informalidad, de menor capacidad de pago, como es la industria microbusera de México. Tomamos muchas de las cosas que habían hecho muchos emprendedores en otras latitudes y la idea fue tropicalizarlo un poco e irlo adaptando a las necesidades del mercado. Desarrollamos un sistema que es totalmente original, un sistema en el que el usuario podía reservar un asiento en un autobús y la verdad es que funcionaba muy bien mientras duró. Teníamos más de 25 mil usuarios activos en Ciudad de México. Estamos operando en Monterrey, Toluca, pero principalmente nuestra operación había sido la capital hasta que se presentó el Covid”.

Actualmente Jetty se encuentra operando a baja escala con rutas activas que van desde Cuautitlán, Aragón y Coapa a Santa Fe, pero Flores aclara que paulatinamente se irán reactivando algunas en medida que la demanda lo vaya pidiendo. En un necesario proceso de innovación, Onésimo detalló a otro de los proyectos que actualmente desarrolla. “Tenemos también un software como servicio en el que empresarios transportistas, gobierno o instituciones, que tienen necesidad de mover a mucha gente, pueden contratarnos para que les desarrollemos su aplicación de transporte. Entonces hay varias empresas de transporte colectivo que están por lanzar su aplicación que será un espejo de la aplicación de Jetty pero será su aplicación. Este negocio, el que somos proveedores de tecnolgoía para empresarios transportistas, está creciendo muchísimo porque es una manera de que los transportistas se reinventen”.

En cuanto a sus expectativas, Onésimo dijo que el panorama no es muy favorable. “Nosotros creemos que todo el 2020 y buena parte del 2021 va a ser una época muy complicada para las empresas de transporte público colectivo en general, y que solo sobrevivirán aquellas empresas que logren plantear nuevos esquemas que le den mayor confianza al público, y en eso creemos que nosotros estamos muy bien posicionados. Creo que podemos establecer y hacer valer estándares sanitarios más estrictos que los que existencia en la industria utilizando tecnología”.

Didi y su reacción

Para Juan Andrés Panama, líder de operaciones para la región norte de Didi, fue importante mirar la situación en China y su actuación para así reaccionar de la mejor forma. Didi es una compañía de origen chino, es la empresa de movilidad o transporte más grande del mundo. “Si lo vemos por viajes diarios, acabamos de llegar al récord de 50 millones diarios alrededor del mundo. Esto reflejado a nivel mundial son 10 mil millones de viajes al año. Si se le compara con pasajeros trasladados de la industria aérea completa a nivel global, que realiza 5 mil millones de viajes, somos el doble de toda la industria aérea y del doble que cualquier competidor en términos de aplicaciones de movilidad”.

En un periodo prepandémico la plataforma experimentó un crecimiento rápido y sostenido. “El último trimestre de 2019 y el primero de 2020  veníamos teniendo crecimientos de tres dígitos comparado con los mismos trimestres del año anterior, alrededor de marzo cuando empezó la pandemia, la demanda cayó en más de 50% dependiendo de la ciudad, pero esto fue una caída dramática que terminó afectando la movilidad de las ciudades y también los ingresos de los conductores”.

Así que el primer objetivo fue crear una demanda de movilidad ajustada a las nuevas necesidades y preferencias. “Así llegamos a dos temas principales que son la crisis económica y la crisis sanitaria. Para la primera era adaptar nuestro sistema microeconómico a lo que estábamos viendo macroeonómicamente y esto quiere decir hacer los viajes más accesibles. Esto lo logramos de dos maneras: encontramos que al reducir precios podíamos beneficiar a los usuarios para que tuvieran viajes más accesibles, y a los conductores porque al incrementar la demanda van a tener más viajes por hora. Así llegamos a reducir el costo de los viajes de Didi Express a nivel nacional. Lo otro que hicimos fue lanzar Didi Economy, que se enfoca en reducir aún más los precios en horarios específicos con menor demanda, es decir entre 10 de la mañana y 4 de la tarde. Este programa fue completamente opcional. En la parte de la crisis sanitaria lo atacamos de dos maneras. Para empezar es con una herramienta tecnológica con base en inteligencia artificial que se enfoca en detectar si un conductor está usando cubrebocas antes de empezar viajes; si lo hace se le da acceso a recibir viajes si no se bloque la plataforma hasta que pase la verificación. De igual lo respaldamos con retroalimentación de los usuarios durante el día para asegurarnos que siempre estén usando cubrebocas. Y la segunda, es que en todos nuestros productos con materiales educativos ayudamos a que los conductores entendieran cuáles eran las mejores maneras de mantener el estándar de higiene dentro de sus viajes con puntos focales de limpieza en manijas, cinturones de seguridad, mantener ventanas abiertas para ventilar, etcétera. Adicionalmente lanzamos Didi Protect en donde garantizamos muchas medidas de higiene como una barrera plástica en todos nuestros vehículos. Segundo tenemos protocolos específicos para asegurarnos que antes de cada viaje se limpien manijas, cinturones, etc. Y tercero contamos con productos de higiene dentro de los vehículos gracias a una alianza que lanzamos con Unilever con productos Zest. Con Didi Protect no cobramos más por estos estándares de higiene y los lanzamos con un 10% arriba de lo que era Didi Express”.

Entre los cambios en los patrones de movilidad, Juan Andrés explicó los dos más claros: “La demanda se cayó en más del 50% y vimos que la distancia de los viajes se incrementó, esto puede ser porque había menos tráfico pero también porque las necesidades movilidad ya no eran de traslado a tu trabajo o a escuelas, que usualmente son más cercanas. Eran principalmente para razones específicas y en los puntos de la ciudad en donde vimos que se mantuvo más estable a niveles prepandemicos fue en hospitales y en tiendas como supermercados. Todos los puntos de temas recreativos y sociales vieron una baja en la demanda muy fuerte, estamos hablando de un caída de más del 80%. Ahora lo que estamos viendo es que las zonas conurbadas de las ciudades grandes están incremento la demanda en más del 46% comparado con las zonas centrales; hay varias razones: una es la composición socioeconómica de las ciudades, la gente en los puntos centrales normalmente con un poder adquisitivo más alto se puede dar el lujo de quedarse en casa. Las personas en zonas conurbadas se tienen que trasladar ya por la necesidad de esta crisis económica. Y lo segundo es que estamos viendo que dentro de este incremento en la demanda, más del 50% de los usuarios nuevos que estamos adquiriendo es porque están buscando una opción más segura que el transporte público para trasladarse. Y aquí es en donde ese punto de accesibilidad es tan importante porque nosotros al mejorar esas tarifas podemos dar acceso a nuestro servicio a todo este segmento de esta población”.

Sus pronósticos también son inciertos considerando los efectos negativos que el Covid-19 aún podría tener en la sociedad. “No sabemos en qué va a terminar este año en términos de pandemia, se habla de una segunda ola de contagios, entonces lo que tratamos de ver es cómo se va comportando la recuperación en China que es nuesta mejor guía, y en China hemos visto que hace aproximadamente mes y medio o dos meses se llegó al 80% del nivel de recuperación prepadémico, entonces esperamos llegar a esos niveles pronto pero también, y esta es la parte más importante, cómo podemos entender de mejor manera las necesidades de movilidad de las personas”.

Para Didi, nuestro mercado es muy relevante en la región. “México es un emblema para Didi hablando de Latinoamérica, hay dos factores que lo dejan muy claro: México es el primer país fuera de China en donde se lanzó la marca, y el segundo es que Didi Food también se lanzó fuera de China por primera vez en México. En Didi Food no llegas a 16 ciudades en un año y medio sin una inversión fuerte, y esa inversión se da por los resultados que estamos viendo por cómo nos está adoptando la población mexicana”, finalizó.

marcos.martinez@eleconomista.mx