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Arte e Ideas

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Un valle de lágrimas reúne a siete artistas en Espacio Báltico

La exposición colectiva reúne pintura, escultura, textil, instalación, performance, fotografía y dibujo; estará abierta hasta el 1 de noviembre

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Exposicion Un valle de lágrimas.ESPECIAL

Gabriela Gorab

Espacio Báltico presenta Un valle de lágrimas, una exposición colectiva curada por Luis Manuel Perea que reúne a Allegra Hangen, Ana Sofía Esteva, Elisa Malo, Manuela Riestra, Marta Moreno, Mónica Figueroa y So Cabrera. La muestra, con pintura, escultura, textil, instalación, performance, fotografía y dibujo, estará abierta hasta el 1 de noviembre en Mar Báltico 24, colonia Popotla, Ciudad de México, con entrada libre y visitas con cita previa.

En platica con Perea dijo que la exposición “no parte del sufrimiento, sino de esa posibilidad de pensar la emoción como una fuerza que transforma una superficie”. Contó que eligió el título porque es una frase que parece conocida: “Un valle de lágrimas carga siglos de asociaciones religiosas, literarias y populares”.

“Para mí, el valle no es únicamente ese lugar metafórico de padecimiento. Es una forma geográfica: algo que ha sido modificado por el paso del agua”, comentó el curador. Y siguió: “El título conserva todo ese peso histórico, pero intenta abrirlo. El valle deja de ser condena para convertirse en territorio”.

La selección y el montaje

La muestra no busca reunir a siete artistas que hagan obras sobre lágrimas, porque eso, según la curaduría, la habría convertido en una ilustración del texto curatorial. La selección apunta a prácticas capaces de acercarse a ese territorio desde lugares distintos. En el montaje hay obras donde la emoción aparece de manera inmediata y otras donde casi desaparece, y el encuentro entre ellas está precisamente en esas distancias.

La mayoría de las artistas de la exposición son mujeres y también participa une artista no binarie. La muestra no pretende afirmar que existe una sensibilidad femenina particular. Su interés va en sentido contrario: cuestionar por qué ciertas emociones han sido feminizadas y qué consecuencias tiene eso, partiendo de la idea de que la vulnerabilidad no pertenece a un género.

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Exposicion Un valle de lágrimas.ESPECIAL

Lo que dicen las artistas

Allegra Hangen contó que presenta una pieza inédita de concreto grabado con láser sobre el desplazamiento geopolítico, la especulación inmobiliaria y la propaganda digital, en particular con el uso de inteligencia artificial. Dijo que la obra se centra en el GREAT Trust, una propuesta corporativa redactada por la “Junta de Paz” de la administración Trump para atraer a inversionistas extranjeros, en la que, según relató, el territorio de Gaza se promociona como un lienzo en blanco para infraestructura de lujo. “Son propuestas que me dan una rabia profunda y una tristeza inmensa. Me hacen llorar, pero también me hacen crear y construir algo nuevo desde esa emoción”, dijo.

Ana Sofía Esteva comentó que su trabajo se parece más a nombrar lo invisible que a hacerlo visible: “No muestro solo el llanto; creo las condiciones para que alguien reconozca que hay algo que no se muestra. Muestro el rastro de un llanto”. Y dijo: “Tal vez ahí está el valle del título: no en la lágrima misma, sino en ese espacio hundido entre lo que se siente y lo que alcanza a decirse”.

Elisa Malo dijo que le interesa pensar las lágrimas como fluidos que atraviesan el sueño y la vigilia, “como si estas fueran testigos que lograron llegar a este plano”. Relató que una vez, al visitar a un amigo que vivía en la calle, este le regaló en un pañuelo una lágrima que dejó caer para ella. “Me pareció un gesto muy potente, lo atesoro”, contó.

Manuela Riestra comentó que presenta las piezas Céfiro y Agua Saltarina, pequeños aparatos que reciben lágrimas: “Cuando una lágrima entra en contacto con un sensor, activa una luz, convirtiendo una emoción en energía”. Sobre su material, dijo: “Me gusta trabajar con barro porque, al igual que la lágrima, en algún momento fue líquido y tuvo la capacidad de escurrir, desplazarse y cambiar de forma”.

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Exposicion Un valle de lágrimas.ESPECIAL

Marta Moreno comentó que el bordado se ha relacionado con la mujer y por eso se ha menospreciado, y que le hace muy feliz que esos estereotipos vayan desapareciendo. Sobre el llanto, dijo: “El permitirse emocionar, que se te salte una lágrima o llorar ante cualquier cosa o situación me parece un acto revolucionario en la época en la que vivimos”.

Mónica Figueroa contó que, al leer el texto del curador sobre los caminos que traza una lágrima, los visualizó “en las montañas de Huayápam”, donde trabajó cuatro años. Sobre una de sus pinturas, dijo que imaginó “un momento de llanto sin dramatismo”: “La persona llora y le acompaña una serpiente vigía, una centella, dos aves y una mujer, pero todxs le dan su espacio y le miran con curiosidad, no hay prisa para recuperarse”.

So Cabrera dijo: “Soy más bien de esas personas lloronas que lloran rebeldemente donde lo necesitan. Creo que llorar también puede ser una forma de resistencia”. Sobre su trabajo, contó: “Para mí, llorar tiene que ver con digerir algo, con ese proceso de acomodar y procesar lo que nos atraviesa. Por eso creo que llorar puede ser un trazo”.

Perea dijo que no espera que nadie salga llorando de la exposición. “Mirar implica permitir que una cosa que no éramos nosotros nos modifique, aunque sea mínimamente. Eso es lo que le pediría al público: tiempo”, comentó.

Llorar sigue siendo algo que se hace a escondidas o que da vergüenza. Nos enseñan cuándo sí, frente a quién y cuánto, y casi siempre la respuesta es que mejor no.

Al leer las respuestas de las siete artistas y del curador, volví a pensar en la dualidad del llanto y en ese extraño gozo que también puede acompañarlo. Porque no siempre lloramos de tristeza. A veces lloramos de alegría, de alivio, de gratitud o simplemente porque algo nos conmueve de una manera que no sabemos expresar con palabras. Una lágrima no explica nada, pero prueba que algo pasó.

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Gabriela Gorab

Licenciada en Artes por la Bond University, de Australia, cuenta con un programa de Emprendimiento por el MIT. Es socia de El Lion que Ruge Films, una compañía independiente de producción cinematográfica. Colabora y es consejera en diversos medios con temas relacionados al arte, la cultura y la innovación. Curadora y Co-Fundadora de Artists’ Container.

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