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Arte e Ideas

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Responde Cultura CDMX: La Casa del Poeta mantendrá nombre original y vocación

Luego de las protestas de la comunidad cultural, la Secretaría de Cultura capitalina respondió al pliego petitorio de los inconformes en el que desiste de convertir La Casa del Poeta Ramón López Velarde en "La casa de las palabras", con cabaret público, y anuncia que destituirá del director actual

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Casa Ramón López VelardeFoto: Especial

J. Francisco De Anda Corral

La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México respondió este miércoles, punto por punto, al pliego petitorio del colectivo "En Defensa de la Casa del Poeta", marcando una ruta que intenta conciliar demandas ciudadanas con decisiones administrativas.

La Casa del Poeta Ramón López Velarde, ubicada en la colonia Roma Norte de la capital mexicana se colocó en días pasados en el centro de la conversación cultural. No por la cadencia de sus versos ni por el eco de sus lecturas, sino por la tensión —cada vez más visible— entre la comunidad cultural y las autoridades capitalinas, quienes pretendían cambiar nombre y vocación al recinto fundado en 1991 y convertirlo en "La casa de las palabras" y en el primer cabaret público de la ciudad, según el anuncio previo.

El documento, de cinco páginas, suscrito por la titular de Cultura capitalina, Ana Francis López Bayghen, no sólo es una respuesta técnica; es también un posicionamiento político-cultural. Desde las primeras líneas, la dependencia subraya que "la Casa del Poeta Ramón López Velarde mantiene su nombre y su vocación", una afirmación que busca disipar temores sobre una eventual desviación del espíritu literario del recinto. Más aún, insiste en que "la poesía siempre ha sido y seguirá siendo el epicentro del recinto".

Esta idea, sin embargo, dialoga con una realidad más compleja: la necesidad de ampliar públicos y diversificar prácticas. En ese sentido, la Secretaría plantea que el espacio estará "abierto para todas las expresiones literarias", desde proyectos editoriales hasta fanzines y colectivos, con el propósito de garantizar "pluralidad y libertad creadora". La apertura es clara, aunque no exenta de tensiones: ¿cómo sostener la tradición sin diluir la identidad?

Uno de los puntos más sensibles del pliego fue la gratuidad. La respuesta es contundente: "se transformará en un centro cultural público y gratuito, incluido el museo, la biblioteca y el salón de usos múltiples". En tiempos en que la accesibilidad cultural suele confrontarse con limitaciones presupuestales, esta declaración adquiere un peso simbólico y práctico.

Café-Bar “Las Hormigas” no será cabaret

El caso del Café-Bar "Las Hormigas" revela una arista distinta: la disputa por el uso del espacio. La Secretaría asegura que busca regularizar su operación y convertirlo en un punto de encuentro para lecturas de poesía y presentaciones de libros, al tiempo que aclara —en una frase que revela el trasfondo del conflicto— que "no funcionará como cabaret". La precisión no es menor: dibuja los límites de lo aceptable dentro de un espacio que, aunque público, tiene una vocación específica.

En paralelo, la protección del patrimonio documental aparece como uno de los capítulos más sólidos del comunicado. Se anuncia un "plan de trabajo integral" para resguardar los acervos de Efraín Huerta y Salvador Novo, con acciones que van desde el monitoreo ambiental hasta la catalogación técnica. El objetivo: "garantizar la correcta identificación de los materiales, prevenir pérdidas o dispersión de ejemplares y facilitar su gestión futura". Aquí, la institucionalidad parece encontrar terreno firme: la preservación como consenso.

Destituyen al director

Llama la atención el mensaje que manda a la comunidad el punto n.° 6 del documento, que dice: "Destitución de la dirección actual", en el que se anuncia que "la Secretaría ha determinado realizar un relevo en la titularidad del espacio (que actualmente ocupa Andrés Carreño). Informamos que se nombrará a una persona cuya trayectoria y experiencia se encuentren estrechamente vinculadas al ámbito de las letras, la poesía y la gestión cultural, en correspondencia con las características y objetivos del recinto".

Aunque es una concesión significativa, no es una destitución en los términos planteados por los inconformes, pero sí una decisión que apunta a una figura con perfil literario, lo que implícitamente valida una de las demandas centrales del colectivo, y un reajuste que abre una nueva.

En suspenso, la gestión del recinto

La historia reciente del inmueble añade otra capa al debate. La Secretaría recuerda que la Fundación Casa del Poeta devolvió el edificio en diciembre de 2025, tras la expiración de su permiso de administración en 2021. Desde entonces, el recinto ha pasado a manos gubernamentales, con diagnósticos y trabajos de mantenimiento en curso.

La narrativa oficial busca así legitimar su intervención: no se trata de una apropiación, sino de una recuperación institucional.

En cuanto a la gobernanza, el tema del Consejo Consultivo Comunitario queda en suspenso. La Secretaría reconoce la pertinencia de la propuesta, pero advierte que su creación requiere un decreto formal. Antes, propone "una etapa de diálogo y escucha" para construir las bases del mecanismo. Es, en otras palabras, una apertura condicionada.

El respeto al decreto expropiatorio de 1988 se reafirma como un principio rector. La Casa del Poeta, se recuerda, debe funcionar como "Centro de Estudios Literarios, un Centro Bibliográfico y una Biblioteca de la Poesía". La mención no es casual: delimita el horizonte institucional y responde a quienes temen una deriva hacia usos ajenos a su naturaleza.

Finalmente, el diálogo se propone como eje de solución. La dependencia convoca a una mesa pública este 18 de junio de 2026, con el objetivo de "generar un espacio de diálogo institucional" que permita revisar inquietudes y construir acuerdos. La frase es reveladora: "sin perjuicio de las atribuciones legales… la Secretaría reconoce el valor del diálogo". Es decir, diálogo sí, pero dentro de un marco definido por la autoridad.

J. Francisco De Anda Corral

Es editor de la sección Arte, Ideas y Gente en El Economista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y maestro en Filosofía Social, por el ITESO. Especialista en periodismo de arte, arqueología, antropología, educación, patrimonio cultural, religiones y responsabilidad social. Colaboró anteriormente en Público-Milenio Jalisco; Radio Universidad de Guadalajara; Noroeste, de Culiacán; y Radio Metrópoli, en Guadalajara.

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